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¿La ingenuidad, nos enaltece o nos convierte en pendejos?
Por: Luis Díaz
Fecha de publicación: 19/05/06
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Según lo escrito sobre nuestros originarios el cambio de metales preciosos por baratijas y espejitos, llenó de alegría ambos bandos; al visitante europeo por creer que nos estaba estafando y a nuestros aborígenes por que creían que estaban siendo tratados como iguales por aquellos hombres traídos por grandes barcos con ropajes y armas extraordinarias. Pero pronto la ambición desmedida y las aberraciones de los extraños rompió el encanto de los que llamaron indios y la ingenuidad dio paso al enfrentamiento al ver que el maltrato, el asesinato y la violación de sus mujeres aumentaba a la par del deseo del invasor por los tesoros de esta tierra virgen, llena de oro y perlas por donde se pise.

Después de una lucha titánica de lanzas, macanas y flechas contra cañones y arcabuces cargados de plomo, en la que los invasores pudieron comprobar la férrea voluntad guerrera de nuestros originarios y su inteligencia para salirse de las situaciones más difíciles, hasta el grado de engañarlos con un dorado que se trago a muchos de sus coterráneos y fracasado su intento de someter por la fuerza para esclavizar o adoctrinar a los que capturaban, no les quedo más remedio a los que ahora se denominaron conquistadores, que traerse a los negros del África a quienes separados de su tierra les era fácil dominarlos; no sin antes, acabar con casi todos los guerreros de la Patria , hombres y mujeres que se negaron abandonar lo que los extranjeros querían arrebatarles.

Menos mal, que estos malvados tuvieron miedo de perseguir al aborigen a los más inhóspitos lugares donde fueron a refugiarse y no se les ocurrió la idea de meterlos en corrales como las reservaciones que se ingeniaron los yanquis, para terminar de extinguir a los originarios y verdaderos dueños de Norteamérica, eso si, los invasores ingleses y franceses fueron tan asesinos y sanguinarios como los españoles, italianos y portugueses. Total es, que con el tiempo, la sangre verdaderamente latinoamericana resurge como el ave fénix de sus cenizas y se integra a la lucha de independencia, mezclada con la invasora y la traída a la fuerza, pero siendo siempre en el fondo la impulsora de las luchas libertarias.

Hoy podemos ver como los verdaderos dueños de América, hablando del principio humano que dice “La tierra es de quien la trabaja” y sus ancestros lo hicieron antes de la invasión europea, continúan con su ingenuidad y ni la mezcla ni las fronteras han borrado el alto grado de humanidad de nuestros pueblos, que nos aleja de las acciones aberrantes de los originarios de algunas partes de Europa, de las mismas del pasado menos Francia, que esta vez se unieron al invasor de nuestra América del Norte para participar en un nuevo genocidio, ahora en los países árabes; pueblos dominados por la religión que los hace manejables y deseables por la inmensa riqueza energética de su suelo.

Hoy se levantan de nuevo las banderas de la dignidad, la igualdad y justicia en todos los pueblos marginados por mucho tiempo y no hay ninguna duda, que por la mayoría de ellos corre la sangre originaria; la que quería vivir en comunidad, respetando el medio ambiente y en completa armonía con los pueblos vecinos, eso si, capaces de dar hasta el último aliento por defender su soberanía. América esta encendida de revolución por todos lados y como lo pronostico Simón Bolívar el nuevo mundo llevará el ejemplo a ese viejo continente golpeado por la ambición y la prepotencia de creerse los dueños del mundo por sus inventos, muy buenos algunos pero fatales otros como la bomba atómica y las armas químicas fabricadas en USA e Inglaterra, que al final son los mismos.

Pero a pesar de que hemos caído por ingenuos en múltiples trampas debemos sentirnos orgulloso por no haberla perdido ya que en el fondo nos enaltece porque en ella encontraremos la verdad que nos aleja de la desconfianza y el egoísmo. Para muchos pareceremos pendejos, ignorantes y fáciles de engañarnos como al principio con espejitos, pero cuídense todos aquellos que sean descubiertos en sus artimañas porque serán despreciados por generaciones, ejemplos claros son el de los yanquis desde que Bolívar, predestinó que intentarían pisotear al resto del mundo y la de los partidos políticos de la IV y sus integrantes que ya no los quiere nadie. Pero para no extenderme tanto voy a darles varios ejemplos de lo que considero es una ingenuidad y deberían alertarnos con el fin de evitar que por nuestro humanismo nos tomen como pendejos.

La ingenuidad queda demostrada cuando:

Creemos que todo el mundo es bueno y sin control ni seguimiento le otorgamos beneficios que lo más seguro es que se perderán (por falta de ideología) o serán utilizados en nuestra contra por los infiltrados y los aprovechadores que no se pelan una ayuda del gobierno. Esto es valido tanto en lo interno como lo externo.

Cuando se habla solo de las bondades, riqueza cultural y aportes de algunos inmigrantes y se esconde, todas las malas mañas y desviaciones que instauraron y siguen instaurando muchos maltratados por otros gobiernos en nuestra Patria, que no logra tener suerte con los designados para buscarle solución humana al problema que carcome con los vicios y delitos la idiosincrasia de los venezolanos.

Cuando hablamos del gobierno de USA, como si los que lo integraran fueran extraterrestres y no pertenecieran al mismo pueblo que se educa con el mismo racismo, fascismo y prepotencia que los hace creerse los dueños del mundo y facultados por sus armas e inmundicias humanas a plagar de miseria, atropellar o asesinar a todo aquel que pretenda negarse a sus demandas.

Cuando pensamos que poniendo el billete por delante estamos ganando seguidores, sin percatarnos que aunque la intención es buena la estrategia es totalmente contraproducente, porque se les esta incentivando a través del dinero y no por el ideal, la conciencia o el amor por la Patria.

Cuando creemos que el sólo hecho de ser revolucionario es suficiente aval para que alguien gerencie con capacidad y eficiencia en cualquier cargo público. Y la ingenuidad pasa a otro lado cuando dejamos que se nos impongan a dedo.

Cuando callamos las irregularidades o los malos comportamientos de algunos servidores públicos, porque nos dicen que debatirlo o protestar por ello le puede causar daño al proceso. Mientras tanto, ingenuamente esperamos que la ley se cumpla y la justicia se reivindique con el mismo aparato de la IV , Danilo, Lebrun y los cientos de lideres rurales asesinados por los que hoy se preocupa “el defensor del pueblo” son ejemplos contundentes de que si los autores intelectuales no son castigados, los crímenes y los vicios continuaran desangrando a Venezuela.

Cuando le otorgamos concesiones a un oposicionismo que esta conformado por un reducido grupo con demostrado poder, maldad y estupidez, que sólo son lacayos del imperio e incapaces de mantener su palabra. En fin, unos malos venezolanos, a los que no les importaría traicionar a su madre si con ello consiguieran salir del Comandante Chávez.

Creer que los infiltrados en las instituciones del estado se comportaran ética y profesionalmente para beneficiar al Gobierno Bolivariano y más ingenuo pensar que los que firmaron contra el Presidente ahora lo aman y respetan más que los mismos revolucionarios. Pasándonos del otro lado cuando confiamos a los faltos de ideales responsabilidades que repercutirán en el pueblo si no se ejecutaran con honestidad y eficiencia.

Somos ingenuos al pensar que una caricatura incitando a matar al Presidente, por no ser realizada de mala fe según sus responsables, puede ser perdonada por la Ley y la Justicia

Podrían llenarse paginas de la ingenuidad que nos ha mantenido tantos años dominados, tal vez no compartidas algunas de ellas por muchos, pero no puede negarse que con la riqueza de Venezuela y la inteligencia de nuestro Pueblo deberíamos desde hace mucho tiempo estar derrochando sabiduría y con el cetro de la justicia deteniendo la mano sangrienta de los que hoy abaten al mundo. Un mundo que debería estar unido y cada región orgullosa de sus originarios que no tendrían la necesidad de abandonar sus patrias, dejándolas heridas por la falta de algunos de sus miembros que no han sido capaces de protegerla y defenderla, muchas veces porque el poder escondido y la falta de gobiernos probos y amantes de sus pueblos, les negó sentirla y amarla como se merece la tierra donde se nace.

Por ultimo recordemos al Mariscal Sucre, aquel que no tenia horario para atender al aborigen, a la mezcla, al caudillo o al sacerdote, y solía decir “Trabajo para el público y el público tiene derecho a ver mi trabajo, a verme a mí” pero que también por ingenuidad decretó “La Ley del Olvido” del 25 de mayo de 1826, de la cual pronto se cumplirán 180 años. Ley que la oligarquía no respeto nunca y agazapada haciendo uso de un caudillismo siempre manejable, (yunta que conforman el oposicionismo de hoy) intentaron acabar con la vida del Mariscal, gracias a Dios sólo lo hirieron en un brazo, sin embargo, lograron sacar, al que con amor y desinterés había hecho tanto por una Patria ajena. Si las circunstancias nos hubieran dado al hijo predilecto de Bolívar como Presidente de Venezuela, otro gallo cantaría.

Atentamente,

Ing. Luis Díaz
luisdiaz152@yahoo.es
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Luis
Díaz



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