Al Maestro Bigott

Se nos fue el maestro Luis Antonio Bigot, aquel que ayudo a fortalecer el poder popular en Venezuela con sus enseñanzas y palabras endemoniadas y de muy fluida conversa, ese caballero andante como el Quijote, que ha menudo echaba andar sus demonios interiores en búsqueda de la libertad y emancipación de los pueblos.

"Luis", como lo conocíamos, "El Viejo" como fue el trato personal en la UBV o simplemente "Bigott" como lo conocimos en la UCV, ayer partió a la eternidad, llevándose consigo un montón de palabras y dejando de leer un sin fin de experiencias. El Vicerrector de la UBV e insigne investigador militante, partió y nos dejo con la cara larga, eso sí, muy filosa y cortante.

A menudo en las disciplinas deportivas, cuando suceden estas situaciones, tienden a exaltar los números o retirarlos en señal de resguardo patrimonial, pero, en la educación venezolana podemos invocar que reservemos el honor y espacio para echar adelante las ideas sobre el Maestro neocolonizado y la Pedagogía de la descolonización de Bigott. Su obra, tesis y trabajos inconclusos quedaron ahí sobre un escritorio del Vicerectorado de la UBV y en su biblioteca familiar, en su libreta de anotaciones y en las múltiples agendas, foros, conversatorios, tertulias y encuentros pedagógicos que realizó por varios rincones de Latinoamérica, constituyen las grandes alamedas de la pedagogía de la esperanza. Siempre al lado de los desposeídos, disfrutando de sus alegrías y penurias, viviendo el masticar angustioso de quienes no les queda otra cosa que tragar grueso y seguir con la frente en alto a causa de los avatares de la vida.

Soy uno de los tantos que tuvo la oportunidad de compartir sus enseñanzas, consejos, orientaciones y reflexiones. Bigot, fue un hacedor de cultura, creador de colectivos innumerables de investigación y "echadores de vainas" como solía decir, tremenduras de su lenguaje y trato con quienes consideraba sus amistades. Un fiel compañero como científico militante, constructor y creyente de la Investigación Acción Participativa (IAP) y de la educación como sinónimo de agitación, subversión y emancipación de los pueblos.

A menudo recuerdo su imagen, con sus dedos puestos en su quijada y magullando su boca, mirada fija al horizonte y cuando tendía hablar, soltaba sus palabras falibles, terribles, cariñosas y a veces jocosas con un sentido de humor inimaginable, característico muy particular y estilo, pero, firme en sus preceptos y concepciones de vida, así como en las definiciones del campo educativo. Encausado siempre por el ejemplo, recordado por su arsenal de anécdotas y experiencias por Nicaragua, El Salvador, Cuba y otras regiones del mundo donde le toco compartir como educador y pedagogo latinoamericano.

"Se nos fue el viejo ", fue la expresión que salió de mi hondo sentir al recibir la noticia de su partida. Y, "ni siquiera se despidió", comente hacia mis adentros. Como siempre, salió por el sendero y la vereda a medio caminar, fatigado y silente, nos dejo entretenidos, para no preocuparnos; ya él había dicho cuatro cosas, solo, teníamos que reflexionarlas, así se fue.

Lo conocí por tierras andinas en las décadas de 1980, alfabetizando y compartiendo con los campesinos. Luego en 1994, en una clase de Sistemas Educativos de la Escuela de Educación de la UCV, logre el otro contacto con este pensador y amigo de toda la vida, ante un aula de 70 estudiantes que aspiraban cursar su asignatura. Su primera clase fue una explicación de las ciencias naturales y nomenclaturas, formularios, modelos espaciales y números racionales en experimentos cuasiexperimentales y singularidad del campo científico. Con estos temas y su tratado, la mitad del salón retiró la materia. En un segundo encuentro, paso la asistencia y al observar que solo quedamos 18 estudiantes, asintió "Ahora si vamos a dar el contenido de Sistemas Educativos en Venezuela". Así conocí al profesor Luis A Bigott, al "Viejo", como cariñosamente lo identificamos en la UBV. Con el pasar de los días y en los procesos vividos como dirigente estudiantil, participante de varias organizaciones de lucha, me di cuenta que este ideólogo y pedagogo siempre había estado entre nosotros, al ser captador y trabajador pedagógico incansable de la "Escuela Nueva".

El mayor acoplamiento estuvo cuando se creo el PNFE (2003), sus ideas del cómo expandir la educación en todo el país y los amplios debates junto al comandante Hugo Chávez Frías, en su afán y proyección de tener para el año 2021, 900 mil maestros (as) y 2 millones de médicos, para que cada familia venezolana contara en sus hogares al menos un medico y maestro, es y fue una experiencia inolvidable. En el año 2007, cuando salió del Parlatino, aceptó incorporarse a la UBV, sin querer queriendo, porque cargos no quería, deslastraba eso e invocaba siempre en los "Jóvenes" esas responsabilidades dada su condición y trabajo con lo que siempre le dedico tiempo: la educación popular.

Para el año 2013, siendo parte de la Red pedagógica, Bigott me invitó a trabajar sobre la municipalización y con estas palabras, afirmó "Angelito, es bueno que escriba esa experiencia, tradúzcala y hágala saber a esta universidad, usted casi fue un rector de ese proyecto educativo, el "pene" ese, PNFE, es una vivencia que debe ser contada por sus actores, y quien mas que usted, que estuvo al frente, vamos a montarnos a esa sistematización…". Así montamos el trabajo y logramos culminar con la presentación de sus resultados en el año 2014, sirviéndome como ascenso, gracias a su tutoría. Aclamador e incitador de la investigación de este tipo, observé que le interesó mucho el tema y sus últimas palabras fue la continuación y profundización, sobre lo que denominé "territorialización de la educación universitaria". Aspecto que venia trabajando con sus sabias ideas; base de un modelo sustentado en el poder popular.

Hoy no me queda más que compartir estas palabras con ustedes, amigos y compañeros (as) lectores y escritores de tan importante medio para los y las revolucionarios y decirle que se nos fue un maestro y pensador de la revolución educativa bolivariana.

In memoriam a Luis Antonio Bigott (1935-2016)

angel1072ubv@yahoo.es


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Angel Tiodardo


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