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Varios años atrás, mientras estuve trabajando en Caracas, de alguna manera seguía el programa nocturno en Radio Capital que conducía Elías Santana. Entonces respetaba su posición y el de su organización. Por ello, nunca esperaba estuviera apoyando incondicionalmente el proceso que lidera Hugo Chávez, pues creo que su organización, “Queremos Elegir”, nació como una organización crítica en lo fundamental, y generadora de equilibrios dentro de una sociedad donde, como ellos mismos decían, se había desarrollado una cúpula de políticos que habían secuestrado nuestra democracia . Así pues, una posición de referencia o crítica sana será siempre saludable para cualquier proceso.
Pero sus acciones, antes, durante y después del golpe nos ha decepcionado y más; a tal punto de no saber si cambiar el nombre de su organización de “Queremos elegir” a “Queremos Tumbar” o “Queremos Conspirar”.
Recuerdo que en la primera edición de El Nacional, después del golpe de abril, leía a la periodista Socorro defendiendo en su columna los derechos humanos de gente del oficialismo que habían sido apresadas, allanadas y golpeadas, por gente de la oposición, sin ningún juicio previo. Sector éste que se suponía “que nunca había sido salpicada por el odio y la violencia”, pues estos defectos sólo se le adjudicaban al “lumpen” de la oficialidad.
Pero tristemente, en otro lugar de las hojas de este periódico, aparecía un remitido que justificaba al gobierno de Carmona como legítimo, y en donde aparecían muchas personalidades que se solidarizaban con tal planteamiento. Por cosas de la casualidad, ¿o no?, encabezaba o lideraba esta lista el nombre de Elías Santana. Así, quienes por razón existencial estaban llamados a educar para la democracia, aparecían justificando un gobierno que negaba no sólo la democracia, sino a organizaciones como la que él representa. Por cierto, que ni ese breve gobierno, ni sus representantes, jamás aparecieron por un “queremos elegir” por parte, al menos, de esa pequeña cúpula dirigente de la oposición.
Y es que, en esta edición del periódico en cuestión, aparece casualmente el componente militar del golpe para dar una explicación. Decían públicamente que desde hacía un año atrás se estaba preparando ese golpe y que ellos desde entonces ya habían “elegido”, o decidido, que el presidente sería Carmona.
Por tan público respaldo a ese remitido, supongo que quienes lo firmaron ya sabían ésto, o si no, entonces no les molestó ni el candidato, ni la forma en que se legitimó dicha antidemocrática elección.
Pero suponemos que no fueron “bien elegidos” porque, en alguna otra tribuna, luego se le oyó decir a Elías Santana que no volverían a dar a nadie ningún cheque en blanco para tomar decisiones. Como hay que interpretar lo que se dice, supongo que se refería a las decisiones a la hora de cambiar o tumbar un gobierno. Porque para elegir gobiernos democráticos, nadie habla, ni se hablaba en esos programas radiales nocturnos, de dar cheques en blanco de algún sector a otro, sino de ganar electores sobre la base de propuestas concretas.
Entonces, en abril y también ahora, se apostó por: “cualquier cosa es mejor que Chávez”. Y los venezolanos ya sabemos los resultados. Con tal planteamiento, los que aparecieron en ese “histórico” remitido se creían dueños de la razón. Pero luego públicamente tuvieron que admitir que se habían equivocado. No sabemos si porque conscientemente se haya admitido el error, o porque no es bueno anotarse a perdedor.¿Por qué ahora que se repite el mismo formato, con los mismos actores, no se cuestiona si se estarán volviendo a equivocar? Equivocación, no porque se dé un cheque en blanco por inocencia sino porque se dé uno sucio por la conciencia. Si la organización “Queremos Elegir” debería dictar cátedra de actividad democrática, ¿cómo justifica entonces?:
- Que se haya apoyado antes, durante y después a una breve dictadura de dos días que acabó con todo tipo de institución democrática.
- Que se haya apoyado a un sector de la población que aspira derrocar, a “como dé lugar”, a un gobierno democráticamente elegido en varias oportunidades.
- Que se ignore los derechos del otro sector que esperaba respeto por las reglas de juego de la democracia para la elección de cada una de sus autoridades.
- Que tratemos de ocultar que ninguna constitución pueda prever dos mecanismos distintos para un mismo fin, y menos cando ha quedado explícito en ella el mecanismo apropiado para tal caso. Nos estamos refiriendo al caso del referendo revocatorio y el referendo consultivo.
- Que en materia jurídica también se habla del espíritu de la ley y que, bajo este criterio, la constitución no podía prever una bomba de autodestrucción . En ese espíritu, se debe analizar el artículo 350 que se debe aplicar para defender todos los derechos y normativas previstos en ella y con los mecanismos que también ella nos da. No precisamente para ir en contra de todo ésto como ocurre actualmente.
- Que podamos decirle a un sector de la población que puede violentar al otro en sus derechos, al impedir su libre tránsito, su derecho al trabajo, a la salud, a la educación, a la propiedad privada y a la libre empresa.
- Que los actos de la oposición no sean consecuentes con sus medidas anunciadas. Porque, ¿dónde echan gasolina Venevisión, Radio Caracas, Globovisión y todos sus aliados de hoy?, ¿será en la misma estación donde colocan todos los escuálidos que apoyan el saboteo petrolero? ¿Por dónde salieron a New York, Ortega, Fernández y Zambrano? Suponemos que llegaron nadando, pues es de esperar que no pagarían impuesto alguno para salir del país. A menos que esta “heroica” tarea, como también la de ser carne de cañón, se la dejen sólo a las amas de casas en la cola de algún supermercado.
- Que se nos haya hecho creer que, durante los últimos 40 años continuos de corrupción en el país, justamente el negocio más jugoso de todos, es decir PDVSA, era manejado por “angelitos y santos” caídos del cielo. ¿No sabían Uds. que nada más para entrar a la petrolera ,un obrero debía dejar su primer sueldo al sindicato?
- Que podamos decir que ante un derecho irrenunciable e individual, como lo es la educación, ratificado en días recientes por la UNICEF , se pueda decretar su suspensión desde una tribuna televisada liderada por dos dirigentes, obrero y empresarial, donde ninguno cumple su rol, y que además nunca los hemos elegido como nuestros portavoces.
- Que podamos apoyar el antidemocrático llamado a trancar calles, avenidas y autopistas sin habernos convocado a, por lo menos, un referendo consultivo. No para darle un poquito de legitimidad a esta acción, sino para quitarle un poquito de su inmensa ilegalidad.
- Que podamos anunciar ante el mundo que estamos ante una tiranía, donde sólo el lado del oficialismo ha puesto los presos políticos; y que sean Uds. la Coordinadora Democrática quienes apoyen y auspicien una tarima de incitación golpista-militar.
- Que se denuncie la falta de libertad de expresión desde los periódicos y canales de radio y televisión privada, que cada día y durante 24 horas continuas, dicen lo que quieren, lo que no deben y, casi nunca, lo que deben decir.
- Que los mismos medios de comunicación que, a fuerza de manipulación y propaganda política, mantuvieran la popularidad de Lusinchi en el más alto nivel de presidente alguno, diciendo que había logrado el milagro económico, no estén ahora bajo la misma estrategia propagandística para hacernos creer la falsedad de la bajísima popularidad de Chávez.
- Que se pueda ir a algún referendo o proceso electoral alguno, bajo condiciones anormales en el país, como es el paro indefinido que ellos han intentado, alterando evidentemente la normalidad exigida por dichos procesos.
- Que nuestros nuevos votantes campesinos e indígenas, por nombrar algunos afectados, no hayan tenido igualdad de derechos a la hora de participar en las jornadas especiales de inscripción del CNE ante un hecho público de escasez de gasolina y la no instalación masiva de las mesas de inscripción.
- Que señores como Alcántara y la señora Sosa, por nombrar apenas dos, sean personas con voz y voto dentro de la Coordinadora a la que Uds. pertenecen. Porque la Sra. Sosa, a quien hacemos referencia, cuando era presidenta del antiguo Tribunal Supremo de Justicia, no se preocupó nunca por denunciar nada, ni sancionar nada cuando pudo. La misma que tuvo bajo su responsabilidad la ponencia que debía castigar a Lusinchi, pero que durante 2 años no la hizo efectiva sólo para que el caso prescribiera. Y el señor Diputado Alcántara, fue el que censuró a El Nacional bajo la dirección de Alfredo Peña.
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Si hiciéramos un ejercicio mental, y nos fuéramos a uno de los programas nocturnos que hacíamos referencia, cuando aún no existía Chávez como actor político, nos podríamos preguntar: ¿contra qué y contra quiénes Elías Santana y su organización luchaban?. Seguramente que la respuesta sería que quienes eran sus adversarios, entre ellos los “acta mata votos” de ayer, son sus aliados de hoy. Que lo que ayer fueron sus objetivos, hoy están siendo pisoteados por ellos mismos.
Si se acepta la existencia de un amplio sector oficialista; si hasta ayer era lícito aceptar que existieran dos y más bandos en disputa democrática; y lícito que se les garantizara a cada uno sus derechos, ¿cómo entonces justificar violaciones y arbitrariedades en nombre de un bando y en detrimento del otro?
Cómo entonces, señores de “Queremos Elegir”, un padre de familia se puede sentar normalmente a la mesa con sus hijos teniendo que comentarles que viene de una de las tantas “heroicas” jornadas, donde un sector “democrático” al que pertenece, ha impedido la entrada a la escuela a niños que sólo querían hacer valer su derecho individual a ser educados. Y que acto seguido, ese padre les exija a sus hijos no eructar ni hacer ruido a la hora de tomar la sopa. ¿Será que para ese sector, la moralidad y las leyes se tendrán que limitar al Manual de Urbanidad de Carreño? o ¿no les quedará muy grande?
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