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El fracaso de la oposición venezolana
Por: Instituto de Evaluaciones Estratégicas de Estados Unidos
Fecha de publicación: 22/02/03
imprímelo mándaselo a
tus panas
Nota de aporrea:
Nota 1: Ofrecemos a nuestros lectores una bastante lúcida interpretación sobre el fracaso de la oposición venezolana realizada desde una perspectiva de derecha. Es interesante observar cómo aquí se muestran con claridad una serie de realidades que los escuálidos vernáculos no terminan de reconocer. Sin embargo, decimos que no es suficientemente lúcida como para poder comentar un pequeño detalle que está presente en la realidad venezolana: el olor a pueblo que inunda este proceso...!
Pareciera que si la oposición “hiciera bien las cosas” podría empezar de nuevo, porque debería “volver a empezar por el principio”
Yo te aviso chirulín! / R-aporrea

Nota 2: El documento fue elaborado por Francisco José Moreno, politólogo y economista, quien se ha desempeñado como analista en sectores público y privado. La precisión del análisis es incuestionable y es el tipo de trabajo que no veremos en ningún periódico venezolano. / Luisana Colomine

Papel de trabajo preparado por el INSTITUTO DE EVALUACIONES ESTRATÉGICAS (STRATEGIC ASSESSMENTS INSTITUTE) el cual analiza las razones del fracaso de la oposición venezolana en su empeño por sacar a Chávez.

Quienes se oponen al presidente Hugo Chávez en Venezuela nos han ofrecido un ejemplo de cómo políticos con múltiples y potentes recursos a su disposición pueden malograr esos recursos y hacerles el juego a sus adversarios. En su esfuerzo por deshacerse del presidente y su gobierno, la oposición ha incurrido en varios errores de cálculo y ha cometido una serie de desaciertos tácticos.

1. Optar por un remedio inmediato:
Esperar a que el gobierno de Estados Unidos o los militares venezolanos, o ambos, depusieran a Chávez. Abrigar tales expectaciones ha revelado:

a) Una apreciación deficiente de la dinámica que mueve la actual política estadounidense; y b) Desconocimiento de la nueva realidad que afrontan las fuerzas armadas de Latinoamérica, realidad que hace sumamente improbable la participación directa de esas fuerzas en el derrocamiento de un régimen legalmente constituido.

2. Subestimación de Chávez
La oposición, dirigida predominantemente por la clase media y la clase media alta, no calibró con precisión los recursos, nacionales e internacionales, con que podía contar el presidente. Habituados por los últimos cuarenta años a ejercer una influencia directa y dominante sobre el gobierno y los políticos de su país, los dirigentes opositores no valoraron adecuadamente la fuerza de Chávez. Esta subestimación estuvo íntimamente conectada con las descaminadas premisas en que se basaba la esperanza del remedio inmediato.

3. Incapacidad de usar los propios recursos con eficiencia
Al no producirse el remedio inmediato, la oposición no desarrolló entonces una eficaz estrategia alterna basada en los muchos recursos a su disposición, sino que reaccionó emocionalmente intensificando la personalización del conflicto. Para tener éxito, la personificación de la lucha contra el presidente Chávez requería algo de que carecía la oposición: una figura poderosa y atrayente frente a Chávez. En una contemporánea pugna política motivada por los medios de difusión, la posesión de tal figura era -y es- imperativa, o, como reza el proverbio político estadounidense, "No se puede derrotar a nadie sin nadie." Al subrayar la personalización de su campaña antigubernamental, la oposición suscitó dos resultados contrarios a sus propias metas: a) solidificó la identificación de los seguidores de Chávez con su líder; y b) permitió que Chávez asumiera el papel de víctima a los ojos de la comunidad internacional.

4. Falta de un programa
La excesiva concentración en Chávez ha estado acompañada por la ausencia de un programa que enunciase clara y constructivamente los principios y objetivos de la oposición. A falta de una figura aglutinadora que uniera las fuerzas antichavistas y presentara enérgicamente al mundo su posición, tal programa hubiese sido la mejor opción táctica. Para ser eficaz, sin embargo, ese programa hubiera necesitado:

a) Contar con el firme respaldo de la oposición;

b) Incluir la aceptación de responsabilidad por los errores y excesos que condujeron al ascenso de Chávez, y el ofrecimiento de garantías de que se evitarían en un futuro;

c) Llamar atención sobre la incapacidad del actual gobierno de cumplir lo que el programa proponía: medidas globales y constructivas para el futuro del país;

d) Encuadrar el programa dentro de las nuevas corrientes de pensamiento en la región, o sea, con sensibilidad hacia la necesidad de aparejar las demandas de un mercado libre con las necesidades de una democracia electoral viable;

e) Separar a Chávez de algunos de sus seguidores.

5. Proyección de una imagen negativa en el exterior
La intensidad de los ataques personales a Chávez, la ausencia de una positiva figura contrarestante o de un programa, el silencio de error pasados, la abierta parcialidad antichavista de la prensa venezolana, todo ello ha contribuido a darle ventaja a Chávez para lidiar con la opinión pública internacional. Como consecuencia, la oposición es ampliamente vista como impelida por el odio personal a Chávez, como deseosa de volver a un pasado corrupto, y como insensible a si el país resulta vulnerado en el proceso.

6. Apreciación inexacta de cómo se interpreta la futura estabilidad de Venezuela
La oposición parece no percatarse de cómo el mundo exterior ve el futuro del país; es decir, tal como actualmente está constituida y opera, la oposición a Hugo Chávez ofrece pocas garantías a la estabilidad futura del país. Dado el apoyo de que goza Chávez en un sustancial segmento de la población, la proximidad de Venezuela a Colombia, la creciente importancia del factor Lula, la carencia de unidad de la oposición y su incapacidad o renuencia a ofrecer algún programa que aborde los problemas que desembocaron en la actual situación, el futuro del país bajo quienes ahora se oponen al gobierno se presenta, visto a distancia, más que incierto. De hecho (y éste es el punto más fundamental que podría asimilar la oposición), si puede mantenerse a Chávez bajo control, el presidente pudiera ser considerado por Estados Unidos y otros países como una opción más estable que la oposición.

Dada la actual situación internacional y las crisis inmediatas que afronta o ve surgir Estados Unidos, el principal interés estadounidense (y del resto del mundo occidental) en Venezuela se limita al petróleo y la contención de las guerrillas colombianas. Si se hallara una solución por la cual se restringiese a Chávez en estos dos frentes, esto podría fácilmente juzgarse una opción más potable que el retorno a un sistema electoral débil y corrupto, con un militante sector chavista profundamente antagónico y, por tanto, inclinado al trastorno interno y a hacer causa común con los insurgentes colombianos. Tal situación asimismo proveería abundante munición para que los brasileños bajo Lula cuestionaran e impugnaran las iniciativas económicas norteamericanas en la región.

La oposición venezolana tiene un formidable arsenal político a su disposición, pero ha estado agotándolo mediante explosiones emocionales desconectadas de una estrategia realista y bien madurada. Hasta ahora, los actos de la oposición también han implicado una visión distorsionada de los factores externos que afectan o pueden fácilmente afectar la política venezolana. El emocionalismo y la extralimitada personalización del conflicto pudiera justificarse entre los miembros de fila, pero son inexcusables entre los líderes. La responsabilidad de los líderes de movimientos de masa es hacer una evaluación racional y realista de la situación, para formular un plan de acción (estrategia) basada en esa estimación, y organizar acciones (táctica) para implantar el plan de acción.

La oposición venezolana, si no quiere desperdiciar los recursos aún a su disposición, debe volver a empezar por el principio.

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Instituto de Evaluaciones Estratégicas de Estados Unidos


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