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La contrarrevolución endógena
Por: Joel Sangronis Padrón
Fecha de publicación: 09/01/06
imprímelo mándaselo a
tus panas
Un Revolucionario con errores ortográficos
es un traidor.
León Davidovich Trosky


¿Se puede hacer una revolución sin revolucionarios?
¿Pueden llamarse revolucionarios dirigentes partidistas, alcaldes, gobernadores y diputados sin conciencia de clase y sentido de pertenencia y trascendencia histórico-social?
¿Pueden maquinarias electorales sin estructuras ideológicas sólidas y bien definidas ser instrumentos de lucha popular y transformación social?....o por el contrario, ¿pueden estas maquinarias terminar convirtiéndose en uno de los principales obstáculos de las aspiraciones y fines de un proceso de esta naturaleza?
¿Se puede marchar hacia un nuevo socialismo manteniendo desde el Estado las antiguas y viciadas estructuras ideológicas (superestructuras) heredadas del sistema capitalista?
Son estas algunas de las interrogantes que deberá responder la revolución bolivariana si aspira consolidarse y sobrevivir a los embates que la reacción local y el imperialismo estadounidense harán arreciar en este año 2006.
Sobre el primer punto hay que acotar que la formación ideológica y la educación política (necesarias para blindar a la población en contra del golpeteo mediático que a la larga puede rendirle frutos a la reacción) ha sido, en el mejor de los casos, deficiente, epiléptica y coyuntural.
Hasta ahora, la mayor parte de las misiones que deberían obrar como puntas de lanza ideológicas de la revolución se han comportado, para quienes en ella laboran, como simples y patéticas agencias de empleos y de gestión de créditos: estoy hablando de la Misión Vuelvan Caras y las misiones educativas (Robinson, Ribas y Sucre).
La mayoría de las cooperativas que se han constituido en nuestro país lo han hecho con espíritu de compañía anónima, sin entender por la mayor parte de la población, y sin que nadie (con contadas excepciones) de parte del gobierno lo explique, la naturaleza y el sentido del trabajo cooperativo y comunitario y su importancia para la transformación del modelo económico-social. Quienes a través de estas cooperativas han logrado obtener créditos por parte del Estado, se pavonean en poderosas cuatro por cuatro último modelo y hacen gala, derroche y ostentación de los recursos obtenidos, en actitudes que recuerdan dolorosamente la época de la Venezuela saudita de Carlos Andrés Pérez. Hablo en singular de quienes han obtenido recursos del estado a través de las Cooperativas, es decir los únicos y exclusivos dueños de esas “cooperativas”, pues en un altísimo porcentaje estas son constituidas por miembros de un mismo grupo familiar y los recursos son manejados exclusivamente por el cabeza de familia, en abierta burla al espíritu e intención del proyecto cooperativista de la revolución bolivariana.
No hay que olvidar que la mayor parte de nuestra población, aun la que, por ahora, fervorosamente apoya al presidente Chávez, (más que al proceso revolucionario), ha sido formada en los valores y actitudes de una de las sociedades más salvajemente capitalista y alienada de América Latina. Desmontar los patrones de conducta,

individuales y colectivos, que promueven el individualismo, el egoísmo y la acumulación material como fuentes de realización personal y de felicidad no es tarea fácil, quizás por ello mismo no debería ser más demorada.
Quien se haya acercado a la realidad de las misiones educativas de nuestro proceso tiene que haberse dado de bruces contra la dura realidad que significa contraponer el éxito material que ha significado la alfabetización y la inclusión en el sistema educativo venezolano de miles de compatriotas con la muy baja calidad sustantiva y la casi inexistente formación ideológica que presentan tanto los facilitadores como, obviamente, los participantes de dichas misiones.
El caso de la reserva es parecido: miles de hombres y mujeres se han incorporado a la reserva militar como base de un ejercito popular (pueblo en armas), en donde se les dota de formación castrense pero donde, hasta ahora, brilla por su ausencia la formación política ideológica de esos cuadros.
Sabemos que el escenario que ha planteado el imperialismo estadounidense en contra de los movimientos populares de América Latina y el mundo es el de una guerra asimétrica o de cuarta generación, un conflicto que privilegiará el dominio de las mentes antes de intentar cualquier acción militar propiamente dicha. Lamentablemente la preparación ideológica de nuestra población se ha pospuesto o descuidado desde hace ya casi 8 años de gobierno, y creemos que este año será el inicio de una agudización de los ataques en contra de nuestro proceso, ataques que tendrán como blancos esenciales a PDVSA, a nuestra Fuerza Armada y la unidad de las fuerzas revolucionarias de nuestro país. Un pueblo conciente y formado es una necesidad básica para enfrentar las batallas que vendrán.





Profesor UNERMB


joelsanp02@yahoo.com
















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Joel Sangronis Padrón


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