Abandono de cargo o la barca cruje. Henry Falcón y Ochoa Antich

Pareciera, eso dicen los instrumentos, que por primera vez en mucho tiempo, la oposición navega en un mar proceloso. No quiere esto decir que su navegar anterior haya sido fácil, como quien transita por aguas interiores y de paso sin viento alguno. Ha tenido dificultades y amenazas de naufragio, pero sobre todo por la poca habilidad de sus capitanes y timoneles al mando. Siéndole, las más de las veces, el mar propicio para un navegar tranquilo y hasta entrar a puerto sin dificultades, suele atracar llevándose por delante los muelles, de manera atropellada, por el mal manejo de quienes la nave controlan. Más de las veces tienen que pasar el tiempo carenando el casco, arreglando velas, motores y hasta el ancla, por la impericia que domina adentro. Para mayores males, la brújula que funcionaba medio loca, en un choque de olas contra el casco, saltó y se fue al fondo del océano.

Dentro de ella, entre quienes están en el puente de mando, las órdenes contrarias se cruzan y hasta cuando pareciera haber consenso, predomina alguna que es la menos apropiada para que la nave marche sin dar tumbos y arribe al puerto con la debida sutileza.

Para "La Salida", la llamó alguien, que debe ser más bien la entrada, llegada al muelle principal, puso en mano de cada tripulante, en lugar de una bandera y un discurso de respuesta agradecida a quienes pudieran acudir a darle la bienvenida a puerto, una bomba molotov, un lanzallamas y todo instrumento competente para ahuyentar a aquéllos. La mayoría, aún estando en desacuerdo, piensa uno de buena voluntad, optó por callar y hasta asentir, por no tener a mano otra respuesta. No significa esto que no hubiese quienes pensaran en una opción sensata y digerible, sino que no había manera de llegar a consenso. Los más exaltados y dispuestos a reaccionar de inmediato sin esperar escuchar opiniones, simplemente desataron su furia y los otros, ante los hechos cumplidos, optaron por callar. Es una triste y poco eficaz manera de conservar eso que llaman la unidad, generalmente pegada con "saliva de loro".

Ya habían experimentado aquello del golpe de abril, el auto juramentarse de Carmona, alzamiento militar de puros generales sin tropa, la huelga general sin obreros, de sólo bajar santamarías y la petrolera de puros burócratas y oficinistas, donde quienes sacan de la tierra el "oro negro", retomaron más rápido que inmediatamente el proceso todo y a los huelguistas y golpistas se les acabó su cuarto de hora.

Se pusieron de acuerdo en sacar a Maduro de Miraflores. Pero no en el cómo ni en el cuándo. Precisamente porque las cuentas no están claras. ¿Quién tendrá el derecho a sustituir al destituido? ¡He allí el dilema! No vaya ser que pongamos a este, a aquellos de aquel grupo y a los demás nos dejen en la calle. No es la primera vez en Venezuela y en América Latina, que quien llega al poder por un golpe o de manera general atropellando el texto constitucional, una vez logrado su inicial propósito vuelve sus armas o fuerzas hasta contra quienes le ayudaron. Eso lo saben muchos. Es una enseñanza elemental de nuestra historia. Copei y URD ayudaron a Pérez Jiménez a derrocar a Gallegos. Cuando el general nacido en Michelena, allá por los lados de San Cristóbal, asumió al poder, no tardó en volverse contra aquellos partidos. Estorbaban sus propósitos. Por eso, porque las cuentas no están claras, en la MUD hay mucha desconfianza. Si ese ejemplo no basta, volvamos la mirada al Chile de Pinochet donde ocurrió algo parecido.

Pudieron sacar a Maduro – era una posibilidad, no tan clara pero la era – por medio del Referendo Revocatorio, y optaron por solicitarlo cuando ya se les había acabado el tiempo. Fue algo premeditado, porque no estaban seguros y temieron que los números no les dieran. Pero lo usaron como medio para agitar y volver a las formas de lucha que adentro de la nave se imponen, mientras los partidarios de otras cavilan y meditan sin tomar decisiones. Porque además, quienes esa forma privilegian tienen sus planes ocultos para quedarse solos con la nave.

Mientras la nave navegaba, en un mar más bien tranquilo y en el gobierno las cosas se enredaban, en lugar de trabajar en función de lo que la Ley establece, cada invidente y desquiciado sacó de las mangas cartas inservibles. Así como aquella de la nacionalidad colombiana del presidente. Hasta apostrofaron y se enemistaron con la autoridad del país vecino que no se prestó para avalar aquel invento. No podía ni tenía como hacerlo. Todo porque había que sacarlo a la fuerza, sin importar lo que la Ley dispone.

Llegó enero del 2016, el presidente de la Asamblea Nacional, por vez primera, desde 1958 controlada por la oposición, ofreció sacar al presidente en seis meses. Tamaño disparate, no habiendo en el texto constitucional, o carta de navegación, nada que aquella oferta avalase. Por eso fracasó. Quien ofrece opciones sin fundamento alguno no sólo no cumple sino paga caro por la insensatez.

Olvidaron ya el referendo. Julio Borges asume por el incumplido Ramos Allup y como éste, por el peso de quienes sin brújula ni expertos para atracar en cualquier muelle, opta por otra por un infantilismo o tremendismo incendiario, declarar abandono de cargo cuando el país todo sabe que eso nada de cierto tiene y además carece de fundamento constitucional. Esa salida no existe. Es otro infantil invento. Pero voceros del desequilibrio anuncian que harán lo necesario para hacer cumplir su desacato, lo que implica volver a las hogueras.

La idea es la misma de tiempos atrás. Se trata de prender, como solía decir Chávez, una candelita, una mecha, buscando desatar un candelero. Todo por complacer a los exaltados que algún respaldo poderoso ocultan. Desatienden al pueblo todo que no quiere violencia y hasta al Papa mismo que por el diálogo aboga.

Pero la cosa ahora no parece como antes. En la MUD están apareciendo muestras muy visibles que ya la tranquilidad o complacencia de antes, aquella que imponía el temor y la falta de ideas para contrarrestar los disparates, comienza a disolverse. ¿Qué otra cosa sino eso significan las expresiones públicas de Ochoa Antich y Henry Falcón?

El primero, a nombre de la ONG denominada Foro Cambio Democrático, al oponerse a la declaratoria de abandono de cargo dice de manera contundente, lo que es un desafío a la MUD, que tal cosa no puede alegarse "porque no es verdad que Maduro haya abandonado el cargo", pero además reclamó que debe la oposición "mantenerse en la mesa de diálogo para lograr que este año se realicen las elecciones regionales".

Es como una toma de conciencia y un poner las cosas en su sitio. Recomponer la brújula y poner a la nave a navegar con rumbo cierto y en posibilidades de arribar a puerto sin destrozarla y tampoco al muelle.

Pero hay más. Henry Falcón se ha manifestado contra esa misma declaración de abandono de cargo por considerarla "un disparate más".

Pero para completar el cuadro, los diputados de Amazonas, desincorporados para quitarle de encima a la AN la acusación de desacato, han reaccionado contra los factores que en la MUD eso decidieron. Es lo más parecido a lo de vestir un santo desnudando a otro. Pues no se ponen a derecho pues la declaración de abandono de cargo es otra violación constitucional y más grave que lo relacionado con el asunto de esos diputados.

Lo obvio es que, de tanto disparate, dañar el casco al chocar con los muelles donde intenta atracar a golpe y porrazo, sin orden y concierto, la nave pudiera empezar a zozobrar.


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Eligio Damas


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