Los dirigentes, el talón de Aquiles de la Revolución

Como revolucionarios debemos asumir siempre la crítica y la autocrítica, mucho más en esta situación coyuntural que nos obliga a crear mecanismos efectivos para no sucumbir en esta lucha histórica que tiene más de 500 años; y esa crítica y autocrítica en este momento debe ir directamente a nuestros dirigentes ‘’revolucionarios", aspecto que se ha convertido en un talón de Aquiles para la Revolución Bolivariana; la dirigencia se desvirtuó totalmente, cumpliendo tareas por medio de un recetario diseñado por viejas tácticas burguesas y de la vieja política atornillada en la democracia representativa, esta dirigencia dejo de generar el debate o simplemente ya no proponen matices que salgan desde el mismo momento de ejecutar las tereas, nuestros dirigentes han ignorado la realidad, realidad que los termina por atropellar y de esta forma se propaga un embrión peligroso para los procesos revolucionarios que tiene varias denominaciones ya sea: reformismo, revisionismo, pragmatismo y al final apuntan a la desintegración de un proceso reivindicativo que favorece a las clases sociales que históricamente han sido menos favorecidas.

Por ejemplo, existen cuadros con un gran potencial ideológico que a la hora de enfrentarse a una responsabilidad política donde necesitan mantener una conexión directa con los militantes y mantenerlos movilizados, mantienen un comportamiento estéril y autómata, comprobando que tienen mucha teoría pero poca práctica y accionar revolucionario, algo que sucede mucho es nuestras filas. Por otro lado, están esos dirigentes muy del pueblo, que van sintiendo las adversidades y contradicciones desde las calles, son líderes natos, estos hombres y mujeres terminan encerrados por sus propios egos, alimentados por una horda de seres que les han sembrado constantemente signos de superioridad, llegando a desear posiciones políticas de alto nivel, sin importar que esto signifique el rompimiento con su lucha y su clase original, esto también se debe a la poca formación que tienen estos hombres y mujeres.

Esa tendencia de convertirse en omnipresentes, es el producto de tareas sin concluir, proyectos a medio andar o estructuras con una base sin equilibrio; se ha fallado en la selección de nuestros dirigentes, se perdió esa capacidad de olfato político, nos apresuremos en designar a los camaradas cuando vienen desarrollando efectivamente un trabajo político, aunque eso no significa que estén preparados para encargarse de acciones políticas de mayor complejidad, debemos entender la dialéctica, superar las etapas, todo a su debido tiempo.

Repito, se ha fallado gravemente en esa selección, siempre observamos las fortalezas y obviamos que las debilidades existen y en política es un peligro no reconocer las debilidades, a los dirigentes los ha dominado la improvisación por el simple hecho de no contar con la experiencia necesaria o desconocer por completo la tarea asignada.

Ahora mismo, en esta compleja coyuntura política nació otro tipo de dirigente, el infiltrado (aunque siempre en nuestro proceso se ha conocido de la existencia del infiltrado, en este momento están adelante, como figura visible) no tienen ni formación teórica y mucho menos cuentan con el accionar práctico, son buitres políticos, capaces de disfrazarse, de gritar consignas que seguramente no comprenden; se conocen por una desmedida arrogancia y un discurso "correcto", pulcro, vacío, sin pasión, jamás van a proponer el rompimiento con el sistema dominante y esos dirigentes son mayoría en nuestra revolución; puede ser tarde pero existe una posibilidad de revertir esta dirigencia, volver a las bases, retornar a las bases y no como un discurso retorico, sino como una acción necesaria.

emiliopinosalinas@gmail.com


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