La intromisión descarada de los EEUU en nuestros asuntos internos; las graves
y publicas desavenencias y enfrentamientos entre los integrantes de ese
mamotreto mal denominado “Coordinadora Democrática”; el amplio y contundente
respaldo internacional al Gobierno de Hugo Chávez; el posible cierre de algunos
Medios de “descomunicacion social”; el grave daño realizado a PDVSA, producto
del saboteo efectuado por mentes criminales y terroristas; el odio sembrado en
el corazón de nuestros compatriotas y hermanos por las campañas mediáticas; el
nulo y penoso debate que a diario expresan los sesudos de la legalidad; el
referéndum consultivo; el articulo 350; el descaretamiento de los grandes
vividores y responsables del desastre que representaron los 40 años de seudo
democracia, son entre muchas otras cosas temas cuya discusión y análisis en el
contexto actual, apasionarían a tantos hombres y mujeres que a través de este
medio expresan su particular punto de vista. Cualquier mortal, estaría tentado
en abordarlos con especial connotación.
Mi personal apreciación, basada en cuantiosos argumentos históricos, me
llevan a la conclusión sobre un aspecto que al presentarse, trasciende mucho mas
allá de situaciones puntuales de la vida Nacional e incluso hace parecer
simplista el mas veraz y objetivo de los análisis y a su expositor un político
impertinente, se trata, pues del “elevado nivel de conciencia” adquirido por
nuestro pueblo, demostrado a través de la entereza y gallardía con que el mismo
ha asumido la peculiar y estructurada situación de crisis que vive
Venezuela.
Para quienes se presentan (todavía) a diario como protagonistas de esta
situación, que indudablemente ha golpeado de nuevo los altos intereses
nacionales, a pesar de esa suerte de juego diabólico de no asumir claramente su
responsabilidad ante el país, resulta extraordinariamente asombrosos, verificar
que la fase mas perversa del plan terrorista, meticulosamente elaborado por esa
“zanganada de apatridas” en conjunto con los órganos de inteligencia de los
centros mundiales representantes del poder hegemónico; esperada con ansiedad
para posteriormente justificar la intervención internacional, no se
dio y queda completamente claro, no se dará en lo sucesivo.
El “levantamiento popular”, en contra del “régimen” de Hugo Chávez, que según
ellos, dejaría miles de muertos en las calles de Venezuela ya se puede
considerar un imposible.
Ahora, vale la pena debatir sobre tan interesante pauta marcada por el pueblo
venezolano, descartando de hecho y de derecho, el que se quiera justificar esta
actitud aduciendo que el pueblo venezolano es apático frente a los problemas
nacionales, las innumerables marchas que a diario se desarrollan en todo el país
así lo verifica. Para quienes mantenían la hegemonía de los órganos
representativos de la sociedad venezolana, el asombro debe ser aun mayor. La
asunción por parte del pueblo soberano de manera organizada, respecto a la
defensa de sus mas sagradísimos derechos fundamentales: Educación, salud y
trabajo, le paso por encima al llamado de las cúpulas enquistadas en esos
gremios que se abrogaron ilegítimamente esa representación, y por el contrario
con coraje exigió la apertura de colegios, universidades, hospitales, fabricas,
etc.
Tanta grandeza en el comportamiento humano y democrático de nuestro pueblo,
ni siquiera es comparable con las glorias heredadas de las luchas de
independencia. Hoy me atrevo a afirmar, que ya las paginas de las historia
venezolana están escribiendo una de las sucesiones cronológicas de eventos mas
grandiosas –incluso- de las que escribieron los héroes de Carabobo, Boyacá,
Junín, Pichincha y Ayacucho. Estamos mas que igualados en glorias y en moral
patriótica a nuestros padres libertadores.
A pesar del terror que le han sembrado a algunos de nuestros compatriotas, la
liberación definitiva de nuestro pueblo es inminente y parafraseando a Bolívar
el Grande, podemos decir a viva voz, “ Que nos puede importar las campañas
mediáticas ya fastidiosamente repetitiva de los cuatro(4) jinetes del
Apocalipsis; que nos puede importar que se nos critique y ponga en duda nuestra
buena fe; que nos puede importar que sigan inventando saboteos que encontraran
de pie al glorioso pueblo de Venezuela, si en definitiva y por siempre estamos
resueltos a ser LIBRES.
Queridos compatriotas aun quedan tiempos por venir. Labremos juntos el camino
y de seguro el mañana nos dará una patria libre, una patria nueva, una patria
bonita, una patria bolivariana.
(*) Ingeniero de Petróleo
jeffreyjaramillo@yahoo.es