La rebelión del 4 de febrero que ahora se encuentra en pico de zamuro

Estamos metidos en medio de la madre de la tormentas. Creo que pocos se han percatado de que podemos naufragar.

La crisis es profunda y tiene varias aristas, pero el pueblo de a pie es el que está sufriendo todas sus nefastas consecuencias.

Hay una angustiante tensión en casi toda esta población. Las colas, la carestía, que ya se ha tornado insoportable y la escases de medicinas, de alimentos y de productos de higiene personal están a punto de agotar el aguante y la resistencia.

Insólitamente, la inacción del gobierno frente a esta situación todavía persiste, ya de manera emblemática, a pesar de que por tan irracional conducta, haya perdido la asamblea.

Nicolás Maduro no ha sido capaz de ofrecer una verdadera solución a tan grave problema. Sus propuestas al respecto no pasan de anuncios que nunca se concretizan. Esta conducta le ha hecho perder mucha credibilidad en amplios sectores que incluyen a sus propios seguidores.

Toda esta conducta inconsecuente e irresponsable del presidente Maduro le viene dando fuerzas a la oposición en su incontrolado afán por acabar con el gobierno chavista.

La crisis económica que se agudiza por la caída de los precios del petróleo se ha convertido para el gobierno de Nicolás Maduro en motivo para justificar un profundo cambio en el rumbo político. Ahora no es la construcción del socialismo, la vía a seguir, como predicaba Chávez; sino, según Aristóbulo Istúriz, la sustitución del modelo económico rentista por un modelo económico productivo.

Obviamente que se sobreentiende que ese "modelo económico productivo" no es otro distinto al modo de producción capitalista. Lo afirmamos no solo porque Aristóbulo no le pone el apellido de "Socialista" a su modelo económico productivo; sino porque lo que buscan con su implementación es obtener divisas. Es decir, producir valores de cambio para la exportación. Producir valores de cambio, mercancías, es lo propio de la producción capitalista.

Es comprensible de suyo, además, que la implementación de ese modelo económico productivo supone necesariamente el acompañamiento de toda una política económica, de naturaleza eminentemente capitalista, dentro de la cual, no puede faltar, por ejemplo, un nuevo régimen cambiario, que permita la viabilidad de exportar productos con precios competitivos a nivel internacional.

Y por supuesto, tampoco se puede omitir lo más importante, la razón de ser del modo de producción capitalista, la explotación de la fuerza de trabajo, la imprescindible producción de plusvalía.

Lo cierto es que se avecinan estos cambios de paradigmas dentro del gobierno de Maduro encubiertos por toda una parafernalia de los discursos revolucionarios de Chávez.

Estamos convencidos que el distanciamiento de Maduro del camino trazado por Chávez hacia el socialismo es una de las causas de su incapacidad para vencer en esa guerra económica que ha dinamitado la estabilidad de su gobierno.

Chávez salía victorioso de las ofensivas que les lanzaban sus enemigos respondiendo con contraofensivas que profundizaban en los logros revolucionarios.

El gobierno de Maduro denuncia la guerra económica como si fuera una guerra ejecutada por fantasmas. La única manera de derrotar esta guerra era contraatacando a sus promotores y ejecutores directos. Como hacía Chávez, expropiándolos. Empezando por la Polar.

Al contrario, Maduro lo que hizo fue fortalecerlos al seguir dándoles dólares preferenciales, permitiendo la más grosera impunidad para la corrupción, el contrabando y el bachaqueo.

Ahora los coloca en equipos de "motores" para que tracen las directivas económicas que guiarán el tránsito hacia el viraje estratégico de la economía y del país, esperando de ellos, diagnósticos para la resolución de problemas originados por la mismísima guerra económica, en que ellos han participado activamente y clandestinamente contra el gobierno.

Maduro ignora flagrantemente que una guerra se gana solo peleando. Si no combates te derrotarán inexorablemente por pusilánime, por desidia, cobardía, inconsecuencia o por lo que fuere, se perderá la revolución. Así de sencillo. Lo cierto es que por todo eso, perdimos la asamblea. Y es sumamente irresponsable ahora echarle la culpa a un pueblo que te eligió por mandato de Chávez, para que asumieras la conducción de una revolución, que ahora se encuentra en pico de zamuro.


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