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No acusemos injustamente
En defensa del Fiscal General
Por: Ramón Bermúdez
Fecha de publicación: 11/02/03
imprímelo mándaselo a
tus panas
Nota de aporrea: Ver articulo relacionado: Oigo la voz pero no veo el bulto

A veces somos injustos. Recientemente en Aporrea leí un artículo de Urbijuna en el que decía que el Fiscal General se le escuchaba la voz pero no se le veía el bulto, por aquello de que todos esperamos respuestas ante la impunidad y no las vemos de inmediato.

La sociedad venezolana no se ha acostumbrado a nuestro incipiente Código Orgánico Procesal Penal (COPP), que hoy por hoy da muchísimas garantías a los ciudadanos a fin de que no se cometan los atropellos de los que antes éramos víctimas en nombre de la justicia.

¿Cuántas detenciones injustas no se generaron antes de julio de 1999, cuando entró en vigencia el Código Orgánico Procesal Penal? Recordemos, para no ir muy lejos, el caso del astrólogo que predijo la muerte de Caldera. Ese astrólogo fue detenido en la Disip por varios días, sin mediar orden de captura, sin mediar una investigación, sin garantías al debido proceso, cuando predecir la muerte de un Presidente de la República no es un delito.

Recordemos cuántas personas no fueron víctimas de encarcelamiento por varios días por el simple hecho de que se le detenía en la calle y se le consideraba sospechoso por su vestimenta humilde. Cuántos venezolanos no fueron víctimas de la siembra en sus bolsillos por parte de los cuerpos policiales de un arma o una porción de droga. Recordemos también los reiterados abusos de los policías contra los ciudadanos, las torturas para forzar una declaración. Toda una gama de acciones contra los derechos humanos de miles de ciudadanos venezolanos que, incluso, pasaban años en las cárceles, culpables o no, sin que los tribunales realizaran un juicio para determinar su culpabilidad o inocencia.

No negamos que hoy se cometan algunos atropellos contra las garantías procesales y los derechos humanos de las personas. No obstante, el COPP ha reducido esa posibilidad. Aún así, muchos venezolanos seguimos pensando y actuando como si quisiéramos el retorno de esa justicia inquisitiva del "dispara primero y averigua después" y, en consecuencia, vemos como los medios, incluso, los ciudadanos comunes, exigimos una justicia inmediata, que de por sí no es conveniente, basada en el "eres culpable y ya, hasta que se demuestra lo contrario", cuando la máxima de un país desarrollado debería ser "eres inocente, hasta que se demuestre lo contrario".

Por eso, acusamos, condenamos y aplicamos metafóricamente la pena de muerte a las personas que consideramos son culpables de cualquier cosa que creamos conveniente para nuestros propios intereses y obviamos, hasta olvidamos, en perjuicio de nuestros propios derechos, (porque algún día nos puede tocar a nosotros) que deben existir garantías a nuestra condición humana: que no podemos ser culpables de un delito porque otros quieran o lo deseen sino porque la Ley, las investigación previa, el debido proceso, la justicia imparcial, así lo determinen.

Siempre traigo a colación un caso de ficción: En una película de vaqueros, cuyo título no recuerdo, un joven protagonista tiene frente a él a más malvado y rápido de los pistoleros del oeste, quien lo retó a un duelo. El joven y el canalla están frente a frente, mirándose a los ojos. El primero tiembla y el segundo se siente totalmente seguro de su habilidad en el uso de su Colt plateada. Sacan las armas, se escuchan dos disparos. El pistolero malo cae al suelo, queda inmóvil, la mirada perdida, está muerto. El joven sorprendido, con el arma humeante en sus manos sudadas y temblorosas, feliz, no obstante, de continuar con vida.

Si allí hubiera una cámara filmando los hechos, se terminaría por afirmar que el joven asesino al malvado pistolero, se pasarían las imágenes repetidamente y se aseguraría insistentemente que el joven es el asesino. Pero la película no culmina allí. A unos 50 metros detrás del joven se observa a un pistolero amigo, oculto en una casa, quien realmente fue quien disparó el arma que asesinó al más malo del Oeste. La bala del muchacho fue a dar a un barril de agua que en ese instante se está vaciando para no dejar dudas de lo que ocurrido.

La moraleja de todo esto, es que por más evidente que parezcan los hechos, una investigación bien encaminada, bien equilibrada y sin apuros, puede llevar a las autoridades a determinar finalmente qué fue lo que ocurrió. No basta con decir "yo lo maté" (incluso nuestro sistema legal no acepta la declaración de una persona contra sí misma), hay que determinar que realmente "fui yo quien lo hizo".

Volvemos al caso del Fiscal General: Sí existe "A ese Fiscal (no le pongo ningún adjetivo porque me puedo meter en problemas) hay que emplazarlo, si es un incapaz o miedoso, que renuncie porque la verdad es que ya nos tiene hasta la coronilla. Ese señor parece que no existiera. Cuando habla, dice un galimatías que nadie entiende" Esto fue lo que dijo Urbijuna en su reciente artículo de Aporrea. Señor Urbijuna, yo lo comprendo a usted porque todos quisiéramos tener esa justicia rápida para lograr que mucha gente vaya presa o pague por los males que nos ha hecho a todos los venezolanos.

No obstante, ese "galimatías que nadie entiende" en el Fiscal General es simple y llanamente la voz de una persona que está totalmente obligada a hablar con la Ley en el corazón y puesta en todos sus sentidos, incluido en el sexto sentido porque a veces se requiere intuición y ver más allá de las pestañas para lograr un objetivo. Un Fiscal General no puede salir a acusar, a emitir pronunciamientos sin que medie una investigación, sin que medie el juicio previo y el debido proceso. Si así lo hiciera, no tendríamos Fiscal General porque sería 20 mil veces recusado y acusado. Un Fiscal se debe mantener así, como usted lo aprecia, ecuánime, ponderado y bien equilibrado.

¿Imagina usted un Fiscal que diga de una vez por todas que los generales de la Plaza Altamira deberían estar presos? No puede, pues si realmente algún día llegan a estarlo, él no podrá actuar contra ellos y tendrá que verse obligado a abandonar el caso para darle paso a otra persona que designaría quién sabe qué personas con intereses que desconocemos.

Añado a esto que el Fiscal General no es un investigador. Ojalá lo fuera. Yo sueño, como usted señor Urbijuna, con una justicia en la que una persona tuviera todo el poder del mundo para decir "este va preso y listo" y todo el poder para culminar seriamente y a tiempo una investigación y darnos a todo las respuestas que esperamos, aunque no nos beneficie.

En la Fiscalía se delegan funciones, como debe ser en toda gerencia. Los casos son llevados por Fiscales, unos buenos otros ineficientes, que son quienes tienen la misión de dirigir la investigación, de hacer entrevistas, de solicitar experticias y todo eso con respeto al debido proceso, en fin, con respeto el derecho de las personas a no ser privadas ilegítimamente de su libertad, a contar con una justicia eficiente y rápida, además de imparcial.

Nuestro sistema judicial es bueno, pero a veces lo creemos malo porque hay personas, jueces, policías y fiscales, que no actúan eficientemente y muchas veces responden a intereses ajenos a la justicia. La fiscalía no escapa a ese drama y usted se preguntará como todos nos preguntamos, ¿por qué no sacan a los fiscales que no cumplen su función? La respuesta es que muchos de esos fiscales generales que pasaron por esta institución no se conformaron con dejar enquistadas sus tribus políticas sino que, además, crearon los mecanismos legales para no hacer fácil la destitución de esas personas.

Sacar un fiscal del Ministerio Público no es como botar al carnicero de un abasto: Hay que abrir procedimientos disciplinarios, investigar, interrogar personas, recibir abogados de los investigados, y cuando la decisión finalmente se toma, vienen los recursos de amparo, las apelaciones ante todas las instancias jurídicas y administrativas que existan en el país.

Imagine lo que implicaría sacar por lo menos 200 fiscales del Ministerio Público. Esa institución en vez de dedicarse a atender al público, tendría que pasarse el tiempo respondiendo amparos y apelaciones en los tribunales de la República. No quiero dejar a un lado, que esa institución requiere más de los 600 fiscales con que cuenta actualmente, para poder atender las decenas de denuncias y hechos delictivos que se general a diario en nuestro país. Por allí, leí una declaración del Fiscal, quien dice que tiene 14 millones de casos heredados del Código de Enjuiciamiento Criminal y que actualmente un fiscal tiene en sus manos un promedio de 1500 casos.

Eso es un drama señores. Pero también es un drama que, hoy por el hoy, el Fiscal General tanto recibe críticas o presiones de la oposición como también recibe este tipo de presiones o críticas de la gente que reclama haber sido víctima de esa oposición al actual Gobierno. No nos detenemos a pensar que sí se está actuando, que las cosas están marchando y que toda la responsabilidad de los males del país y de nuestro sistema judicial no se la podemos achacar a una sola persona que está gerenciando un monstruo como lo es el Ministerio Público, donde esa persona que es hoy Fiscal General decidió -no sabemos actualmente si fue un error- dirigirlo con gente que tiene entre 12 y 25 años laborando en ella.

Sí, aplicó la meritocracia, palabra que malgastada por mucho que realmente nunca la aplicaron y hoy se desgarran las vestiduras exigiéndola en instituciones como PDVSA. Pero ese es otro cuento.

Para no extenderme mucho le voy a añadir algo que, más que esta larga respuesta, puede aclarar todas sus dudas señor Urbijuna. La Fiscalía sí ha actuado en lo que a sus preocupaciones concierne.

1.- Solicitó privación de libertad contra ocho Policías Metropolitanos que aparecen implicados en muertes del 11 de abril, y los tribunales de control de Caracas, y posteriormente de Aragua, no la admitieron.

2.- Solicitó privación de libertad contra Carmona Estanga, y un Tribunal de Caracas le dio la casa por cárcel que luego le permitió a ese señor huir del país.

3.- Solicitó la privación de libertad de Pérez Recao y tres de sus cómplices, y los tribunales, incluso los medios, se burlaron de esa solicitud. Los tribunales, por su supuesto no la admitieron.

4.- Solicitó la privación de Libertad de los pistoleros de La Campiña, y el juez Heriberto Durán los dejó en libertad. Hoy, luego de una tardía decisión de un Tribunal de Apelaciones, esos cuatro señores están prófugos de la justicia.

5.- Solicitó medidas de detención contra varios capitanes de los buques que fueron fondeados en diciembre, y los tribunales no las admitieron.

6.- Solicitó enjuiciamiento contra cuatro generales que actuaron el 11-A, pero varios magistrados del TSJ sobreseyeron la causa.

7.- Haces muchos meses, se solicitó cárcel para unos estafadores del Seniat, pero los tribunales los dejaron en libertad.

8.- Ha actuado con recursos contra varias televisoras por su programación de diciembre. Aquí sí le puedo decir amigo mío, que estos recursos fueron admitidos.

9.- El Fiscal General valientemente fue el único que alzó su voz el 12 de abril para denunciar el Golpe de Estado, sin temor a lo que le pudiera ocurrir. Ahh, y los medios cortaron la transmisión.

Entonces, señor Urbijuna, muy respetuosamente le pregunto ¿encontró usted en esto que le explicó algún adjetivo para describir al Fiscal General, toda vez que en su oportunidad no lo pudo encontrar? De esta lista de casos que le he descrito, hay muchos más que en este momento no recuerdo. No podemos acusar a priori. A ese señor que usted critica yo he tenido la oportunidad de conocerlo, y estoy convencido, de su actitud imparcial, de su actitud pulcra. Y le puedo asegurar que sí él encuentra culpables de algún delito, sin importar que sea el propio Presidente de la República, va a actuar, lo va a hacer. Sin embargo, toda la responsabilidad no se la podemos achacar a él. Vea usted pues, lo que ocurre en muchos de nuestros tribunales.

En cuanto a quienes usted considera son los únicos presos del 11-A. Sí es verdad, la justicia funcionó sólo contra ellos y no contra otros. Es posible que usted considere que ellos actuaron en defensa propia, pero nadie los ha acusado de asesinar gente, a no ser los medios de comunicación.

No los considero, sin embargo, presos injustamente. Simple y llanamente a mi entender cometieron algunos delitos y responsablemente creo que deben pagar por ello (ellos lo sabe y lo reconocen), pero como dicen que lo que es bueno para el pavo es bueno para la pava debemos exigir a los tribunales que sean ecuánimes, que hagan justicia y que admitan como es debido las solicitudes que ha hecho la Fiscalía contra toda esa gente que mencionado en la lista anterior. En eso es que debemos centrar nuestras presiones, en que los tribunales sean justos y honestos, y hagan su trabajo.
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Ramón Bermúdez


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