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Solidaridad activa con la lucha de los trabajadores y el pueblo de Venezuela
Frenar el golpismo de la derecha y el imperialismo. No a Gaviria y la trampa de la OEA
Por: Secretariado Unificado de la IV Internacional
Fecha de publicación: 06/01/03
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1. La escalada derechista iniciada con la "huelga general" y profundizada con la ahora denominada "batalla final", forman parte de la estrategia contrarrevolucionaria para derrocar al legítimo gobierno democrático de Chávez y aplastar el proceso de autoorganización obrera, estudiantil, y popular.

Esta escalada asume un carácter criminal por los continuos asesinatos de militantes políticos y sociales, las provocaciones de bandas fascistas, y por el sabotaje a la producción petrolera, iniciada a principios de diciembre por las mafias de PDVSA y los corruptos dirigentes de la CTV.

Con el apoyo de los poderes mediáticos, en particular de la televisión, la operación desestabilizadora de la burguesía apunta a la manipulación política, al miedo, al caos económico, y a la división de los militares que hasta ahora sostienen al gobierno de Chávez.

2. La misma administración Bush que prepara un nuevo genocidio contra Irak, juega un papel decisivo en esta escalada contrarrevolucionaria. No solo por su abierto apoyo político y financiero a los golpistas, sino porque a través del instrumento lacayo de la OEA impulsa -con la complicidad de la mayoría de los gobiernos neoliberales de la región, de la Unión Europea, y la Fundación Carter- el intervencionismo "diplomático" con el objetivo de poner fin al gobierno democrático de la República Bolivariana de Venezuela.

En tal sentido, las declaraciones de Richard Boucher, vocero del Departamento de Estado de los Estados Unidos no dejan lugar a dudas: "Hemos subrayado la importancia de la misión del secretario general de la OEA, César Gaviria, y que las dos partes cooperen con él para resolver sus diferencias políticas".

En el lenguaje de los intereses imperialistas, esa "cooperación" solo puede entenderse como un chantaje para que el gobierno venezolano termine por aceptar un "diálogo democrático" como preámbulo a su capitulación política.

La "misión" de César Gaviria -ex-presidente de Colombia, ejecutor de la contrainsurgencia, promotor de los grupos paramilitares y responsable de la violación sistemática de los derechos humanos en su país- debe ser denunciada y condenada integralmente.

La OEA pretende alcanzar por la vía de su "Carta Democrática", lo que la contrarrevolución empresarial-imperialista no alcanzó el pasado 11 de abril. Por lo tanto, como lo afirman las organizaciones populares, de izquierda, y bolivarianas, no puede haber ninguna "concertación" con la derecha golpista y los empresarios.

3. En Venezuela se libra una decisiva batalla antiimperialista. Más allá de las limitaciones y vacilaciones del gobierno de Chávez en cuanto a profundizar un proceso de ruptura con la burguesía, y en tomar medidas para desarticular la operación golpista, el pueblo bolivariano ha tomado las calles. Allí no solamente se juega el destino democrático del país, sino también y en buena medida, las relaciones de fuerzas con el imperialismo en la región.

Luego de las victorias electorales de Lula en Brasil, y Gutiérrez en Ecuador, de la prolongación del "argentinazo" como proceso de rebelión popular, del crecimiento de la resistencias antineoliberales de los movimientos sociales, y el rechazo continental tanto al Plan Colombia como al proyecto recolonizador del ALCA, Estados Unidos pretende crear un cerco "preventivo" a los vientos de cambios que soplan en América del Sur.

La derrota del gobierno de Chávez y el aplastamiento del radical movimiento obrero y popular que se desarrolla, pasan a ser una prioridad en la estrategia contrarrevolucionaria de Washington. La permanencia del gobierno de Chávez -y la dinámica de lucha de clases que se ha abierto- no guardan relación con el control regional que -para el Pentágono y el Departamento de Estado- implican el Plan Colombia y el ALCA.

Al mismo tiempo, una victoria del golpismo y de los intereses imperialistas en Venezuela, reduciría aún más los espacios políticos y económicos de gobiernos como el de Lula y Gutiérrez, aumentaría las condiciones desfavorables para la insurgencia armada en Colombia, y reforzaría el bloqueo contra Cuba.

4. Es en este contexto, que la solidaridad internacionalista con la lucha popular en Venezuela, debe ser amplia, activa, y militante. La lucha de los trabajadores y estudiantes, sindicatos clasistas y organizaciones populares, partidos de izquierda y círculos bolivarianos en Venezuela, es la lucha de los pueblos latinoamericanos contra las elites gobernantes, el neoliberalismo, el FMI, el Banco Mundial, el BID, y la deuda externa.

Es una lucha democrática por la soberanía y el derecho de los pueblos a decidir su propio destino. Es una lucha antiimperialista y anticapitalista.

Las fuerzas de la IV Internacional están comprometidas en este combate. Promoviendo en diversos países actividades de solidaridad, manifestaciones públicas, marchas callejeras, y pronunciamientos políticos. Participando y apoyando de manera incondicional, campañas de firmas y de protesta organizadas por corrientes y movimientos democráticos, antiimperialistas y revolucionarios.

4 de enero 2003
Secretariado Unificado de la IV Internacional
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