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En el camino hacia cambios estructurales que buscan mejoras sociales sobre la base de la distribución de la cuantiosa renta petrolera, Venezuela se dispone a iniciar en 2006 una compleja batalla contra la miseria.
El presidente Hugo Chávez, quien a menudo utiliza postulados cristianos para defender su propuesta de socialismo, hizo el anuncio el pasado 24 de diciembre, rodeado de indigentes incluidos en un plan oficial de atención y rehabilitación.
La institución, denominada Centro de Desarrollo endógeno Integral Humano "Manantial de Sueños", más allá de proporcionar techo y alimentación se propone preparar a muchas de estas personas para su reinserción en la sociedad.
El plan, constituye asimismo el preámbulo de un nuevo programa social más amplio y ambicioso, a ser lanzado oficialmente el próximo 14 de enero, que pretende la erradicación en el país de la pobreza extrema.
Como otros planes del gobierno de Chávez, sustentados en una producción de 3,3 millones de barriles diarios de petróleo, el programa recibirá el nombre de "Misión Negra Hipólita", en honor a la sirviente que hiciera de haya del Libertador Simón Bolívar.
Considerada por Bolívar su madre negra, Hipólita constituye un símbolo de la abnegación de la mujer venezolana y desde 2006, identificación del intento de eliminar la paradoja venezolana de la pobreza extrema a la sombra de la rica industria petrolera.
La erradicación de la miseria fue una de las tantas promesas del Presidente Chávez en su propuesta electoral triunfante en 1998, en la que ofreció cambiar el país y terminar con otras lacras como el analfabetismo y la exclusión en sectores como salud y educación.
No sin dificultades que incluyeron un golpe de estado en 2002, un paro petrolero, una campaña de desobediencia civil y un referendo revocatorio, entre otras acciones, El Jefe de Estado ha ido avanzando en varios de esos proyectos de contenido social.
Con su esquema de "misiones" Chávez logró erradicar el analfabetismo que afectaba a 1,5 millones de personas e impulsó un amplio programa de salud y educación gratuitas, distribución de alimentos subvencionados y lucha contra el desempleo.
En total los programas sociales han atendido las necesidades de 16 millones de los 26 millones de habitantes del país, según estimados del recientemente creado Ministerio de Participación Popular y Desarrollo Social.
La pobreza extrema, sin embargo, ha permanecido como mancha dolorosa, una de cuyas expresiones más visibles es la persistencia de mendigos que duermen a la entrada de instituciones emblemáticas de riqueza como los bancos.
"En las próximas décadas, rumbo al año 2020, al 2030, debemos declarar a Venezuela territorio libre del infierno. Es decir, libre de miseria. Y no es que vamos a ser ricos. No, sólo que queremos vivir con dignidad", explicó el Jefe de Estado.
Su visión, adelantó, es una Venezuela en el futuro donde "no habrá ni un solo niño, ni un solo hombre y ninguna mujer en la calle", gracias al nuevo programa que incluye la organización de Comités de Protección Social en los barrios pobres.
Estimados del Banco Central de Venezuela indicaron que en 1996 -tres años antes de la toma de posesión de Chávez- la pobreza afectaba al 85,78 por ciento de la población y la pobreza extrema al 65,32 por ciento.
Una arista dolorosa, expresión de los problemas estructurales, es que se trata de un país que ingresa alrededor de 100 millones diarios de dólares, sobre la base de exportaciones lideradas por las ventas de hidrocarburos,
Para las autoridades está claro que la batalla de la "Misión Negra Hipólita" debe ir mucho más allá de recogida de mendigos o instalación de casas de abrigo, pues se trata de un problema básico insoluble únicamente con mejor redistribución de recursos.
Misiones como Vuelvan Caras, para la creación de empleos; Robinson, Ribas y Sucre, para la educación y MERCAL, de alimentos subvencionados, entre otras, se integran desde el punto de vista social al esfuerzo de transformación oficial.
Chávez ha adelantado que 2006 será un año de profundización de los cambios "rumbo al socialismo", a partir de su concepto de que el capitalismo es incapaz de solucionar problemas como la miseria, y se imponen cambios estructurales.
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