La Gentuza del Petróleo apela al terrorismo clásico, ante el fracaso del
terrorismo edulcorado. Ayer detonaron una bomba contra una torre de conducción
eléctrica que abastece el complejo de Jose. La carga explosiva, colocada cerca
del kilómetro 52 de la carretera entre Barcelona y El Tigre. Los criminales
petroleros preparan también voladuras de oleoductos, revelando así su rostro más
torvo. Ya no muestran sólo la cara de bobo con cuernos de Juan Fernández.
Otro que se quitó la máscara fue Mikel de Viana. Este lunes en Televen, el
jesuita exhortaba a los militares para que den un golpe de Estado. En su proceso
de revelar su verdadera calaña, de Viana confesó que el paro no fue para buscar
salidas electorales, sino para tumbar a Chávez. Por lo visto, estos curitas del
Opus Gay quieren establecer su pargocracia por la vía que sea.
Por cierto, Mikel de Viana estuvo en la noche de este lunes en Cumbres de
Curumo. Allí, con su hipocresía y cambio de cara habituales, habló con
moderación y todo era paz y amor. El que sí mostró claramente su ralea fue
Antonio Cova. Ese delincuente pedía volver locos a los militares tocándoles
cacerolas en sus hogares, golpeando a sus mujeres e hijos y agrediendo en los
restaurantes a todos los uniformados o chavistas que se encuentren allí. Además,
ese hampón decía que había que trabajar para que en el país se produzca una
hambruna por desabastecimiento, con lo cual se lograría que los cerros bajaran a
saquear. Buena gentuza el tal Cova.
Angel Núñez, dueño del colegio Santa Rosa en Valencia, presiona a través
de una abogada a los representantes para cobrarles indebidamente las
mensualidades de diciembre y enero, lapso en el cual ese plantel estuvo en paro
pese a las protestas de la comunidad educativa. Ya son varios los que han sacado
a sus hijos de ese antro donde enseñan a robar con el ejemplo.
Esta semana la Coordinadora DemoKKKrática y la empresa Multíplicate (o
Súmate, o Cambiate, pues de todas esas formas se puede llamar a esa guarimba)
darán sus cifras sobre el Firmazo. Unos días después señalarán qué porcentaje de
ellas son válidas, es decir, corresponden a personas inscritas en el CNE. Ya
veremos qué se inventan esos farsantes. De lo que sí se puede estar seguro es
que jamás publicarán las firmas, pues así se descubriría la trampa. Es lo mismo
que hicieron con las supuestas firmas del referendo, que jamás pudieron verse
para comprobar que todo era una estafa, una mentira.
Otro misterio es cuánto llevan recaudado para socorrer a la Gentuza del
Petróleo. Aquí no les será tan fácil mentir, pues tendrán que darle algo a los
ex pedevsos. Bueno, a lo mejor hacen como el Dividendo Voluntario para la
Comunidad, que se robó el dinero recaudado con la excusa del referendo.
La mentira favorita de la Coordinadora DemoKKKrática es que Chávez no quiere
medirse en elecciones. De hecho, hasta los abogaduchos de esa organización saben
que es imposible convocar a votaciones fuera de los lapsos establecidos en la
constitución. Lo más curioso es que cuando dieron el golpe de Estado el 1 de
abril, afirmaban que la fecha más cercana en la que podían organizarse
elecciones era de un año. Los mismos que decían eso, ahora quieren comicios en
un par de meses, a sabiendas que es técnica, jurídica y políticamente
inviable.
Gustavo Cisneros sigue, sombrero en mano, intentando negociar con Chávez.
Al menos por ahora el Presidente no recibirá al jefe de la oposición.
Varios grupos agroindustriales se están agavillando para desabastecer el
mercado de productos esenciales. Incluso toman medidas para autosabotearse en
caso de que sus plantas sean tomadas militarmente. Lo que no calcularon es que
el gobierno no le dará un sólo dólar para cancelar deudas en el exterior a las
compañías que participen en esa actividad delictiva.
Los opositores, hasta los ciudadanos de a pie, perdieron el juicio. Los
mismos que hace un par de semanas se apostaban en las bombas de Citgo en Estados
Unidos pidiendo a la gente que no comprara “gasolina chavista”, ahora
protagonizan protestas en esas mismas bombas para que Pdvsa no venda esa empresa
norteamericana. Estos escuálidos son la pesadilla de un psiquiatra...