¡La Patria es el Hombre, Muchacho!
Alí Primera
Entre los cargos imputados a uno de los terroristas de Fedecámaras, Carlos Fernández, estuvo el de TRAICIÓN A LA PATRIA, desestimado por la jueza junto a los delitos de devastación y agavillamiento. En este país-escuela, no podemos darnos el lujo de dejar pasar por debajo de la mesa, el mensaje político e ideológico que de esta acción se deriva. Una imagina a la jueza exclamando: ¡¿TRAICIÓN A LA QUÉ?!... y a alguna secretaria completando: ¡A LA PATRIA!... jueza. ¡A LA PATRIA!
Para la mayoría del Poder Judicial -como para algunos venezolanos(as)- el concepto, la noción de Patria no existe. Es una especie de moda en desuso, sumida en la historia remota de Venezuela, guiada por un "loco" llamado Simón Bolívar, y que de nada sirve para nuestro presente. Por lo tanto, ¿cómo castigar lo que no es esencia vital en una escala de valores personales y menos, considerar los actos de agresión a lo que según ellos(as) no existe ni es importante, es decir, la Patria?
El Poder Judicial es el brazo legal de la contrarrevolución. Como algunas policías y grupos de mercenarios son sus brazos armados para asesinar al pueblo patriota y revolucionario. Como los medios comerciales son sus brazos comunicacionales para la propaganda y la movilización del fascismo. Uno nos destruye físicamente. los otros, ética y mentalmente. Se trata de un ataque en conjunto, continuado y perverso para desintegrar la PATRIA BOLIVARIANA. Esa es la estrategia de la contrarrevolución neoliberal, que desde todas partes del mundo nos ataca.
Y brota Alí Primera desde el fondo de mi espíritu: La Patria es el hombre (como especie) y esto no lo enseñan en las universidades, ni en los canales comerciales de televisión, quienes maleducan y deforman el conocimiento y la sensibilidad humana. Quienes sostienen y justifican, política e ideológicamente, entre otras mafias, a la mafia judicial corrupta y corruptora. La Patria es el hombre, es el pueblo, y esta es la batalla, minuto a minuto y en todos los campos. Nada nos será dado por los enemigos de la humanidad, ellos solo explotan nuestras vidas, asesinan a nuestra gente y atropellan la dignidad de lo que nosotros sí sabemos es la Patria.
Como espectadora consciente de los shows judiciales televisados confieso que me tienen sin cuidado y no me quitan el sueño. Es una justicia clasista y mercantil la que se imparte en Venezuela, hecha a la medida de la mano -no tan invisible- del mercado que determina, admisiones, sentencias, decisiones, etc., que no merece mi desvelo, menos ante el libreto del "como si."; es decir, vamos a hacer como si en Venezuela hubiese justicia.
Pero lo que más lamento, con la ternura de mi rabia, es asistir al punto de la pendejada de vernos saltar en una pata, cuando más o menos, los tribunales venezolanos lanzan sus migajas a la población sedienta de justicia. A eso hemos llegado con este Poder Judicial.
Trago grueso Alí Primera, trago llanto. Estos despliegues televisivos de la justicia venezolana son circos, películas de bajo presupuesto. En el caso del terrorista Fernández, una película de suspenso con música de taquicardia y todo, para distraer a las masas, víctimas de la violación masiva de los derechos humanos, más grande que se haya planificado y ejecutado en contra de población alguna. Violación dirigida por el poder económico, tecnocrático y mediático. Violadores ilustrados de cuello blanco, vestidos de marca, con las manos manchadas de muerte, de devastación, de agavillamientos, de crímenes y sobre todo, el mayor de todos los actos delincuenciales: LA TRAICIÓN A VENEZUELA, LA PATRIA DE SIMÓN BOLÍVAR, EL MÁS GRANDE HOMBRE DE AMÉRICA.
En la demagógica postura del Poder Judicial, quedan clara algunas cosas: los que vivimos en Venezuela y no tenemos dinero para comprar el hálito de persona "bien" que ostentan los yuppis y tecnócratas; los que no estamos "enchufados" en los negociados criminales del jet set -que aburridos buscan cómo distraer tanto tiempo libre-, los que jamás daremos "toquecitos" para obtener sentencias favorables; los que no usamos disfraces de oropeles para levantar envidias alucinantes, no somos la Patria, eso está clarísimo. Por lo tanto, nadie nos ha traicionado, menos Carlos Fernández. Él vino desde España a hacernos el favor a los indios estos, tú sabes Aznar, a catequizarnos como encomendero neoliberal. O como bien sabes Bush Junior, obligado como está a concluir la obra del golpe de estado del 11-A, iniciada por su padre putativo Pedro "El Breve". Él te emula en el intento de arrasar al mundo, arrasando tú a Irak, y él con sus compinches fascistas, a Venezuela. Porque Bush padre, no puede morir sin que lo complazcan en el pequeñísimo detalle de apoderarse del petróleo, del agua, de los recursos del planeta, para garantizar la esclavitud globalizada de la especie humana: el infierno neoliberal.
Y. ¡SORPRESA! este meollo subyace en la decisión de la jueza, al no considerar todos los delitos que fueron imputados a Carlos Fernández, entre ellos, el espinoso asunto ese de la TRAICIÓN A LA PATRIA. El neoliberalismo no tiene Patria, las patrias le estorban en su carrera para poseer y controlar al mundo y toda vida que en él se manifiesta y por supuesto, que la justicia también estorba.
El pobre Carlos Fernández solo tuvo un momento preñado de buenas intenciones. Las mismas que preñaron a los militares que secuestraron en custodia a nuestro Presidente Hugo Chávez y dieron el golpe de estado del 11-A. Suponemos que continúan embarazados de ellas, al punto de haber transformado la Plaza Francia, de Altamira, de la libertad, o como la llamen, en un antro vil, peligroso y terrorista. En pleno territorio del Alcalde derrocado del Municipio Chacao, Leopoldo López. ¿Quién quiere ir al cine o ver TV con estos estrenos cinematográficos en pleno desarrollo? La próxima bandera de la conspiración fascista -sino deciden comenzar a matarse entre ellos o echarse paja más amplia y abiertamente- será la de la defensa de Carlos Fernández, en su novísima condición de mártir como preso político del "tirano". Nos calaremos las almibaradas y babosas campañas nacionales e internacionales por su liberación, como si se tratase de la gallardía y el valor intachable de Nelson Mandela.
Carlos Ortega, en su papel de "El Zorro", recién estrenado, para el lamentable desprestigio del personaje legendario que quiere tanto mi hija, envolverá a sus seguidores en el velo excitante del misterio, del "nadie sabe dónde está". Será el vengador anónimo de las mafias sindicaleras, por lo que debemos prepararnos a cuantos saboteos y atentados, en contra de la PATRIA, se le ocurran. Eso si, al mejor estilo de Osama Bin Laden. O quizás se fue de pire y dejó con los crespos hechos a su fanaticada y ésta no lo sabe y comenzará a costeará su clandestinidad con el inicio de la campaña de beneficiencia: "Veinte mil bolos para el zorro de Carlos Ortega". ¡Tamaña ridiculez!
Yo no soy apostadora, pero les apuesto que para el actual Poder Judicial venezolano nada de esto está ocurriendo. Como no ocurrió un golpe de estado el 11-A, sino que a Chávez se le dio por levantarse de la silla de Presidente de Miraflores y los militares bondadosos lo custodiaron y como dice el dicho "el que se va de Villa pierde su silla" y ante ese "vacío de poder", Pedro Carmona Estanga, se ofreció en sacrificio para ocuparla. Como no asesinaron a Alberto Lovera, ni a Chema Saher, ni a Jorge Rodríguez, -¿quiénes son esos?- ni desaparecieron a miles de luchadores sociales y revolucionarios. Como que nunca atentaron en contra de la vida de Alí Primera. ¡Cómo se les ocurre! Era mi hermano quien tenía la manía de atravesársele a las balas, a las bombas lacrimógenas lanzadas al interior de su apartamento, a los carros que lo perseguían y cercaban para que él se volcara, porque no teniendo peso político alguno ¿qué gobierno se molestaría por él?. Como en Cantaura ni en Yumare, hubo masacre, no. Fue un enfrentamiento donde todas las bajas, con señales de torturas, fueron de un solo lado: del lado de los revolucionarios. Y cállate y no digas nada, que bien muertos están, como gritó la mujer-sociedad civil, vecina de la Funeraria Vallés, la noche que la PM arremetió en contra del velorio de los compatriotas asesinados el 3 de enero de 2003 en Los Próceres, precisamente, por la acción de esta policía. Era la burla ante la muerte de dos hijos de la Patria de Bolívar y a él aún lo persigue la oligarquía, y lo traiciona y lo asesina en el cuerpo de su pueblo. Que ya no se deja, que no tiene marcha atrás.
Como la sangre derramada del pueblo en los días diabólicos de febrero y marzo del 89, que no era sangre, era salsa de tomate, solo que la chusma del pueblo es muy fantasiosa y exagerada. Y fíjense que da igual a qué tiempo de la historia me refiera. Hoy es un decrépito y nauseabundo ayer en el Poder Judicial. "La mona aunque se vista de seda, mona se queda". En ese "poder", la Patria, al igual que Jesucristo en el Sanedrín judío, tienen prohibida la entrada. Pero ¡Por nuestros Hijos y la Patria Buena, que más temprano que tarde, limpiaremos ese Poder Judicial!