El alcalde golpista está fuera de
control. La semana pasada mandó a reprimir de manera
brutal a quienes defendían la Constitución
y la Democracia en las afueras del Tribunal Supremo de Justicia,
mientras ordenó trato preferencial " con guantes
de seda" para los manifestantes de la oposición
que apoyan al golpismo. El Viernes pasado el helicóptero
de la Policía Metropolitana lanzó bombas a
los manifestantes bolivarianos.
Miembros
de Poli-Peña estan siendo juzgados, ya que fueron
los primeros responsables de las muertes del 11 de abril
cuando disparaban contra el pueblo portando pistolas de
alto calibre y fusiles livianos FAL. El 11 lo hicieron bajo
las ordenes de Peña y luego, el 12 y 13 fueron puestos
a la orden del aparato de represión fascista del
empresario-dictador Pedro Carmona, dando como resultado
30 personas asesinadas.
Hoy Lunes una nutrida manifestación
le pidió contundentemente la renuncia a Peña,
en las afueras de su búnker en el centro de Caracas,
por golpista, represor de pueblo, por inepto y por loco.
Si, loco es que debe estar un individuo que llama a la Fuerza
Armada a desarmar a los Círculos Bolivarianos. El
grupo armado Carapaica nada tiene que ver con los Círculos
Bolivarianos ni con el movimiento popular y Peña
lo sabe. El llamado a la violencia a quien beneficia es
a la oposición golpista que quiere generar caos y
debacle económica, para justificar un nuevo golpe
o una intervención extranjera.
Aplaudimos la decisión del presidente
Chávez de ponerle un parao a los sobrevuelos del
Peña-coptero desde donde ahora la policía
al servicio del golpismo lanza bombas contra manifestantes
a favor del gobierno.
La próxima palabra en cuanto al
destino del alcalde golpista, la tendrá el pueblo
con el referéndum revocatorio. Esa es el arma con
que contamos, gracias a la Constitución Bolivariana
que el pueblo aprobó masivamente, y que los golpistas
como Peña quieren pisotear y derogar.