La decisión del TSJ y la inconsistencia del Fiscal: una violación a los derechos de las mujeres

A modo de contexto...

En agosto de 2003, el Fiscal General de la República, Isaías Rodríguez, interpuso ante la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, un Recurso de nulidad parcial del Artículo 3, numeral 4; Artículo 32 y Artículo 39 numerales 1, 3 y 5 de la Ley de Violencia Contra la Mujer y la Familia. Estos artículos tenían por objetivo brindar protección a las mujeres víctima de violencia y a sus hijos al permitir medidas como: el arresto transitorio del agresor, la salida del mismo de la residencia común, el acercamiento al lugar de trabajo o estudios de la víctima; entre otros que buscaban facilitar el acceso a la justicia de la mujer víctima de violencia. El 9 de mayo de 2006, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia dictó sentencia declarando parcialmente con lugar la demanda de nulidad emitida por el FGR contra los artículos 3, en su ordinal 4; 32 y 39, ordinal 3 de la ley sobre la Violencia contra la Mujer y la Familia, que contempla el arresto transitorio por 72 horas (la constitución establece 48 horas) dictado por los órganos receptores de denuncia de carácter administrativo (Juzgado de Paz, Prefecturas y Jefaturas civiles y por los órganos de policía y el Ministerio Público). El arresto solo lo pueden acordar entonces los jueces de familia y penales. Y con relación a la última parte del Art. 34, se anuló lo relativo a que en caso de que no haya conciliación, los órganos receptores de denuncia puedan enviar directamente al juez de la causa las actuaciones, ahora deberán enviarlas al Ministerio Público para que este sea como órgano encargado de la investigación, el que las remita al juez de la causa [1].

Los niveles de indefensión en los que de por sí están las mujeres en nuestro país, vienen a incrementarse con la decisión emitida por el tribunal, puesto que con la anulación de estos artículos, el tiempo de vida para las mujeres, niños y niñas víctimas de violencia intrafamiliar se acorta al no tener un organismo inmediato al cual acudir, que haga efectiva su denuncia. En los últimos años se ha registrado un incremento significativo en los casos de mujeres asesinadas por sus parejas; se ha llegado a cifras alarmantes como la de seis mujeres asesinadas en el Estado Zulia en el mes de enero 2006, o que sólo en Caracas, se reporte una muerte cada diez días para todo el año 2005, bajo las mismas condiciones.

Hacia donde vamos...

Es por ello que hoy, mientras anda toda una corte celebrando y homenajeando la gestión del Fiscal Isaías Rodríguez, nosotras como mujeres la repudiamos pública y frontalmente, por el costo que ha de tener en la vida de miles de mujeres venezolanas maltratadas por sus parejas; en ese sentido, el lugar en el cual nos ubicamos en esta discusión, es desde nuestra subjetividad como mujeres, mujeres víctimas de un sistema que nos dice cómo ser y estar en el mundo, que nos criminaliza si queremos decidir sobre nuestros cuerpos, que pretende que funcionemos al son de una suerte de manual, predeterminado desde hace mucho tiempo; al reconocer (nos) desde ese lugar, asumimos entonces, como mujeres revolucionarias , que la crítica y la denuncia al Fiscal, va mucho más allá de la reducción absurda que hacen muchos camaradas, de si vamos o no, a terminar haciéndole el juego a la derecha, para nosotr@s el quiche del asunto está en que, dentro de este proceso los niveles reales de participación de las mujeres, siguen estando acotados al ámbito de lo institucional de este sistema, que sigue siendo patriarcal, y en el marco del cual la gran mayoría de mujeres venezolanas está desvinculadas, y por ende desarticuladas de los procesos de lucha reales que tienen que ver con sus derechos.

Sin embargo, eso no niega que la Ley de Violencia contra la Mujer y la Familia, fue una conquista del movimiento de mujeres, no fue una concesión de nadie.

La falta de independencia de los movimientos de la figura del Presidente, y por extensión de sus mas altos funcionarios, como el Fiscal General, viene limitando cada vez mas la posibilidad de éstos de pensarse con cabeza propia y en función de sus necesidades concretas, objetivas, llevando cada vez mas a cercenar el debate, y a ubicarlo en un camino que se bifurca entre ser o no revolucinari@, entre carecer o no de táctica y estrategia, entre hacerle o no el juego a la derecha... Una buena amiga planteaba, debatiendo al respecto que: “cuando nos empeñamos en detener las críticas en virtud de defender un supuesto proyecto estratégico, podemos llegar a quedarnos allí y perder de vista qué es lo realmente estratégico. Lo estratégico se construye con lo táctico, sería bueno revisar las tácticas de quienes conducen este "proceso" [2]

No solamente es posible sino que absolutamente necesario empezar a pensar con cabeza propia y no al son de lo que una persona toque, para que salga toda una corte detrás tratando de justificar lo injustificable, lo revolucionariamente injustificable.




[1] Tomado del Comunicado emitido por el Movimiento Amplio de Mujeres el 28/05/06; se puede ver en aporrea.org

[2] Tomado de una discusión que mi amiga L. V. y yo, teníamos respecto al tema en el foro de Discusión del colectivo Sin Nombres.



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