¿Por qué no escasean las verduras, frutas y hortalizas en el país?

A lo largo de la historia de la humanidad, se ha utilizado la falta de alimentos para poder ejercer presión sobre la gente con un propósito de doblegarla. Es ya famoso y conocido el sitio a Stalingrado (hoy San Petersburgo), durante la segunda guerra mundial, en el cual los alemanes (durante casi 900 días) trataron de vencer por hambre a la ciudad, en vista que no podían hacerlo con las balas y los cañones. La ciudad resistió y eso fue el principio del fin del Nazismo, pues de ahí en adelante fue arrollador el avance del ejército rojo.

En Venezuela, también todos recordamos el llamado paro petrolero, en la cual una gran cantidad de comerciantes y empresarios se plegaron al paro con las "santamarías" abajo, con lo cual le dificultaban al pueblo el acceso a los bienes y servicios más importantes, presionando con ello al gobierno a capitular. Hoy en día la variante es otra; en lugar de bajar las "santamarías", el paro lo hacen con estas arriba, pero con unos precios especulativos para los escasos productos que se consiguen. Por otro lado, esos artículos(o la materia prima para elaborarlos) son importados con dólares preferenciales y revendidos a precios de dólar libre, creando ganancias exorbitantes para estos "empresarios", amén que muchos de esos productos son escondidos, acaparados o contrabandeados, generando una escases inducida la cual es aprovechada para culpar al gobierno de la misma.

Pero esa realidad de escases no es válida para todos los productos de la dieta básica. Es el caso de las frutas, hortalizas y verduras, las cuales aunque tengan un precio elevado debido al sistema perverso que se creó últimamente, siempre están presentes en los estantes, venta de verduras y quioscos del país. La pregunta obvia es ¿por qué estas no escasean? La respuesta más accesible pareciera obedecer a que estos rubros son perecederos y no se pueden acaparar por mucho tiempo, pero al mismo tiempo hay otro elemento importante a considerar: La dinámica productiva de estos rubros no obedecen a grandes empresas productoras o monopolios u oligopolios que puedan cartelizarse para manejar a su antojo su producción, sino que es producto de miles de pequeños y medianos productores del campo que viven de verdad de su producción y arriman día a día sus productos.

La mayoría de los productos escasos son producidos por grandes cadenas o monopolios (nacionales y transnacionales) como el caso de La Polar, Proctel and Gamble, Golgate-Palmolive, etc. Ellas tienen la capacidad de manipular no solo precios sino también la producción misma de sus productos, creando cuando lo crean conveniente escases o sobreproducción; además en la mayoría de los casos, esas empresas tienen estrecha relación con una burguesía nacional quien las representa en el país. Ahora, si esa burguesía quiere acabar con cualquier gobierno que no le sea afín, es fácil entender los mecanismos que tiene a su disposición para tal fin.

La moraleja que se desprende de lo anterior tendría que ser obvia también, pues no se puede dejar el grueso de la producción de bienes y servicios en manos de grandes monopolios que, llegado el momento como el actual, conspiren contra la estabilidad de la nación. Hay que ir en busca de esos pequeños y medianos productores y empresarios que apuestan de verdad a la estabilidad y el bienestar de la nación, darles las herramientas necesarias para que la sumatoria de todas sus producciones, reproduzca el ejemplo de los pequeños y medianos productores de frutas, verduras y hortalizas.


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