Una Propuesta Agrícola Nacional ( I )

Con este mismo título, hace cuatro años, le envié a nuestro comandante Chávez una propuesta que pretende contribuir con la tan cacareada siembra del petróleo, con la diversificación de la economía, con la soberanía alimentaria y en fin, con el desarrollo armónico de Venezuela, pues involucra a todos los ministerios e instituciones del país, así como también, la FANB, PDVSA, CVG, las universidades, los liceos y hasta las escuelas primarias, así como a todas las Misiones que han sido creadas por el gobierno nacional, contribuyendo además con la Revolución Bolivariana en su rumbo al socialismo, pues la Economía Comunal es un aspecto fundamental en esta Propuesta Agrícola Nacional. Para tener una mayor información al respecto, invito a usar este título en el buscador Google.

Desgraciadamente, parece ser que nuestro comandante no llegó a enterarse de esta propuesta, pues ya para ese tiempo, las preocupaciones que lo embargaban eran de tal magnitud, que no le daban tiempo para ocuparse de nuevas empresas, pues todo se le iba en organizar la sucesión y rectificar el rumbo que estaba tomando la revolución, para lo cual necesitaba por entero dedicarse a la elaboración y el diseño del Plan de la Patria y de la campaña electoral presidencial, necesarios, según su criterio, para asegurar la continuidad del proceso revolucionario, que hoy lo vemos en franco retroceso, o a lo menos en un grave estancamiento e incertidumbre.

Estoy convencido de que esas fueron las razones para que tal propuesta no fuera de su conocimiento, pues de haberlo sido, él por lo menos, hubiera designado un grupo de funcionarios del ministerio de planificación para que la estudiaran y le rindieran un informe. De lo que si estoy seguro, es de que el Ministerio de Agricultura se enteró de la propuesta, pues de allí recibí una llamada telefónica para preguntarme cuánto dinero necesitaba para mi propuesta, a lo cual respondí que yo no necesitaba ningún dinero. Que mi deseo era que esa propuesta fuese considerada por el ejecutivo, para que la convirtiera en un gran Proyecto Agrícola Nacional, pues para ello era indispensable el concurso de todas las instituciones mencionadas.

Hoy día, cuando la economía del país se encuentra en una grave situación debido en parte a los bajos precios del petróleo, pero también a una gran falta de previsión, de planificación, de toma de decisiones adecuadas por parte del gobierno nacional, así como de un alto grado de burocratismo, ineficiencia y corrupción, agravado todo esto por una inclemente y despiadada guerra económica de la derecha interna y externa de Venezuela, es imprescindible volver la mirada al sector primario de la producción, en especial a la producción de alimentos, pues debemos convencernos que no hay nada más importante para la vida del ser humano que la seguridad de una buena alimentación y en consecuencia, la soberanía alimentaria.

Es urgente e impostergable enfrentar y mitigar el impacto de la enorme crisis económica que estamos padeciendo, para lo cual tenemos que empezar a diseñar un plan productivo real y definitivo, que empiece por la producción agrícola, por lo cual, el gobierno debe generar una política de información, estímulos, abastecimiento de semillas, insumos, equipos, maquinarias y todo lo necesario para garantizar y darle una rápida respuesta. A continuación, el plan debe contemplar la construcción de silos y plantas de procesamiento de alimentos de todo tipo, a lo largo y ancho del territorio nacional, lo cual es posible por medio de una red de empresas comunales, para impedir la formación de monopolios comerciales capitalistas que explotan tanto al trabajador como al consumidor, como actualmente estamos padeciendo con las empresas Polar, que han jugado con el hambre de los venezolanos, contando además con la complacencia de un estado que le otorga dólares a placer para importar lo que se produce en el país.

De nada sirve tener todas las riquezas y recursos si no disponemos de una adecuada alimentación. Durante muchos años hemos dependido de la renta petrolera, pretendiendo que con los petrodólares, todo lo demás era lo de menos, hasta llegar al extremo de pensar en una "agricultura de puertos", como lo manifestara orgullosamente un ministro de la Cuarta República.

Si de algo debe servir esta crisis que estamos padeciendo, es para enseñarnos a construir un sistema de producción agrícola y primario, procesador de alimentos y otros productos, que nos garantice los insumos básicos para construir un tejido industrial productivo, con el apoyo de universidades, institutos superiores, PDVSA, FANB, CVG, etc. que aporten un desarrollo tecnológico nacional, usando inicialmente modelos foráneos, mediante adaptaciones, rediseños de herramientas, equipos y maquinarias adquiridas, que nos permita liberarnos del pago de patentes de marcas extranjeras y al mismo tiempo evolucionen de tal forma que luego puedan fabricar productos de excelente calidad, competitiva a nivel internacional, como ha sucedido en muchos países como Japón, Corea, China, etc.

El sistema de producción que requiere el país, debe ser lo suficientemente independiente de la renta petrolera y del tejido industrial existente, el cual actualmente consiste casi en su totalidad en cadenas de ensamblaje y empaquetado de productos importados, que no aportan un valor agregado significativo y en cambio, para su funcionamiento, constantemente están solicitando divisas extranjeras.

Tal sistema de producción se debe complementar con un sistema de distribución organizado, eficiente, libre de monopolios y con amplia participación protagónica del poder popular organizado, basado en principios comunales. Perfectamente se puede formar una gran empresa nacional de transporte constituida por empresas comunales distribuidas en todo el territorio venezolano.

Recientemente el gobierno nacional ha creado el Ministerio de Agricultura Urbana, que tiene por objeto aprovechar los pequeños espacios disponibles en las ciudades para cultivar y producir alimentos.

No negamos, de ninguna manera, que la agricultura urbana tenga enormes y múltiples beneficios en la formación cultural, ecológica, económica, social, etc., de la población venezolana y en consecuencia, se debe estimular y promover, especialmente en los centros educativos, con el fin de crear desde temprana edad una conciencia agrícola y socialista en el pueblo venezolano. Pero, teniendo una enorme cantidad de terrenos sin producir, en todo el territorio venezolano, es ridículo plantear, que con la ayuda de un programa televisivo, unos actores y la invitación a asistir a unos talleres agrícolas de lunes a miércoles, la agricultura urbana pueda ser una alternativa a la escasez y a la soberanía alimentaria. No es solo con unas palabras del presidente como: "Vamos a activar el motor Productivo Agroalimentario, nos vamos a un estado del llano a activarlo directo en el campo", que se resuelve el problema como por arte de magia. Se requiere mucho mas.

Si bien esta decisión puede parecer acertada, es evidente que la solución del problema de la producción de alimentos, en el caso venezolano, no se está enfrentando con suficiente responsabilidad y seriedad, pues como hemos dicho, contando nuestro país con inmensas extensiones de terrenos de óptima calidad para la agricultura, lo que realmente necesita Venezuela es llevar a cabo un gran Proyecto Agrícola Nacional que pueda garantizarnos una verdadera soberanía alimentaria.

Venezuela dispone de más de 30 millones de hectáreas de tierras óptimas para la agricultura, de las cuales estamos sub-utilizando escasamente 3 millones y de manera muy rudimentaria, pues a pesar de existir en todo el mundo abundante tecnología, equipos, maquinarias, etc., el campo venezolano se encuentra en unas condiciones realmente primitivas. Contamos además con más de un millón de campesinos, conocedores de las labores agrícolas, abnegados, con deseos de trabajar, en espera de un estado que atienda sus más elementales necesidades para poder producir alimentos sanos y abundantemente, pero por otra parte, nuestras universidades, instituciones públicas y privadas, PDVSA, CVG, FANB, CORPOELEC, etc., permanecen totalmente al margen de la producción agrícola venezolana y estamos, por esta razón, desaprovechando el enorme potencial que tenemos para producir alimentos. El país cuenta con todas las condiciones necesarias para poder revertir la tradición importadora de alimentos y lograr convertirse en una potencia agrícola.

Este Proyecto Agrícola Nacional, debe contemplar la selección y producción de semillas, la construcción de viveros y casas de cultivo en todo el país, así como también la incorporación de institutos de investigación y universidades e instituciones para construcción de equipos y maquinaria agrícola.

Por otra parte, instituciones como PDVSA, FANB, CORPOELEC, CVG, etc., deben liderar la construcción de lagunas, perforación de pozos, tendidos eléctricos, sistemas de riego y en general, la construcción de la infraestructura necesaria y suficiente, junto con las viviendas, centros educativos, de salud, etc. para lograr las condiciones que permitirán el asentamiento de las unidades productivas necesarias, teniendo en mente la conveniencia de atraer hacia el sector rural a buena parte de la población de las ciudades, lo cual se logra además incorporando tecnología moderna y maquinaria que facilite y haga más placentero, digno y productivo el trabajo en el campo.

Adicionalmente se requiere la construcción de silos y plantas procesadoras distribuidas en todo el territorio nacional, así como también, centros de acopio y abastecimiento suficientes.

En la actualidad existen en el país una gran cantidad de comunas agrícolas, productoras, procesadoras, empaquetadoras, distribuidoras de alimentos, así como de transporte que con muchas dificultades pero con un gran esfuerzo y entusiasmo han logrado consolidarse en todos los estados, a las cuales es necesario y conveniente brindarles todo el apoyo económico, social, logístico y asesoramiento legal, pues constituyen una parte fundamental de la estructura del Proyecto Agrícola Nacional y que pueden acabar con los monopolios.

Como se puede apreciar, se trata de un gran Proyecto Nacional, que requiere del concurso de toda la población e instituciones del país. Será un gran generador de puestos de trabajo, gran dinamizador de la economía nacional, gran promotor del bienestar de la población, pues se trata, entre otras cosas, de producir lo más importante para el ser humano, como es la alimentación.

El autor es: Prof. Jubilado de la Univ. de Oriente

gilnandez@hotmail.com


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