Con mucho esfuerzo, dedicación y pocos recursos, trabajando a base de
creatividad y de aportes de la CIA, logran en un tiempo record, elaborar no
sabemos aún cuántas papeletas de supuestas preguntas que dejaran sellado para
siempre el mejor futuro que espera a Venezuela de la mano de Juan
Fernández, Carlos Ortega, Antonio
Ledezma, Julio Borges, AD, COPEI, la
causa r, chhhh....
La acción es un absoluto éxito, ya en la misma noche se sabe que rebasa fácil
los 5 millones de firmas, nunca antes había sido derrotada de una forma tan
absolutamente aplastante la abstención, el poder de convocatoria fue muy grande,
sin embargo seguirán recogiendo firmas, de puerta en puerta, sin parar. Se
vuelve a desmoronar en la más simple de las lógicas, que nuevamente han
fracasado.
Es un proceso absolutamente transparente, capaz de soportar la observación de
entes imparciales, tal como la Red de Veedores, involucrados hasta los tuétanos
en el golpe de abril y su consecución de diciembre.
Comienzan a mirarse entre ellos de la única forma que han sabido hacerlo, esa
que huele a que en cualquier parte hay un traidor, que todos tienen precio, que
es cuestión de días para que busquen otro destino, que la CIA ya los ha
abandonado y que las trasnacionales del petróleo no les perdonan haber elaborado
un plan tan absurdo, que terminó por ahogar en su insensatez a todo un pueblo,
que agoniza por gasolina en las bombas, aunque sus reservas en el suelo son de
las más grandes probadas del mundo.
Angustia: ¡necesitan nuevamente unos muertos!, ¡otro 11 de abril!, ¡otro
atentado en Altamira!, si no la gente no se indigna, ¡los medios tienen que
lograrlo!, “planifiquemos otros muertos, otro luto activo”, otro furor de sangre
que entusiasme todavía a aquellos que creen que de verdad pudiese construirse un
país con la base de mierda que significan los reunidos en esa oposición.
“Los medios que dejen de pasar comiquitas, ya es tarde para echar atrás, que
muevan sus microondas”, que sus pequeños mercenaritos egresados de las aulas de
una nada Santa María y una si muy Católica (la de la inquisición, cruzadas, etc)
se dirijan a decir la pauta que previamente le han indicado en sus canales.
Palabras vacías que muchas veces no entienden, hechos vacíos, increíbles, hasta
risibles para otros.
“El Gobierno pretende sacar las firmas, maldito régimen dictatorial”. Para
ello utilizan a tres funcionarios, ¡oh casualidad!, allí están los medios, allí
están los niños estresados de la oposición con sus actitudes violentas porque ya
no aguantan. ¡Si!, tres funcionarios intentaron llevarse las firmas, las
millones de firmas: “¡defendámoslas, no permitiremos que se las lleven, hagamos
vigilia, no nos quitarán el arma con la que sacaremos a Chávez!”.
Preguntas: ¿pueden tres personas llevarse 10 millones de firmas?. ¿Podría un
edificio soportar el peso de tantas toneladas de papel?, ¿podrían no se cuántos,
5, 10, 20, 30, personas contar tan descomunal número de documentos?.
Hace falta estimular a la gente: “Altamira ha muerto sin pena ni gloria,
necesitamos otro lugar que sea capaz de mantener a Globovisión todo el día allí,
hay una concentración mañana, nadie irá sin unos muerticos, ¿qué haremos para
convencer a la gente de que existe un régimen dictatorial en el que pueden
hacerse propagandas de desobediencia por todos los medios encadenados, insultar,
amenazar y realizar actos de terrorismo, sin que haya tan sólo un presito?”,
“necesitamos aunque sea un presito”.
“Tendremos que quemar esa vaina”. Un atentado se hará en Boleíta, porque es
difícil que se hayan reunido tan siquiera 500 mil firmas. “Si tan sólo
llegáramos al milloncito los gringos apoyarían otro golpecito”. La oportunidad
se les va escurriendo, la mentira va quedando develada, el oportunismo los
enfrenta, la angustia los acaba.
Nuevamente al día siguiente ya Boleíta no es noticia, nadie pierde su sueño
por cuatro puñados de papel que no tienen ningún peso legal. La autopista es
cerrada nuevamente, con menos presencia que cuando fueron las mises pagaditas a
base de promulgar la estupidez al pueblo, el resultado: mucha más gente arrecha
con ellos: le volvieron a echar a perder su día, le volvieron a cerrar la
autopista.
Los diez millones de firmas se desvanecen, el poder se les va haciendo
esquivo, los gringos voltean la mirada hacia Irak, allí hay petróleo liviano al
que pueden echarle la mano sin necesidad de compartirlo con la Gente del
petróleo, la CTV, Fedecámaras, los partidos. La angustia se refleja en sus
caras, la gente trata de volver a su normalidad, sólo el terrorismo es el
resultado visible del paro y un gran asombro en los mercados cuando ahora se
descubre que intentan recuperarse a costa de nosotros.