Venezuela en venta

Parece, por los hechos, que el presidente Nicolás Maduro no ha asumido con seriedad y firmeza el camino hacia el socialismo. Sus pasos conducen hacia la vía del salvajismo, quise decir, del capitalismo. Existen personas que dicen una cosa y hacen otra porque no son coherentes con sus discursos. Pocos le creen.

Si la clase de los trabajadores del mundo no tuviera tan dominada y alienada por el poder del capital, en estos tiempos habrían convulsiones sociales revolucionarias por doquier, debido a la crisis estructural que padece el sistema capitalista a nivel global. Desde la década de los años 70 viene cogiendo cuerpo y hasta el presente lo que ha hecho es agravarse. Su origen se debe a la continuada baja de la tasa general de ganancia, que no ha podido ser detenida, a pesar de que se han aplicado distintas "soluciones," que al final de cuentas, han resultado infructuosas.

La concentración de más del 50 por ciento de toda la riqueza que se produce en el mundo capitalista, en manos de unos 90 individuos, contrasta con una pobreza que se extiende en esa inmensa masa de personas que constituyen el 99 por ciento de la población mundial. El 80 por ciento de todos éstos seres humanos sobreviven con tan solo un poco más del 5 por ciento de toda esa fortuna.

Pero, es que esta crisis estructural de la que no ha podido salir el capitalismo no solo ha producido esta gigantesca pobreza, que obliga a miles de millones de personas a vivir en una situación de miseria relativa generalizada, sino que además es la responsable directa de ese intensivo y salvaje proceso de destrucción que esta sufriendo la naturaleza y que ha alterado negativamente y peligrosamente el clima y el ecosistema del planeta donde habitamos.

El ser humano de nuestro tiempo viene aceptando toda esta situación existencial porque lamentablemente es un ser dominado, conformado con un sistema de vida que lo explota, oprime y empobrece. Está tan alienado por este sistema, que no se le ha ocurrido sublevarse contra quienes lo dominan. Por eso el capitalismo sigue en pie a pesar de que sus bases están carcomidas por la injusticia y de que la gravedad de la crisis es equiparable a la que estalló en el año de 1929 y que produjo profundos cambios en las condiciones de vida de entonces.

Chávez levantó las banderas de lucha contra toda esta tiranía que ejerce el capital a nivel mundial. Proclamó el transito hacia el socialismo como vía a seguir para construir un mundo más justo, más libre y más humano. Creo que entendió que la solución a los grandes problemas que aquejan a la humanidad no podían darse dentro del marco del capitalismo. Por eso, formuló el plan de la patria, donde bosquejó un camino hacia el socialismo.

Y es que la crisis por la que estamos atravesando los venezolanos esta íntimamente ligada con la crisis global del sistema capitalista. Como premisa que explica muchas cosas, tenemos que nuestra economía fue configurada dentro de la división internacional del trabajo, como una economía periférica exportadora de materia prima.

Este rol nos ha condenado a vivir en un estado de sujeción y atraso tecnológico que nos impide desarrollar una economía verdaderamente productiva y diversificada.

Es un castigo como el de Sísifo, que nos imponen las potencias capitalistas de los EEUU y Europa para que nunca nos liberemos del lastre de ser una economía que se basa solamente en el extractivismo más supino.

Por eso, los vaivenes de la economía mundial al afectar los precios de las materias primas nos amarran a un destino tan incierto.

Habría que liberarse de tan penosa fatalidad que nos impone el sistema capitalista para poder cambiar nuestra suerte. Esta perspectiva la tenía muy clara nuestro querido presidente Chávez cuando se proclamó socialista. No obstante, el presidente Nicolás Maduro ha tomado un derrotero contrario y opuesto.

Para Maduro la solución de los problemas que padecemos no esta en el socialismo; ni tampoco en la construcción de una economía realmente productiva y diversificada. Las recientes medidas que ha tomado apuntan en otra dirección.

La propaganda del gobierno ha querido engañarnos. Nos ha dicho que el modelo rentista petrolero se agotó y que hay que suplantarlo por otro modelo de economía productiva y diversificada, volcada hacia la exportación.

Sin embargo, en la práctica, lo que realmente están haciendo es fortaleciendo el modelo rentista, ahora no solo basado en la exportación del petróleo, sino en la del oro, el coltan, los diamantes, el granito, etc. Es decir, lo que de verdad quieren diversificar no es la producción de mercancías; sino la explotación de nuestros recursos naturales.

Lo que esta haciendo Nicolás Maduro es dándole continuidad, ahora con más impulso por pura desesperación, al extractivismo minero ramplón, que nos impusieron las potencias extanjeras desde los tiempos de la colonia.

Lo cierto queridos compatriotas es que se esta propiciando una vulgar y desvergonzada entrega de nuestros yacimientos mineros a compañías transnacionales, como la Gold Reserve, que vienen no solo para llevarse nuestras riquezas sino para destruir nuestros ecosistemas. Vienen a cambiarnos espejitos por nuestras montañas de oro. Vienen a embargarnos nuestro futuro. No fue por capricho que una vez el presidente Chávez la expulsó de nuestro país.

Nos parece, por estas negociaciones, apuradas por las urgencias de los dólares, que el presidente Nicolás Maduro no esta actuando como un auténtico socialista, ni mucho menos como un verdadero hijo de Chávez. Se parece más a un presidente adeco, capaz de poner a nuestra Venezuela en venta.

Si fuera un revolucionario de verdad sabría que la crisis que confrontamos es consecuencia directa de la crisis estructural del sistema de opresión y explotación capitalista; y que podría ser satisfactoriamente resuelta, solo en el marco del socialismo.


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