|
MI DIOS:
Que pena tengo contigo.
Tú que haz querido salvarnos entregándonos a tu hijo, sacrificándolo haciéndolo hombre para que el oprimido, al que no le han dejado disfrutar de las bondades del mundo que nos entregaste para deleite de todos por igual; en fin lo sacrificaste por el olvidado de siempre, por el que sufre, pero el egoísmo y ansia de poder de unos pocos no han permitido que tu sueño se haga realidad. Hace 2000 años comenzaste tu buena obra y desde entonces el hombre ha estado combatiéndote.
Este año, quienes te rechazan, cargaron sus baterías con el plomo del mayor calibre de odio y las enfilaron hacia nuestra patria. La conspiración fue fraguada por compatriotas y extranjeros, todo porque el interés en juego es nada más y nada menos que el PETRÓLEO que extraerán en forma exclusiva, pues no tienen sustituto, de nuestro subsuelo para mover a buena parte del mundo por los próximos 20 años. Cuando obtengan esa nueva energía pasarán muchos años para liberarse de la dependencia de nuestro abundante ORO NEGRO.
Para la obtención de su logro no les importó nada. A sus grandes capitales les sumaron el financiamiento de criminales internacionales, trajeron mercenarios de los más sanguinarios, sicarios de los más desnaturalizados. A través de pantallas televisivas comprometidas en la terrible y sanguinaria conspiración dañaron el cerebro de cientos de miles de venezolanos, incluyendo hasta a virginales mentes de niños y niñas y de adolescentes. Arrastraron a militares, curas, ancianos y ancianas, señores y señoras honorables, jueces, policías. A todos juntos los pusieron a marchar todos los días y para todas partes sin saber, muchos de ellos, para donde y por que lo hacían. Un macabro día los condujeron fría y calculadamente para la trampa mortal. Previamente los llevaron a un sitio para envenenarlos de ira, una vez intoxicados los empujaron, cual borregos, para que chocaran con una masa de patriotas dispuestos a no dejarlos pasar a asaltar el Palacio de Gobierno. Allá los esperaron con franco tiradores para matar a unos cuantos, de bando y bando, para justificar su fin y crear el caos. El resto de los asesinados corrieron por cuenta de la Policía Metropolitana y sus socios de Polichacao, Polibaruta y Polimiranda.
Con esta matanza lograron el poder, pero lo perdieron a las 47 horas enredados en su propia maldad. Se cree que los ajusticiados en ese breve lapso está en el orden de los cien.
Aunque fueron perdonados continuaron con su maligno plan cuyo corolario fue atentar con los peor de su oprobioso arsenal contra el corazón de la patria. El último recurso usado por estos canallas fue tratar de matar de hambre a su propio pueblo (unos pocos murieron) les cortaron la energía para preparar, comprar y transportar sus alimentos. Malpusieron al país con sus clientes de otros países impidiéndoles el despacho de petróleo, acero, carbón y otros productos. HASTA A TI MI SEÑOR TE DECLARARON LA GUERRA A MUERTE proclamando la prohibición del nacimiento de tu amado hijo, Jesús, el Cristo Redentor. Pero tú eres más fuerte y poderoso que ellos Padre, los derrotaste, les diste a tus descamisados, desdentados, pobres en dinero pero millonarios en espíritu, a tu gente fea pero con el alma bella, a tus negros pero puros de corazón. Y por supuesto también le diste a mujeres y hombres adinerados pero humildes y amorosos, igualmente a aquella gente de la clase media pujante, combativa e inteligente, así mismo insuflaste a los venezolanos y venezolanas patriotas amantes de tus principios condensados en AMOR Y SERVICIO a los demás. A esta valiosa gente la dotaste de la fuerza que sólo emana de ti y sólo es recibida y usada por aquellos que creen en ti y te aman como tú los amas a ellos. Guiados por ti, ellos la usaron y derrotaron a los agentes del mal.
Gracias Padre por tu bondad. Ahora te pedimos nos ayudes a reconstruir cuanto antes nuestra maltrecha Venezuela y logremos, más pronto que tarde, entrar en tu Reino, si tú nos lo concedes, aquí en la tierra.
Compatriotas que hicieron posible el sueño de Dios, FELIZ AÑO Y PRÓSPERO 2003.
Antonio R. alto_orinoco@hotmail.com
Articulo leido aproximadamente 1072 veces
|