Señor
Orlando Urdaneta
Caracas
A Chávez se le acusa de abuso de poder y violación de derechos. Hacer eso
está muy mal. Pero, siempre está muy mal lo haga quien lo haga.
Usted está haciendo exactamente lo mismo que le critica a Chávez: abuso de poder
y violación de derechos humanos. Y lo hace con alegría y desparpajo. Nos
convence, con su actitud, de que no sólo no le importa hacerle daño a otro, sino
que más bien le gusta y le resulta sumamente entretenido. Definitivamente hay
ejemplares humanos para todos los gustos.
No creo que lo que yo aquí le diga le importe tampoco mayormente, pero yo
tendré la tranquilidad de conciencia de que no callé cuando personas, con el
poder que les da el tener programas en los medios o poseer dichos medios de
comunicación, resolvieron calumniar y escarnecer a una persona a quien no sólo
quiero y admiro como persona, sino a quien admiro y respeto por su integridad,
su valentía, su sinceridad, su honestidad, su autenticidad y su dedicación
incansable, a lo largo de muchos años –casi su vida entera-, a la causa de
Venezuela.
¿Qué es para él la causa de Venezuela?
La lucha por la democracia y la libertad, sí, pero una libertad y una
democracia donde haya justicia, donde haya progreso, donde la ignorancia y el
abandono y la pobreza se erradiquen definitivamente, porque todos los
venezolanos tienen derecho a vivir dignamente y a tener la capacidad de
desarrollarse y progresar. Para él ninguna de esas palabras son meras palabras,
sino que son principios fundamentales que rigen su vida. Y ha dedicado todo su
esfuerzo y su trabajo a luchar porque se hagan realidad en nuestra patria.
No es justo que usted alegremente y sin ningún fundamento se dedique a
calumniar a una persona que ha tenido una vida expuesta a la luz pública y a
quien nunca le han podido achacar deshonestidades ni acciones indebidas.
Yo no sé donde estaba usted el 4 de febrero de 1992, pero yo sí sé donde
estaba Eduardo: arriesgando su vida por defender la democracia que tanto nos
había costado construir. Yo no sé donde estaba usted en los días y meses
subsiguientes cuando los medios se dedicaron a ensalzar a Chávez y a vilipendiar
a Eduardo, pero yo sí sé donde estaba Eduardo: luchando por ver si se aprobaban
leyes y se consolidaba un programa de modernización del país, que remediara los
males causados en los gobiernos anteriores de despilfarro y endeudamiento. Yo no
sé donde estaba usted en las elecciones de 1998, cuando Chávez fue candidato por
primera vez, pero yo sí sé donde estaba Eduardo: luchando porque no se cometiera
la barbaridad de elegir un perjuro que había demostrado no ser una persona capaz
de asumir la responsabilidad de gobernar nuestro país. Yo no sé donde estaba
usted cuando se inició la discusión sobre si íbamos a un proceso constituyente
para darle a Chávez un poder absoluto, del cual ahora usted se queja,
pero yo sí sé donde estaba Eduardo: luchando denodadamente para que no se
cometiera semejante locura, afirmando que no era constitucional y además era
inconveniente (si le interesa hay varios programas de televisión sobre eso,
incluso en Globovisión, ¡búsquelos para que vea lo que es luchar por el bien de
un país, sin ambiciones, proyectos o intereses personales que distorsionen los
enfoques!).
Desde el principio Eduardo se dio cuenta de quien era Chávez y luchó con
todos los medios que pudo por evitar lo que ahora sufre Venezuela. Yo no sé
donde estaba usted.
Sí sé que Eduardo jamás había visto ni hablado con Chávez hasta el día en que
asistió a la reunión en el Fuerte Tiuna en la compañía, que ustedes
convenientemente olvidan (¿por qué será ese olvido?) de dos obispos y varias
otras personas. Y también sé que no lo ha visto ni hablado con él en ninguna
otra ocasión. Yo no sé si usted podrá decir algo semejante.
Sólo los cobardes atacan a los que no se pueden defender, y todavía es mas
serio cuando se ataca sin razón y sabiendo que no se tiene ninguna
justificación.
¿Con qué derecho inventa usted mentiras y calumnias sobre una persona que
merece el respeto de todos y sobre unas organizaciones que también lo merecen
porque bastante han contribuido al desarrollo de este país? Por si acaso lo ha
olvidado quisiera recordarle que los gobiernos de Acción Democrática y Copei
fueron elegidos democráticamente y en forma muy mayoritaria por los venezolanos.
Ni se impusieron por la fuerza, ni vinieron llovidos del cielo. Fueron elegidos
por la voluntad popular, período tras período.
Los cuarenta años tan vilipendiados lograron muchas cosas buenas en Venezuela
y uno de los errores más graves que hemos cometido y nos han traído al punto en
que estamos es haber desconocido lo bueno y haber metido todo, aciertos y
errores en el mismo saco, destruyendo así muchos logros y avances, sobre los
cuales debíamos seguir construyendo. Yo no sé donde estaba usted en esos 40
años, pero presumo que no nació en diciembre de 1998, como parecen haberlo hecho
la mayoría de los venezolanos. ¿Qué hizo usted en esos 40 años? ¿Qué hizo por
Venezuela? ¿Puede mostrarlo con orgullo ante el país? Por si acaso no lo sabe,
Eduardo sí lo puede mostrar con orgullo, afortunadamente, y eso nos llena de
satisfacción y emoción, a mí y a nuestros hijos, que hemos pagado nuestra cuota
de sacrificio para que él pudiera dedicarle lo mejor de sí a este querido país,
a lo largo de tanto tiempo.
Porque yo no sé si usted lo piensa cuando alegremente arremete y vilipendia a
personas honestas, pero esas personas no sólo tienen su honor y su dignidad que
merecen respeto, sino que además tienen familia, esposas, hijos, padres a
quienes usted también injuria y daña alegremente.
Por último le quisiera decir que Venezuela está viviendo momentos muy
difíciles y traumáticos, por si no se ha enterado. Y eso nos obliga a
trabajar por la unión de todos los venezolanos de buena voluntad y no por
la desunión, como usted hace. La solución de la terrible crisis de Venezuela
es fundamentalmente política. Ni usted, ni los dueños de
los medios de comunicación están capacitados para resolver problemas políticos
(y lo han venido demostrando día a día). El poder que han ido acumulando en los
últimos tiempos (inimaginable hace algunos años) utilícenlo para promover
acuerdos y soluciones políticas entre todos los sectores del país y no para
destruir. Chávez ya ha destruido casi todo y ustedes lo están secundando y
ayudando a terminar con lo que queda.
La gran mayoría de los venezolanos quisiéramos resolver estos conflictos en
una forma pacífica, democrática y electoral. Para poder lograr esto se necesita
un organismo electoral que verifique las firmas y convoque a elecciones. El
organismo electoral, dice la ley, se elige por las dos teceras (2/3) partes de
la Asamblea Nacional. Eso no es posible lograrlo sino a través de conversaciones
y más conversaciones entre las distintas fuerzas allí representadas. Es, pues,
no solamente lógico, sino conveniente y necesario, que se hagan todos los
intentos posibles y no posibles para llegar a un acuerdo tan importante. ¿Por
qué les critica usted que cumplan con su deber con la patria? ¿Por qué de una
vez les asigna usted intereses bastardos y actitudes indebidas?
Cuando oí sus afirmaciones recordé el popular dicho de que cada ladrón juzga
por su condición. Piénselo un poco y actúe con mayor seriedad y compromiso con
la patria. Nunca se debe abusar del poder que se tenga, pues con mayor poder va
involucrada mayor responsabilidad para usar el poder para el bien y no para la
mentira y el daño.
Atentamente,
Marisabel Fernández
Febrero 24, 2003