Impresiona la escasísima reacción opositora a la detención de Carlos
Fenández. No lograron concentrar cinco mil personas en un solo lugar, a pesar de
que todos los medios no hacían sino incitar a acudir a esas manifestaciones. La
verdad es que el paro de dos meses volvió a convertir en escuálida a la
oposición, término que se originó precisamente en sus deslucidos actos de masa.
Es fácil de explicar el fenómeno: quién iba a protestar la detención del capo de
Fedecámaras ¿los comerciantes arruinados por el parito? ¿La clase media que
perdió horas y horas para comprar gasolina? ¿el ciudadano que ve a su hijo a
punto de perder el año escolar que, en el mejor de los casos, este curso
recibirá una educación incompleta y que, encima, ve como el dueño del colegio o
universidad le roba al obligarle a pagar los dos meses sin actividades? ¿El
ciudadano antichavista a quien Fernández y otros delincuentes engañaron durante
años diciéndole que era inminente la caída de Chávez? ¿El que tuvo que soportar
horas de espera para cobrar un cheque?
Lo ridículamente pequeño de las marchas escuálidas quedó registrado en los
medios. Son impresionantes las fotos de esas concentraciones a favor de Carlos
Fernández. Por ejemplo, El Nazional
afirma que “más de 150 estudiantes” de la UCAB trancaron la avenida
Intercomunal. Léase bien, después de la exageración de ese diario, resulta que
apenas ciento cincuenta facinerosos cerraron una importante avenida. Y
encabezados por el bobolongo de Luis Ugalde, curita pedófilo, ladrón y fascista
que se siente con derecho a afectar el tránsito de la ciudad. Pero más triste
aún es la foto de Altamira, donde no llegan ni a cincuenta los bobos que
cerraron la autopista. O la publicada por Notitarde en Valencia, donde docena y
media de sifrinos cerraron la autopista en El Trigal. En toda la prensa no se ve
una sola gráfica de panorámica, en la que pueda apreciarse cuánta gente había.
Son todos primeros planos, detalles, fotos de cerca. Vean estos dos ejemplos: la
tranca en la autopista a la altura de Altamira y la de El Trigal.
Autopista del este, en Altamira (foto El
Nazional).

Foto Jairo Altuve. Notitarde.
La alharaca en los medios, los desaforados gritos y las exageraciones más
brutales por la detención de Fernández son un simple gesto de pánico. Los capos
de la oposición están chorreados pues saben que el chavismo ganó la pelea en
forma aplastante. Ahora saben que no eran palabras huecas cuando el Presidente
dijo que ahora venía la ofensiva. Y como todos ellos saben que delinquieron, ven
como una realidad muy cercana su paso por la cárcel. De lo que no hay dudas es
que alguien, muchos, tendrán que pagar los inmensos daños causados al país con
dos meses de paro, más los daños a las instalaciones petroleras con el sabotaje
de la Gentuza del Petróleo, otros futuros inquilinos del Hotel Reja’s
Palace.
La cómica del jueves la puso la sensual Albis Muñoz. En un arrebato de
quién sabe qué, dijo que lo que tenían que hacer los dirigentes empresariales y
políticos es entregarse todos, para que los pongan presos. Por lo visto la ex
jefa de Consecomercio sueña con que la encierran en el Inof –la cárcel femenina
de Los Teques-, pues la zona es famosa por la calidad de las cachapas y de los
golfiados.
Mientras los capos de la oposición hace poco más de un mes criticaban a
Chávez por señalar que podrían desacatar decisiones de un juez de municipio en
Maracaibo –famoso porque cada vez que pasa cerca de un banco suena la alarma-,
ahora dicen cualquier clase de improperios contra una decisión judicial
ordenando la captura de Fernández. Es que esos delincuentes se sienten por
encima de la ley, lo que les permite no acatar fallos como el llamado a concluir
la huelga petrolera o la cesación de la directiva del CNE.
La locura criminal a la que han llevado a los opositores alcanza
proporciones suicidas. En la noche del jueves, grupos hamponiles organizados por
el efebo de Chacao, Leopoldo López, dispararon contra varias gandolas cargadas
de gasolina que pasaban por la autopista. Es que están recurriendo al terrorismo
puro y simple, con hechos como la voladura de una torre de conducción eléctrica
con el inconfundible aroma a Caín Cisneros.
El show de la oposición es puramente en los medios. Este jueves en la noche
en Cumbres de Curumo dieron un espectáculo ridículo y grotesco, que evidencia la
mera estupidez de Alberto Federico Ravell. A esa urbanización llegó un pequeño
contingente de guardias nacionales. Colocaron su vehículo a las puertas del
edificio Cata, en la avenida Principal. Un grupo de vecinos, entre cincuenta y
cien, empezó a dialogar civilizadamente con los militares. En eso, llegó el
equipo de Globovisión preparado para este sainete. De inmediato empezaron a
gritarle insultos a los uniformados, mientras la reportera se paseaba en medio
de las dos docenas de facinerosos, incitándoles a gritar más duro, pues el audio
era muy pobre.
Cuando el golpe del 11 de abril, numerosos dirigentes chavistas se
“enconcharon” en las zonas populares para escapar de la persecución de los
fascistas que ahora integran la Coordinadora DemoKKKrática. ¿Dónde se habrá
escondido ahora Carlos Ortega? ¿Estará en La Lagunita? ¿En Altamira? Lo que sí
es indudable es que este sujeto no está en una zona popular, donde los
verdaderos trabajadores lo entregarían a las autoridades tras escupirle en el
rostro. Resulta increíble la cobardía de Ortega y cómo contrasta con la
autosuficiencia, la prepotencia y la agresividad con que hablaba para dar el
“parte de guerra”. La verdad es que Ortega toda la vida ha mantenido esa
cobardía muy acorde con su trayectoria reptilínea...
La Gentuza del petróleo hace honor a su carácter de gentuza. Contrataron
delincuentes y prostitutas en Maracaibo para agredir a los trabajadores que
acuden agarrar la lancha en el terminal de la avenida El Milagro.
También en Maracaibo, el gobernador Manuel Rosales, del Opus Gay, envió un
camión de la Gobernación a fumigar con DDT a una concentración chavista cerca
del edificio del diario Panorama.
Rosales, uno de los que firmó el decreto estableciendo la dictadura empresarial
de Carmona Estanga, sabe que sus días en el cargo están contados y que saldrá de
allí vía referéndum revocatorio.
Acción Democrática está organizando saqueos en pequeñas poblaciones. En
Boconoíto (Portugesa, muy cerca del límite con Barinas) asaltaron un
automercado. Con esas acciones, realizadas por dirigentes localmente muy
conocidos, están incrementando el apoyo de los comerciantes a Chávez, pues fuera
de caracas la clase media apoya por abrumadora mayoría el proceso de
cambios.
Los hijitos de papá están causando daños terribles a la oposición y a sus
propios patrimonios. Primero fueron los abogados incompetentes que están
manejando casos de importancia política. Pero el que marca la pauta es Lorenzo
Mendoza Jiménez, capo de la Polar. Este incompetente muchacho embarcó a la
empresa en una aventura política que deterioró terrible e irreversiblemente su
imagen. Además, la gracia le va a costar perder el negocio de la harina
precocida. Todo por el caprichito de la mamá, que decidió colocarlo al frente de
una compañía cuyo manejo supera en mucho las escasas capacidades un inepto cuyo
único mérito es ser heredero.