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La Sociedad Interamericana de Prensa, mejor conocida como la SIP, tomo el nombre de “Sociedad” precisamente para presentarse en sociedad como “una niña bonita”, defensora de la “libertad de expresión” y de todas las “bondades del mundo libre”. Pero en realidad la SIP es la representación del “Sindicato” de los dueños de los medios de Comunicación impresos. No es extraño entonces que entre la SIP y la CIA, más allá del parecido fonético exista una perfecta hermandad y guarden por tanto una estrecha relación porque la primera (SIP), es una de las “coberturas” para que los agentes de la segunda (CIA), realicen “actividades encubiertas” en todo el mundo y particularmente en América Latina y el Caribe. Podríamos agregar, que ésta es la verdadera función de la SIP. Es por ello que en sus reuniones anuales, suelen escoger “como blanco” a algún gobierno que no sea incondicional de las políticas del imperio, vale decir, Estados Unidos, para generar allí una campaña mediática y desestabilizadora como ha venido ocurriendo en el caso venezolano durante el gobierno de Hugo Chávez. O como ocurrió hace poco en Haití. Pero la SIP suele guardar un sacrosanto silencio con aquellos gobiernos “adoradores del Tio Sam”, cuando en esos países se producen las más descaradas violaciones de los derechos humanos o de la libertad de expresión. En sus últimas reuniones, realizada precisamente en EUA, el blanco escogido ha sido Cuba y Venezuela, mientras que “pasaron por alto” la situación de Bolivia donde el “Goni”, peón entrenado en los Estados Unidos, masacró a más de un centenar de bolivianos, cerró periódicos y violentó hasta más no poder la libertad de expresión. Sobre el ex presidente de Bolivia, la SIP no dijo nada, como tampoco ha dicho nada acerca de la invasión y ocupación del ejército estadounidense en Irak o en Afganistán. En suma, la SIP se quedó silenciosa durante los 17 años de la dictadura fascista de Pinochet en Chile, de Videla en Argentina, de Somoza en Nicaragua, de Strosner en Paraguay o de los dictadores que se turnaron en Brasil, después del derrocamiento de Jao Goulart. Tampoco dijeron nada cuando en Venezuela el golpe mercenario y fascista de abril y la conspiración de diciembre, igualmente mercenaria, quisieron derrocar a un gobierno legítimo y relegitimado varias veces por el voto popular.
La SIP no dijo nada cuando “Pedro el brevísimo”, actor principal de la conspiración mercenaria de abril, de un solo plumazo clausuró todas las Instituciones fundamentales del país, o cuando sus sicarios reprimieron, persiguieron y violaron todos derechos humanos en Venezuela. Sacrosanto silencio guardo la SIP, así como también la llamada Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), sobre la cual escribiremos oportunamente. Quisiéramos saber que dirán ahora frente a las agresiones de que han sido víctimas algunos periodistas de Venezolana de Televisión por parte de grupos de la oposición golpista. También quisiéramos saber que dirá la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) en torno a los casi doscientos asesinatos de dirigentes campesinos por parte de sicarios al servicio de los latifundistas, o de los asesinatos de recientes de representantes del CNE.
Por lo contrario, la Sociedad Interamericana de Prensa, en octubre del año pasado, después del golpe fascista de abril y del saboteo petrolero “galardonó” a la prensa venezolana y fue mucho más allá porque por primera vez “otorgó el mayor galardón a medios que no son de la prensa escrita”. Es decir, los medios televisivos privados: Globo y Venevisión, Radio Caracas y Televen, lo que es lo mismo, Cisneros, Marcel Grannier, Ravell. Feliz coincidencia!
La SIP se presenta ante el mundo como la dueña de la de la libertad de expresión. Se ha convertido en la dueña de la verdad y la única que puede dictaminar cuándo un gobierno viola o no la libertad de expresión. Cuándo un gobierno es dictatorial o democrático. Pero en esencia, la SIP no ha hecho otra cosa sino secuestrar a la verdadera libertad de expresión y los derechos humanos fundamentales. La SIP como sindicato-vocero de los dueños de los medios impresos de comunicación, vive de la “explotación” de la libertad de expresión y con ella extorsiona a los gobiernos que asumen la Soberanía como Principio y la verdadera democracia como Proyecto.
Entre la SIP y la CIA existe una verdadera hermandad como ya dijimos. No podemos olvidar el papel de la SIP y de la CIA durante el gobierno de Salvador Allende en Chile, sólo para nombrar un caso. En su modus operandi, la Sociedad Interamericana de Prensa toma como instrumento la libertad de expresión para extorsionar a los gobiernos no adictos e incondicionales al imperio. La SIP finalmente, está identificada en los esquemas y códigos de la CIA, como el “sistema de intervención permanente” (sip). Se sabe perfectamente que la CIA fue creada en el contexto de la guerra fría para hacer “el trabajo sucio”, es decir, el asesinato, el espionaje, la desestabilización, todo ello bajo el código de “operaciones encubiertas”. En el derrocamiento y asesinato de Salvador Allende, la CIA hizo el trabajo sucio. Luego, le prestó todo la infraestructura en los Estados Unidos a la DINA (policía terrorista de Pinochet) para el asesinato de Prats. Se sabe que la CIA ha actuado en todo el mundo, pero también actúa en los Estados Unidos. No olvidemos que en el asesinato de John Kennedy y posteriormente de su hermano, la CIA tuvo una importante participación. Lo mismo en el asesinato de Martín Luther King. Entonces, la pregunta que nos formulamos es: ¿La SIP en defensa de libertad de expresión o de la libertad de extorsión? Mérida, 10.10.05.
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