Vientos de la sabana

Ser artesanos de la unidad

Ahora vendrán los días en que tenemos que aferrarnos a ese llamado Libertario que fue una máxima en las palabras de nuestro gigante Hugo Chávez: “unidad, unidad, unidad”. Imprescindible para seguir enarbolando las banderas de los sueños, las banderas de la revolución bolivariana y chavista que nos permitirá seguir teniendo patria.

Ahora que nos acercamos a otra jornada electoral más, otra más en estos años de revolución en democracia, cuando nos acercaremos a elegir los próximos alcaldes y alcaldesas del país y sus respectivos concejales, es cuando tenemos que multiplicar las convicciones ideológicas y defender desde nuestro puesto de luchas las estrategias de un partido que ha sabido conseguir la expansión de los propósitos del pueblo a través de las elecciones que hemos tenido a lo largo de más de una década.

Estas venideras elecciones tocan puntos álgidos porque representa la selección de los mejores hombres y mujeres desde sus propias localidades que vendrán a sumarse al batallón de revolucionarios que tenemos como tareas mantener los oídos atentos ante la voz del pueblo y una voluntariosa entrega por solucionar los problemas más puntuales de las respectivas comunidades.

En todas las regiones hay un gran número de ciudadanos y ciudadanas, que reúnen un palmarés valioso que les permitiría optar por cualesquiera de los cargos; sin embargo, todos tenemos que entender que la escogencia recaerá en una persona que servirá para que allí todas las voces converjan y aporten con sus ideas a engrandecer el proceso revolucionario en los más profundo de las comunidades.

La unidad no es producto de la construcción desde y para lo individual, es un acto de gran racionalidad, y se da entre diferentes que tienen coincidencias, objetivos comunes, origen, proyectos, ideas, planes, retos y tareas, funciones, metas, problemas, exigencia y hasta dificultades similares, parecidas o iguales.

La unidad se plantea y construye para hacer mejor y más fácil todo, para ahorrar y evitar agotamientos, execrar fracasos, derrotar las fallas, la unidad es la única vía que conduce a la victoria. Ahora, ella requiere sinceridad, honestidad, solidaridad, espontaneidad, respeto, consideración, justicia y sobre todo mucha humildad. La unidad aparta y derrota las miserias humanas para fortalecer la espiritualidad, nos hace más audaces, temerarios y útiles, la unidad no sucumbe ante la hipocresía ni el egoísmo, al contrario los aplasta, la unidad mutila el chisme y establece un pacto donde reina la verdad, la unidad es en fin: la expresión más civilizada de la sociedad humana.

En los revolucionarios la unidad es mas allá de una estrategia, el requisito fundamental para ser triunfantes y combatientes, siempre nuestro eterno comandante Chávez nos hizo ver lo urgentemente vital de la importancia y carácter imprescindible de la unidad, miles de llamados nos hizo en cientos de ocasiones.

Su trabajo fue siempre un éxito porque él demostró unidad en la lucha diaria, en la lucha antiimperialista, en la lucha contra la pobreza, en la lucha por la independencia y la libertad, en la lucha para la felicidad del pueblo, el 8 de diciembre del pasado año nos hizo un llamado a la unidad, a la lucha, a la batalla y a la victoria. Vamos pues a atender su llamado, a ser obedientes, a cumplir su instrucción, a no fallarle, vamos pues a ser verdaderos chavistas y ser cada quien día artesanos de la unidad.

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