Los Estados del Capitalismo Tardío, activamente establecen políticas públicas
internacionales en sus zonas de influencia geopolítica, cónsonas con los
intereses de las corporaciones que hacen vida dentro de sus fronteras.
Finalizado el siglo XX, la política de los Estados a nivel mundial se sitúa en
un rango medio, donde los intereses de Actores no Estatales Corporativos son
considerados como propios de los Estados, y en múltiples oportunidades se
considera que lo `mejor para la corporación también es lo mejor para el
país`: PDVSA? Esto es significativamente relevante, en economías rentistas
como la venezolana, donde la acumulación de capitales se produce por apropiación
del excedente rentista y no por la circulación y realización de la mercancía en
el mercado. En Venezuela, lo tradicional era la alineación gubernamental con
grupos hegemónicos -Roraima, Cisneros, Mendoza, Zuloaga, Boulton, Phelps
etc..etc...- amparado en una suspensión de garantías económicas, que
justificaban la imposición de políticas públicas económicas desde el seno del
ejecutivo nacional. En ese entonces, la acción conjunta Estado-Corporación se
consideraba elemento dinamizador del desarrollo de las fuerzas productivas,
justificando subsidios a la burguesía industrial, la política de “sustitución de
importaciones” y el fortalecimiento de una burocracia estatal que creció
exponencialmente, durante todo el siglo XX. Las corporaciones en Venezuela se
constituyeron descansando sobre los hombros de la renta petrolera y el sector
trabajo se construyó sobre los fundamentos de industrias rentistas, empresas de
servicios estatales o privadas subsidiadas o ligadas estrechamente al subsidio
rentístico.
Al escenario descrito, se suma la dicotómica tendencia del proceso de
Interdependencia globalizante por una parte y regionalizante de la otra. La
tendencia hacia la regionalización pareciera contradictoria con la
especialización flexible “característica” en la etapa de la globalización:
...nueva forma productiva que articula, por un lado, una desconcentración
productiva basada en empresas medianas y pequeñas, “artesanales”.
(Antunes, 1996, p. 15). La desconcentración productiva se hizo posible
gracias al desarrollo logrado por el sector comunicaciones. Este desarrollo
modificó las concepciones lineales de espacio, hacia una concepción flexible que
permite la presencia de difusores y espectadores en lugares distantes, aún
cuando asisten al mismo evento. Siendo una realidad, esa modificación de la
concepción espacial modificó también los requerimientos en el uso de la fuerza
motriz humana. En otras palabras, la fuerza de trabajo se deprecia en la medida
en que la cobertura de la demanda laboral puede realizarse recurriendo a
elementos físicamente alejados de la línea de producción, quienes pueden atender
a un mismo tiempo diversos requerimientos laborales:
La Flexibilización es la destrucción de la rigidez del convenio
colectivo de trabajo...busca acabar con tareas específicas. La multifunción, en
el sentido de lograr mayor esfuerzo del trabajador, pero el saber hacer
permanece monopolizado por la oficina técnica. (Collazo, 1994,
p.213).
Llegado a éste punto, es comprensible el error monumental de los Gerentes de
PDVSA en su acción de PARO. Consideraron que la empresa descansaba en LA OFICINA
TÉCNICA y en la Gerencia. A diferencia de la clase obrera, recurrieron al paro
de actividades sin ocupación física de la empresa y recurriendo a medidas de
destrucción de los medios de producción, para lograra el objetivo de
paralización. Similar a los Luddistas de inicios del siglo XIX, debieron
recurrir a la destrucción del equipo para detener efectivamente la producción.
No tenían otro camino. El Movimiento Luddista tuvo su origen entre los años 1811
y 1817 y toma su nombre del aprendiz de tejedor Ned Ludd quien al frente de los
¨Ejércitos Justicieros¨ se dio a la tarea de atentar contra la maquinaria
industrial, al atribuirle a ésta la responsabilidad de los despidos y los bajos
salarios que atentaban contra los trabajadores ingleses. A diferencia de los
Luddistas, los atentados perpetuados por la burocracia de PDVSA fueron una
necesidad política, puesto que efectivamente no descansa en la Oficina Técnica
la dinámica del proceso productivo petrolero. El luddismo de la burocracia
petrolera venezolana, debía detener la producción destruyendo equipos y
obstaculizando procesos, incurriendo en el error de considerarse indispensables.
No obstante, la historia de las fuerzas productivas ha sido la de la sustitución
de la fuerza de trabajo humana por técnicas y herramientas que mejoran la
producción, aún cuando la fuerza de trabajo continúa generando el valor
agregado. Y es en el elemento VALOR AGREGADO, donde el proceso productivo
fulminó la iniciativa de los luddistas de PDVSA: La burocracia del
petróleo es rentística, no genera valor agregado en el proceso productivo, solo
en el proceso de comercialización. Y en ello la burocracia de PDVSA se
ha demostrado profundamente ineficiente.
Una última reflexión, en adelante qué pasará con la HUELGA como instrumento
de lucha de los asalariados venezolanos, cuando la acción de los golpistas de
PDVSA tergiversó abruptamente la táctica de la huelga para alcanzar objetivos
políticos de la burguesía?... iniciemos la discusión.