Son tantos los casos, pero tantos y tantos, que ya no leo, ni me interesa
saber, que tal o cual persona es víctima del único y gran propósito de los que
odian a Chávez, es decir: "Te vas o te vas, o te vuelves a ir, y sino
también". Ya eso es normal, en consecuencia, como que pierde interés para
mi, aún cuando lo sufro a diario. Sin embargo, cuando mi mente masoquista me
lleva a imaginar por instantes, que tal propósito se pudiera hacer realidad,
creo que logro verlos sentados ante su gran matrona, la televisión, con copas en
mano y una espumante botella de champagne o alguna otra bebida de categoría
eyaculante. La magnitud de su celebración será tan grande, pero tan grande, como
corta y fugaz. Algo así como la esperma desbordante que deja el orgasmo
masculino, momento divino, pero dura tan poco, que dan ganas de sacarle un foto
para revivirlo una vez y otra vez. De allí quizás, el por qué somos tan
traviesos, siempre insatisfechos, siempre acostumbrados a el sublime, pero corto
momento orgásmico. Esto último como dato esclarecedor para las damas que
condenan nuestra infidelidad y que puedan estar leyendo estas palabras.
Pero volviendo al tema del momento imaginario y sublime, de los opositores
con un solo propósito viéndolo hacerse realidad, alcanzo a visualizar ese
instante cuando ante la salida de Chávez, descorchen la botella de la opresión
para desencadenar toda su ira reprimida. Imagino que tras el corto y fugaz
momento de lujuria, casi como los que adoraron al gran y robusto toro de oro
puro, un gran vacío nacerá a la velocidad de la luz, desde lo más profundo de su
ser, surgiendo como rayos destellantes del interior de los noveles libertadores
de la patria. Y ese vacío será evidente, tal rápidamente, que lamentablemente,
al instante siguiente, desearán que tal deseo concedido, sea una mentira, o
quizás un sueño lúcido, para así retornar a su anterior realidad virtual
adictiva, esa que les permita continuar batallando su gran gesta libertadora,
dadora de diversión y contenido, aún cuando este no tenga sentido.
Doblemente complejo, pues si no ven su deseo cumplido, una enorme frustración
dominará sus vidas: su entorno social, laboral y familiar, hasta que por méritos
propios, cosa muy poco probable, salgan de ese estado paralizante; o bien salgan
de él, por sustitución, como la vieja máxima que reza: "un clavo saca a otro
clavo", entonces consigan otro empeño para reeditar su lucha patriótica
contra otra gran injusticia artificialmente creada, aunque mejor si fuera una
verdadera. ¡Qué bueno sería!.
Puestas así las cosas, la ya famosa pregunta: ¿Y después de Chávez
qué?, parecer ser de más difícil respuesta para los de un solo propósito,
que para los que ante la pregunta, tan sólo dicen que ésta, por ahora, ni en
sueños se la plantean (tal cual es mi caso). Ahora bien, es justo también
hablar de los que como yo, cifran todas sus pretensiones y esperanzas
ciudadanas, en el movimiento bolivariano revolucionario. ¿Y qué será de
nuestro sentir si fuera el caso de vernos expuestos a un mundo dominado por los
de un solo propósito?. También difícil de responder ¿No?, pero a
diferencia de aquellos, nosotros, los del ideal bolivariano, sí mantendríamos
lleno nuestro interior con múltiples propósitos planteados, aunque muchos aún
sin proyección; llenos en medio de un largo y sensible ciclo constitucional de
pesar y tristeza. Entonces en un análisis de amplio rango, la base fundamental
de todo sentir ciudadano se soportaría en frases como estas: "Quítate de allí
que ahora vengo yo"; "Sufre tú, que yo ya sufrí"; "Tú sufrirás, nosotros ya
sufrimos"; y viceversa. Y así con otros verbos de similar significación,
alternando su conjugar, para un lado y para el otro, de acuerdo a las
circunstancias, y a quien ocupe lo que llaman "El Poder". ¿Podrá un país
prosperar así?, ¡pues NO!, lo estamos viendo y lo veremos cuando nos toque a
nosotros estar en el lugar que hoy ocupan los de un solo propósito, asumiendo
ahora su papel como opositores recalcitrantes, porque de seguro también lo
seremos.
¿Pero realmente sabemos el por qué todo esto está sucediendo?. Cansados
estamos de leer y escuchar miles y miles de análisis y recuentos, del
"cómo" y el "por qué" llegamos a este nivel de intolerancia y de no convivencia.
Al final, las mismas dudas surgen, la misma incertidumbre. ¿A dónde va a
parar todo esto?. Y es que ni el Hermes, ni la Adriana son capaces de
responder esta pregunta, cuya respuesta necesita de un ejercicio de brujería y
adivinanza. Lo lamentable es que ni respondiéndola, llegamos a abarcar la
verdadera razón del porque todo esto sucede. Y es que una cosa es lo que nos
quieren hacer creer, y dejar ver, y otra la que realmente es, y se muestra.
Parecen acertijos ¿cierto?, pero no lo son. Tan sólo es la lucha entre la verdad
verdadera, la falsa verdad, la verdad a medias o las medias mentiras. Toda una
gama combinatoria entre lo cierto y lo falso, entre el uno y el cero, el negro y
el blanco, lo alto y lo bajo, lo limpio y lo sucio, y en medio de ese juego,
nosotros.
Yo creo en lo que creo. Y creo también en lo que sustenta mis convicciones.
Algunos dicen que me han lavado el cerebro, pero yo no encuentro rastros del
jabón que utilizaron para limpiármelo. Al final, de eso se trata: sí lo que
creo, es mi verdad, la de otros, también lo es, me refiero, a que es su verdad.
Entonces palabras como: Respetar, aceptar, tolerar y convivir, son claves.
Lastima que los de un solo propósito no entiendan esto, y en parte por culpa de
los subterráneos, de aquellos que muy convenientemente y del todo conscientes,
utilizan los hilos de la manipulación para desorientar. A esos, a los topos que
roen conciencias para su usufructo, son a los que hay que capturar y encerrar.
En fin, no era de eso de lo que quería hablar. Aunque hasta "aquí" he escrito
984 palabras. Lo que quiero expresar es la idea de unas posibles elecciones en
el marco político y social actual.
Resulta que llega el tan deseado y a la vez negado día de las elecciones,
supongamos también que Chávez busca su reelección o legitimación. Hasta aquí
todo es normal. Ahora ya no supongamos más, ahora imaginemos la búsqueda de
consenso para definir un candidato por parte de la oposición, que se supone,
ahora si cabe, debe ser único, es decir, un aglutinador de voluntades.
Imaginemos que esa discusión se suscite en el seno de la Coordinadora
Democrática en un pequeño salón. En este momento la cosa se pondría bien buena y
compleja. Veamos:
Para empezar, el potencial candidato tendría que negar cualquier posibilidad
de asociación con Chávez, es decir:
Perfil del Candidato de la Oposición:
-
No podría ser negro, mulato, mestizo o de cualquier otra raza
"impura" que niegue en su mezcla, el predominio de la raza blanca.
-
Por supuesto, sí tiene alguna protuberancia, o imperfección
física de cualquier índole, ésta tendría que estar ubicada en una zona oculta
del cuerpo, o en su defecto, someterse a cirugía estética.
-
El cabello tendría que ser liso, suelto y preferiblemente de
color claro. Puede ser ondulado, pero jamás achicharrado. De no tenerlo
naturalmente, debe lograrlo con los artificios de un reconocido grupo de
estilistas.
-
Cuerpo endeble y delgado. También puede ser esbelto o
robusto, pero siempre lindo. También es posible lograrlo artificialmente.
(Consultar organización Miss R. B. de Venezuela)
-
De caminar elegante, hombros arriba, pecho afuera. Suelto,
gracioso y ágil.
-
Protocolar, serio y de poco hablar.
-
De difícil acceso, altivo, inalcanzable. De tipo intelectual,
refinado y culto, magnánimo, cual caballero ingles.
-
Amigo de los amigos; compadre, familia o allegado. Socio
accionista en empresas de interés común.
-
Miembro del Jet Set. Fundador de fundaciones, creador de
instituciones por doquier.
- Hombre curricular, cuya hoja de vida no alcance una vida para
leerla.
Tan exigentes características podrían ser aún mayores y más complejas, si
partimos del hecho cierto que en el gran universo de los afectos a la oposición,
existe una gran diversidad de corrientes ideológicas que van desde ninguna hasta
las más obsoletas, pasando por la derecha moderada, izquierda anticuada,
ultraderecha, y un sin fin más, pero a la vez, todas plagadas de un manifiesto
absolutismo, connotando por el ahora evidente racismo, la intolerancia ciudadana
que raya en el fascismo, la conveniencia económica para llenar los bolsillos
propios y de allegados, el control del poder para satisfacer ansias de venganza
y desbocar la inmoralidad, etcétera. Quizás eso explique el por qué la
oposición, hasta ahora, no ha encontrado a su líder, más aún si consideramos que
una de las grandes virtudes ausentes en dicha lista, resulta ser aquella que se
constituye como la de mayor fortaleza en Hugo Chávez Frías, es decir, su
carisma, su encanto con niños, niñas, hombres y mujeres de todas las edades. Su
simpatía y ocurrencia, su anecdotario, y "chistología", además de ser un gran
orador de discursos improvisados, llenos de contenido. Esta virtud anhelada, a
la vez odiada por ser envidiada, de una oposición huérfana, es quizás el mayor
de sus problemas a la hora de elegir al potencial candidato que los represente,
pero más que eso, que aglutine la masa que casi a diario marcha y marcha, de
aquí para allá y de allá para acá.
Pero sigamos haciendo el ejercicio mental que empezamos, aunque ya esto se
está poniendo largo, pero en fin, si ya llegaron hasta aquí, seguramente no les
constará seguir leyendo.
Entonces se reúne la Coordinadora Democrática en el pequeño salón y a cada
uno de los allí presentes la dan una fotocopia de la lista anterior, incluyendo
en ésta, con letra en negrita, la gran virtud de Hugo Chávez Frías, antes
descrita. Comienzan a deliberar para elegir al candidato. Tiene el
jurado los curriculum y demás medallas, diplomas y méritos, de los
candidatos a su total disposición. Seguidamente los hacen pasar a un salón
adyacente para observación; uno muy, pero muy grande, dado la también gran
cantidad de aspirantes. Allí tras un gran ventanal, de esos con reflejo de
espejo por una lado y totalmente transparentes por el otro, son sometidos a un
severo escrutinio de acuerdo a la lista de características antes mencionada. Los
candidatos yacen parados sobre una baja tarima de poco menos de 30 centímetros,
y 30 metros de largo, y tras de ellos, en la pared que les hace fondo, un
tramado métrico se dibuja, para establecer a la vez su estatura.
El jurado delibera por algunas horas. Finalmente, con dos candidatos logran
satisfacer todos los puntos de la lista, a excepción de aquel que en negritas
está. Ya cansados deciden dejarlo al azar, entonces toman una de esas chapa que
reza "Elecciones YA" y la lanzan al aire. Llegan a un acuerdo: si cae con
la cara de la "Arpita pa'rriba" es el candidato "A" y si cae con la cara
de "Elecciones YA, pa'rriba" es el candidato "B". Lo hacen y eligen al
candidato "B". Preparan uno de esos acostumbrados comunicados y lo leen con el
también acostumbrado tono alarmante, ante la generosa contribución de los medios
de comunicación, por supuesto. Luego preparan una multitudinaria concentración
humana plena de alegría, color y bisutería, y allí en la tarima lo vuelven a
leer. La ultima parte del comunicado dice así: " ...por lo tanto, el
candidato elegido para la adversar a Chávez es..", y con el dedo de una mano
alguien señala al señor postulante, es decir al Candidato "B". La multitud
reacciona y con una aparato medidor de voluntades, importado de algún lugar de
la tierra, se logra medir la aceptación. En la pantalla digital del artefacto
aparece: "50% a la izquierda no aplaudió. 50% a la derecha aplaudió".
Confundidos y sumergidos en un gran dilema, vuelven a apuntar al candidato,
mientras el aparato toma de nuevo otro examen. Revisan y una vez más marca la
misma lectura.
Ante la dividida opinión de la multitud, deciden terminar la concentración,
entonces las personas retornan a su casa a ver Globovisión. Ese día, ya tarde en
la noche, el jurado delibera. Deciden entonces cambiar al candidato "B", por el
"A". Una vez más hacen el comunicado, vuelven a llamar a una concentración y
allí señalan al Candidato "A". Miden con el aparato y éste arroja el siguiente
resultado: ": "50% a la izquierda aplaudió. 50% a la derecha no aplaudió".
Uno de los organizadores rasca su cabeza en clara señal de su impotencia.
Hacen de nuevo lo mismo y otra ves la misma lectura. Entonces alguien travieso
sube a la tarima, toma el micrófono y grita: "Chávez asesino ¡VETE YA!".
Un gran estruendo se oye en la multitud. Aplausos gritos y demás delirios
producen un sonido ensordecedor. El técnico del artefacto, que se encontraba
tomando lecturas, observa la pantalla del mismo y lee: "Out de Range. 100%
aplausos". Entonces un miembro del jurado, inocentemente dice: "...pues
claro ese es el candidato: ese tal Chávez. ¡Búsquelo ahora mismo!... lo
necesitamos..", pero otro jurado, menos caído de la mata, lo mira con ganas
de matarlo.
Ante otra opinión dividida de la multitud, y resulta la controversia del
miembro del jurado atolondrado, todos regresan a sus lugares: Los marchitas a
ver su televisión, los jurados a seguir deliberando y los técnicos del aparato,
a rediseñarlo para aumentarle la escala de su rango. Reunidos esa madrugada, en
el pequeño salón, por supuesto a escondidas de los dos candidatos en cuestión,
deciden que la única manera de lograr total aceptación, por parte de la gran,
multitudinaria y apoteósica masa humana opositora, es haciendo una candidato
"AB". Llaman a los técnicos, los especialistas y demás profesionales requeridos
para la operación, secretamente llamada "Operación Cola Blanca".
Quizás algunos de ustedes habrán leído aquellos cuentos satíricos para
adultos, aquellos de la famosa bruja "Hermelinda". Bueno, no se como hicieron,
pero lograron conseguirla. Ella con su amplios conocimientos procedió con la
"Operación Cola Blanca". Llevados los candidatos "A" y "B" bajo engaño, con el
pretexto de medirles la futura banda presidencial, entre cócteles y whiskys, y
una vez anestesiados, procedió la bruja Hermelinda a cortar la cabeza del
candidato "A", los brazos del Candidato "B", las manos, los pies, y demás
menudencias humanas.
Tras horas de encerramiento, en una sala de operación improvisada, y de mucho
aplicar cola blanca marca "Elefante", finalmente salió el candidato "AB".
Perfecto hombre, extremadamente bello. Salió vestido con un traje de gala,
perfumado y bien orientado a su máximo logro: La Magistratura Presidencial.
Conseguido el candidato solo faltaba la prueba del aparato. Llamaron otra
vez, por enésima vez, a una concentración más. La gente, llena de grandes
expectativas, por la gran cobertura dada por la televisión, en relación al nuevo
candidato "AB", va entusiasta a la gran cita denominada "¡Por fin! Un Líder".
Sube el candidato "AB", algo todavía torpe en su caminar, por el exceso de cola
blanca aún sin endurecer en sus recién pegadas articulaciones. Leen el
comunicado una vez más, y al final lo señalan, pero no se escucha nada. Nadie
aplaude, nadie chilla, ni vocifera alguna consigna. El técnico observa su
aparato y lee en la pantalla: " Hace falta un Corazón.". Ante tal lectura
el técnico revisa las conexiones. Sigue minuciosamente el cable que sale del
aparato y llega a la parte trasera del candidato, lo desconecta, lo vuelve a
conectar y da la orden al jurado para que lo señalen de nuevo y así tomar otra
lectura. De nuevo el aparato muestra: "Hace falta un Corazón". Entonces
le da un golpe con la mano tratando desesperadamente de hacerlo funcionar, lo
revisa y ve otro mensaje: "No me golpees tonto, que estoy funcionando bien,
lo que pasa que ese candidato no tiene corazón". Ante tal verdad develada,
el jurado reacciona tomando al Candidato "AB" por las greñas y con un solo
impulso lo lanzan al cesto de la basura a un lado de la tarima.
Allí con su patas pa'rriba, despojado de su aparente elegancia y capacidad
recreada, lo dejaron yacer hasta que un camión recolector se lo llevó a su
próximo destino: al cementerio de los candidatos sin corazón, cual pinocho de la
política, sin carisma, sin gracia, ni encanto. Allá fue a parar, allá donde
yacen los que quisieron, pero no pudieron. Y muchos son los que deambulan como
zombies, muertos en vida, robando vidas, vociferando ideales sin sentirlos.
Caminan por las calles, dejándose ver en la TV bien maquillados y empolvados,
cubriendo así su pálida existencia. Dormitan, comen y se recrean en los sitios
de refinado lujo, con el ánimo de ser vistos con la vida que no tienen,
esperando sin saber, que por no tener corazón, también irán a parar a aquel
lugar.
Hoy los opositores, aún buscan a su líder. Uno con un gran corazón, pero que
además cumpla con sus exigentes y exquisitos requisitos. ¡Pobres compatriotas
huérfanos!, ¿Cómo encontrarán a su líder, si quien tiene que hallarlo, tampoco
tiene corazón?. Ruego por su éxito, pues de él depende que su recalcitrante
oposición, poco a poco se vaya convirtiendo en una sana contribución. Que así
sea, y ojalá logren canalizar sus frustraciones, las de hoy, pero más
importantes y preocupantes aún, las que sin duda están por vivir, al ver
que el gran proporcionador de su único propósito, siga fuerte y decidido en
su lucha por lograr lo que se ha propuesto, ¡Ah!...y con él muchos más.
Pero he allí el dilema de algunos compatriotas: "¡Me opongo!, luego existo";
suena razonable, aceptando lo divertido de las marchas y demás participaciones
ciudadanas. El problema ahora es, que algunos, para no decir todos, parecen
que hoy existen para oponerse. ¡Que triste!