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A 40 años del triunfo de Eduardo Frei Montalva en las elecciones presidenciales, el ex embajador Ralph Dungan relata por primera vez cómo se planeó y desarrolló la más vasta y millonaria intervención de la Casa Blanca en una campaña electoral chilena.
Por: Loreto Daza.
Revista Qué Pasa.
A escasos metros de la oficina del Presidente Lyndon Johnson, uno de sus más cercanos asesores celebró en su despacho la noticia que había estado esperando todo el día. Un llamado telefónico de la Embajada de Estados Unidos en Santiago le confirmó a Ralph Anthony Dungan -special assistance de Johnson- que Eduardo Frei Montalva había superado por lejos al candidato socialista Salvador Allende en las elecciones presidenciales chilenas. Era el 4 de septiembre de 1964 y la más vasta, organizada y millonaria intervención de Washington en una campaña electoral chilena culminaba exitosamente.
Dungan (81 años) fue una pieza clave en esa enorme y hasta ahora desconocida operación de la Casa Blanca para evitar que Allende llegara al poder el '64. En un despacho de la CIA incluso fue calificado como "el mayor interventor en la historia de las relaciones entre Chile y Estados Unidos" (1).
Por años el hombre fuerte de las relaciones de EEUU con América Latina, fue él quien le presentó a John F. Kennedy a Eduardo Frei en uno de los tres viajes secretos del candidato DC a Washington. El temor de la Casa Blanca ante la expansión de la amenaza comunista cubana y el proyecto y carisma político de Frei se conjugaron para convertir al líder DC en el candidato de JFK, quien dispuso el apoyo económico y logístico de todas las agencias norteamericanas, incluyendo a la CIA, la AID (Agency for International Development) y el Departamento de Estado.
Según un documento secreto desclasificado de la agencia secreta, pocos meses antes de la elección presidencial la CIA destinó US$ 3 millones a la campaña de Frei (2). Edward Korry -embajador de EEUU en Chile entre 1967 y 1971- reveló en 1997 que si se suman los aportes de los distintos organismos norteamericanos, se llega a una cifra de US$ 20 millones. Nunca antes ni después -ni siquiera en las agitadas elecciones de 1970- hubo un apoyo económico tan masivo del gobierno de EEUU a un candidato presidencial chileno.
Ralph Anthony Dungan (81 años)
Nace en Filadelfia el 22 de abril de 1923.
Estudia un bachillerato en Ciencias y un master en Asuntos Públicos en la Universidad de Princeton.
1951-1956 Integra la División Internacional de la Oficina de Presupuesto de EEUU.
1956 Trabaja como asesor del senador John F. Kennedy.
1957-1960 Miembro de la Comisión del Trabajo y Bienestar Público.
Participa en la campaña presidencial de JFK y, una vez que éste llega al gobierno, es nombrado asistente especial del Presidente.
1961 Es designado a cargo de las relaciones con América Latina.
1964 Es nombrado embajador de EEUU en Chile, donde permanece hasta 1967.
De regreso en EEUU se integra a una institución educacional hasta mediados de los '70, cuando entra al FMI, que lo envía a Barbados para estimular las inversiones. Desde entonces, vive en esa isla del Caribe.
La CIA fue la organización más activa en terreno. Para 1964 la agencia secreta había aumentado su dotación en Santiago (3), bajo la dirección de Henry D. Kecksher. De acuerdo a la Comisión Church, la CIA dirigió una agresiva campaña comunicacional en Chile y coordinó al menos 15 operaciones encubiertas, entre ellas una exitosa campaña del terror con spots radiales en todo el país (4). Desde Washington, Dungan monitoreaba la campaña en estrecha coordinación con la embajada en Santiago, que operaba como un verdadero agente electoral de la DC.
Aunque la propia CIA reconoce que Frei Montalva "habría triunfado aun cuando Estados Unidos no hubiese intervenido" (5), la agencia consigna en una evaluación final que "la participación norteamericana permitió que Frei ganara la elección con una mayoría absoluta".
Pero la intervención no cesó con el triunfo de Frei. Aunque para entonces Chile ya había dejado de ser prioridad en Washington, Dungan fue designado embajador en Santiago en diciembre de de 1964. Acá estrechó los lazos con el presidente Frei, al tiempo que continuaba el flujo de dinero y la intervención política directa de la CIA sobre la DC, como lo revela el propio Dungan desde su casa en Barbados.
Su testimonio y los antecedentes que lo acompañan forman parte de un libro que está preparando la periodista Loreto Daza, quien viajó a Washington y Barbados para reconstruir uno de los capítulos más desconocidos de la historia chilena reciente: las relaciones entre Eduardo Frei Montalva y la Casa Blanca.
La gran duda que sigue pendiente es cuánto supo el candidato DC sobre los dineros que financiaron su campaña. La Comisión Church y algunos historiadores han afirmado -como el propio Dungan- que Frei nunca fue informado de los flujos monetarios. Según los cables que permanecen guardados en el NARA (National Archives Records Administration) en Washington, el tesorero de la campaña en Chile fue Salvador Pubill, aunque en un documento desclasificado (6) el propio Pubill, al solicitar "asistencia" a la embajada de EEUU, promete discreción, aduciendo que "él sólo le comenta a Frei de dónde proviene el dinero".
En todo caso, a Frei Montalva le preocupaba ese punto. El 1 de marzo 1977, el ex mandatario escribió a Washington solicitando que el presidente Jimmy Carter le hiciera un gesto público: que EEUU negara que él alguna vez recibió fondos norteamericanos. El Departamento de Estado recomendó rechazar la petición (7).
- ¿Supo usted de la carta de 1977 en que Frei Montalva le pidió a Carter que negara los recursos que EEUU envió para su campaña?
Nunca supe de ella. Me parece muy difícil entender por qué Frei habría pedido una carta como ésa o por qué esperaría recibir una respuesta. Es muy curioso. No hay una razón particular a no ser que estaba escribiendo un memo o una declaración, pero me parece que fue ingenuo si alguna vez pensó que le iban a contestar.
- ¿Quién fue el primer contacto de la administración Kennedy con Frei?
Tal vez había gente de la CIA o del Departamento de Estado que lo conocía, pero a nivel político yo fui la primera persona en contactarlo.
- ¿Recuerda la primera vez que estuvo con Frei?
Fue en 1962, en el lobby del hotel Mayflower, en Washington. Frei viajó con Radomiro Tomic y nos reunimos fuera de la Casa Blanca para conversar con mayor libertad. Me produjo muy buena impresión. Yo veía en él a un hombre de principios y dedicación al país.
- ¿Por qué viajaba Frei a reunirse con usted?
Para dar a conocer su proyecto y decir que era una persona de fiar: "Esto es lo que soy, éstas son mis opiniones". El otro viaje de Frei fue en 1963. Esa vez nos reunimos en la Casa Blanca, en mi oficina, al final del día. Después de conversar un rato, levanté el teléfono y llamé al presidente Kennedy, que estaba en la Oficina Oval, a muy pocos metros de la mía. Poco después nos recibió en su despacho.
-¿Kennedy le comentó alguna impresión de Frei?
Kennedy se reservaba los comentarios a no ser que algo anduviera mal. Pero estoy seguro de que Frei le causó buena impresión. Además, Frei calzaba perfecto con la administración Kennedy: los dos hablaban de revoluciones, Frei de la revolución en libertad y Kennedy de la revolución social y racial. Eran fáciles de identificar a pesar de que ambos tenían mucha ambigüedad. Kennedy fue elegido bajo el eslogan "Empecemos a mover el país", pero la verdad es que nadie sabía exactamente qué quería decir eso. La DC tampoco tenía un programa claro para la elección.
Luego de convertirse en 1956 en asesor parlamentario del entonces senador Kennedy, Dungan se sumó a su campaña presidencial y, tras el triunfo en 1961, pasó a ser uno de sus más estrechos asesores en la Casa Blanca. La administración puso a su cargo las relaciones con América Latina, donde la gran prioridad de Washington era evitar que se expandiera el ejemplo de la Revolución Cubana. Para eso se creó la Alianza para el Progreso, el ambicioso plan de Kennedy para sacar a la región del subdesarrollo. Estados Unidos necesitaba aliados en el sur y Frei -que ofrecía una vía alternativa entre el marxismo y el capitalismo- encajaba a la perfección.
- ¿Cuán importante fue la amenaza de Allende para que EEUU escogiera a la DC como su aliado en la elección del 64?
Estábamos en el período post Bahía de Cochinos, en 1961, cuando Fidel Castro proclamó abiertamente el carácter comunista de su revolución. No queríamos que esa revolución se exportara a Chile. Era clara la ansiedad por Allende. Los contactos de Frei en EEUU nos confirmaron que Chile era una buena apuesta para implementar la Alianza para el Progreso.
- ¿Y usted, como principal asesor de Kennedy para América Latina, pasa a ser el mejor aliado de la DC?
Yo no sólo era el puente, también creía que era la mejor apuesta. Por mi formación e intereses personales, encontré que la DC era "muy simpática". No veíamos en la derecha chilena una alternativa real para detener el avance del comunismo.
La solvente campaña de Frei
Pero las tareas de Dungan no se remitían sólo a ser el articulador político con Frei Montalva. También formaba parte del mítico Electoral Comitee, probablemente el mejor ejemplo de cuánto le importaban a Washington las elecciones chilenas. Creado especialmente para monitorear la campaña DC, también lo integraban -según la Comisión Church- George McBundy, de la Casa Blanca; Thomas Mann, asesor del secretario de Estado; y Desmond Fitzgerald, jefe de la CIA en Cuba.
Dos años después nace el frustrado proyecto Camelot, una serie de encuestas encubiertas que la CIA había encargado para levantar información sobre los temores de los chilenos. Esa información se utilizó después en la propaganda para debilitar la candidatura de Allende.
- ¿Qué implicaba, a medida que se acercaban las elecciones, que Washington dijera: "Nuestro aliado va a ser Frei"?
Era una señal para todas las agencias dentro del gobierno, especialmente para aquellas que pudieran buscar oportunidades y aumentar sus acciones en apoyo a la DC. Especialmente la CIA.
- ¿Cómo operaba la CIA?
La CIA recibió una señal nuestra para apoyar activamente a la DC. La embajada no estaba tan entusiasmada de apoyarlo, porque no estaban de acuerdo con sus planteamientos, pero el mensaje fue suficientemente claro para la CIA, que comenzó a hacer un plan. Pienso que cada agencia, entre ellas la Agency for International Development (AID), que manejaba una cantidad importante de fondos, empieza a pensar cómo los podemos apoyar.
- La Comisión Church informó que en abril de 1964 se aprobaron US$ 3 millones para asegurar la elección de Frei. ¿Le sorprende el monto?
Es una suma importante, sin duda, que demuestra un gran compromiso, especialmente para un país como Chile. Pero teníamos un proyecto. Es mucho dinero e implica un compromiso del gobierno de Estados Unidos con el candidato.
- ¿Cómo se entregó ese monto?
Fue directamente para el candidato y su campaña. Probablemente fue entregado a través del partido, pero con distancia, mediante un tercero. Una institución chilena, por ejemplo, puede haber sido un canal para entregar fondos. Ahora, si los fondos eran para financiar la propaganda, ellos irían a través de un tercero, como una agencia chilena o una fundación alemana o italiana. Sería muy difícil de rastrear a no ser que se hubiera llegado a encontrar a la persona precisa que efectuó la entrega.
- ¿Frei conocía en detalle los fondos que estaba recibiendo de EEUU?
Frei sabía que era el aliado de Washington. Pero lo más probable es que ninguna persona haya sabido el total de los fondos entregados, cuánto se daba a las diferentes personas del partido y para qué. Se utilizaban diferentes medios para enviar fondos. Puede que Frei nunca haya tenido una visión total de la película. Y era mejor que no supiera porque de esa forma él mantenía la capacidad de negarlo con credibilidad en caso de que fuera descubierto. De modo que es factible que Frei no haya sabido exactamente cuánta era la ayuda y para qué.
- ¿El único canal de fondos para la campaña de Frei fue la CIA?
Principalmente la CIA, pero también la AID. La CIA puede haber influido en cómo la AID entregaba los fondos y hacia dónde eran destinados. Cuando se decidían proyectos como, por ejemplo, pavimentar una calle, la CIA puede haber dicho: "Mejor pavimenten tal o cual calle porque eso beneficia a un sector débil para la DC".
- ¿El presidente Kennedy estaba informado de los montos que la CIA entregaba a la campaña de Frei?
Todos los fondos encubiertos tenían que ser aprobados por el Comité de los 40, que lo integran los principales hombres de confianza del Presidente.
El 4 de septiembre de 1964 Frei es elegido Presidente de la República con el 55.7% de los votos. Allende sacó el 38.9%. Pero Dungan no pudo celebrar con quien más hubiera querido hacerlo: el presidente Kennedy había sido asesinado el 22 de noviembre de 1963 y su lugar lo ocupaba ahora Lyndon Johnson, quien lo designó embajador en Santiago. Tenía el perfil perfecto para ese cargo: no había nadie en la administración que conociera mejor al flamante Presidente de Chile, que asumió el 3 de noviembre del 64.
Dungan presentó credenciales en Santiago un mes después. El mismo día anunció que su gobierno prestaba a Chile US$ 125 millones para planes de desarrollo.
Lejos de la Casa Blanca y con un presidente agobiado por la guerra de Vietnam, Dungan robusteció su poder en Chile y estrechó su amistad con Frei. "Nos reuníamos a menudo, a veces por motivos profesionales, pero los encuentros que recuerdo con mayor cariño fueron los almuerzos en su casa y en Cerro Castillo", cuenta.
Con la derecha, en cambio, la realidad era otra. Ni siquiera hacía esfuerzos por disimular su desprecio: no recibía a sus dirigentes y los consideraba oligarcas preocupados sólo de sus intereses. No se inscribió, como todos los embajadores, en el Club de Golf Los Leones, ni matriculó a sus seis hijos en el Grange o en el Santiago College. Optó por un colegio público cerca del Estadio Nacional.
- ¿Cómo afectó la muerte de Kennedy las relaciones con Chile?
La posición de Johnson era de continuidad en América Latina. Por eso la gente del Departamento de Estado creyó que era una buena idea mandarme a mí a Chile. En Santiago pude hacer muchas cosas dentro de los límites del presupuesto.
- ¿Qué significa eso?
Si uno está en Santiago, puede hacer muchas cosas sin que sepan en Washington: sólo hay que limitarse a las restricciones presupuestarias pero igual había programas importantes como el AID. Aunque en la administración de Johnson había una actitud de "me importa un bledo América Latina" -por todo el tema de Vietnam-, ello implicaba también que uno tenía mucho espacio para actuar. El nivel de asistencia de AID, de hecho, se mantuvo bastante estable hasta después del 64.
-¿También apoyaron a la DC en las elecciones parlamentarias del 7 de marzo de 1965, con Frei instalado en el poder?
La CIA propuso abordar el tema de financiar a algunos candidatos. Se debatió si EEUU debía involucrarse en ese proceso. Yo entendía que el '64 teníamos que ayudar, pero el argumento ahora era que la DC necesitaba más ayuda que entonces porque estaba comenzando a debilitarse.
- ¿Como seleccionaron a los candidatos DC que recibieron apoyo?
Nos sentamos en una reunión con el encargado de CIA y el consejero político y comenzamos a revisar una lista con los nombres de los candidatos. Era bastante difícil decidir, especialmente cuando uno no tiene toda la información de todos los candidatos. Había muchos que yo nunca había escuchado nombrar. La selección la hizo la CIA. Ellos establecían los contactos con los candidatos. Tenían más información de terreno. No recuerdo bien en qué se basaba la selección, pero en una hoja de papel nos presentaban a los candidatos elegidos para recibir ayuda de EEUU. A muchos ni siquiera los había conocido. La embajada y sus encargados políticos no se fijaban tanto en los individuos, sino en su tendencia dentro de la DC. La CIA manejaba esa información mucho mejor que la embajada.
- ¿Le sorprendió en Chile que se le acercaran tan seguido a pedir fondos?
No, no me sorprendía porque estaba acostumbrado a eso. Un montón de gente iba a la Casa Blanca sólo a pedir fondos y la verdad es que al final del día uno piensa que estaba para eso. Para escuchar los problemas y tratar de ayudar en resolverlos.
- La DC le pedía fondos a EEUU, pero además tenían que guardar silencio sobre el origen de los recursos. ¿Le molestaba eso?
Todo depende de cuán sofisticado es el que entrega los fondos. En política así funcionan las cosas. Uno no quiere que lo vean recibiendo plata de gente que puede ser una desventaja en términos electorales. Entonces no era algo que llamara la atención en la administración Kennedy, porque reconocíamos la necesidad del receptor chileno.
- ¿Recuerda que Frei le haya seguido pidiendo más ayuda?
No recuerdo ninguna ocasión especial, pero ciertamente lo hizo en algunas oportunidades, especialmente cuando la economía se estaba hundiendo.
El ocaso
- ¿En algún momento previó que la apuesta de EEUU de alejar el comunismo en Chile terminaría en un fracaso?
A mediados de los '60, no muy lejos de la fecha en que me fui de Chile, recuerdo haberme reunido con Frei. Fue una de esas reuniones informales -creo que en Viña- y conversamos largamente de lo que vendría para delante. Mi panorama no era muy optimista. Yo le pregunté cuál sería el impacto de una división interna de la DC en la elección del '70. El obviamente veía las cosas aun con más claridad que yo. Para entonces, él ya estaba muy preocupado por la situación. Tenía un gran problema dentro del partido y yo no veía una forma mágica en que eso podría cambiar. Recordando aquella situación y sabiendo lo que hoy sé, creo que probablemente nadie podría haber detenido aquella tendencia. Puede ser que lo que pasó en los 70 fuera un proceso inevitable que nadie podría haber cambiado en Chile. Ahora también, eso puede ser sólo una excusa.
- ¿Pero no cree usted que un Frei con más determinación podría haber detenido la división dentro de su partido?
¿Cómo? Si muchos jóvenes del partido eran más marxistas que DC y, además, había políticos ambiciosos empujando cada uno para su lado. Era un proceso difícil de revertir. Lo que sí podríamos decir es que al menos Frei pudo haber tratado de detener esa tendencia.
- ¿Cuál cree usted que fue el gran error de Frei para que fracasara su proyecto?
Yo creo que todo estaba perdido de antemano cuando en su equipo no había un grupo de hierro leal a él. Frei era ante todo un solitario. Eso tiene algunas cosas positivas, pero también negativas en términos prácticos. Si él hubiera tenido una especie de mafia irlandesa (nombre que se le daba al círculo de hierro de Kennedy), todo habría sido diferente.
- ¿Cómo habría sido diferente?
Yo tengo una teoría al respecto. En términos políticos, Frei no tenía a un grupo de hierro. Para mí eso era tan difícil de creer que cuando llegué a Chile buscaba quiénes eran los integrantes de ese círculo. Él tenía gente que sabía de diversos temas, especialistas en distintas cosas, pero no tenía a un grupo -como lo tenía JFK - totalmente leal, con conocimiento suficiente como para protegerlo de las críticas de su partido y obligarlo a enfrentar ciertos temas.
Los errores
- Al revisar su período como embajador en Chile, ¿cuáles cree que fueron sus grandes errores u omisiones?
Mirando hacia atrás, mi culpa es que hice todo sin cuestionar nada. En otras palabras, apoyé absolutamente todo lo que decía la DC y nunca fui objetivo ni me preocupé lo suficiente de que las cosas hubieran sido hechas con mayor sensibilidad. Pude haber sido más equilibrado. Todo lo que la DC quería, yo lo apoyaba.
- ¿Todos los fondos que le pedían usted los entregaba sin cuestionamientos?
No, el punto de los recursos no habría cambiado mucho. Lo que podría haber sido diferente es cómo se gastaba y cómo se hacían los programas. Por ejemplo, la reforma agraria. Debí haber sido más crítico en esos temas. Y ciertamente debí haber sido más receptivo a las críticas chilenas, sin importar si éstas venían de la derecha.
- ¿Se refiere a las críticas que recibió por la intervención de EEUU en la política interna?
Sí, debí haber sido más sensible a aquellas críticas que me hacían a mí y a las políticas de EEUU.
- ¿Fue un error no juntarse con la gente de la derecha?
Para mí en ese tiempo todos los grupos que no fueran de la DC no contaban para nada en el baile. Ni siquiera me molestaba con ellos. Pensándolo retrospectivamente, creo que ése fue un gran error. Al menos debí haberlos escuchado. Tal vez no habría estado en situación de ayudarlos, pero al menos debí haberles hecho saber que no estábamos absolutamente comprometidos con la DC, que estábamos ahí para representar a EEUU ante todos los chilenos y eso incluía a la DC y a los grupos de oposición también. Yo no trabajé suficiente para ello. Fue un error. Fue un gran error.
- ¿Qué lecciones sacó de su experiencia en Chile?
Mirando hacia atrás, todos en la administración Kennedy éramos jóvenes y relativamente sin experiencia. Y no hay sustituto para la experiencia. Todo pudo haber sido diferente.
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