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El nuevo tiempo
Un mensaje de año nuevo para todos los venezolanos
Por: Rosa Pérez
Fecha de publicación: 01/01/03
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Leyendo un libro de Historia Fundamental de Venezuela, aniversario del Instituto Social de las Fuerzas Armadas encontré una sintesis de Historia y Porvenir. Quiero compartirlo con todos; pienso que este es el mejor mensaje para el venidero año para todos los venezolanos. Es como un aliciente para seguir luchando por esta Patria Bonita, la República Bolivariana de Venezuela; aquí sin ser yo el escritor, recoge mi sentir, mi pensamiento, mi nostalgia y mi esperanza y me da esa fuerza interior para seguir el día a día esta lucha por una Venezuela para todos.

Pido disculpa al autor de estas letras, por haber yo incluido fecha y tomarme para nuestro Proyecto Revolucionario, el Nuevo Tiempo, pero aquí está escrito con muchos años de anterioridad nuestras luchas actuales por una Patria digna y para todos los venezolanos.

En la historia ha de encontrar Venezuela su rostro. En su pretérito, no en aquel que es materia definitivamente muerta, sino en el imperecedero, en el que es vigente y se halla en trance de proyectarse hacia el mañana, hay múltiples y buenos elementos que pueden aportar la clave para el porvenir. La aspiración de los máximos venezolanos siempre fue que la nación respondiera a si misma, que en toda cirscuntancia se mantuviera fiel a sí misma, coherente y consecuente con su esencia genuina. En el estudio de la historia de su nacionalidad cada venezolano aprenderá que sí es posible la grandeza.

Cinco instantes de su fuido existir han compuesto la vida de Venezuela. La Formación se inicia cuando la maravilla de la naturaleza conquista al conquistador, y ocurre la convergencia de tres sangres y tres espíritus para una fusión sin reserva. Entonces se viven el aturdimiento y la sorpresa ante el asalto de la continua y plural novedad.

Prosigue en un segundo trayecto el afán, ahora más paciente y sereno pero también vital, de copiarse la metrópoli en la sociedad que, bajo su rectoría moral y material, aqui se plasma. A esto corresponden la moderación y el sosiego no exentos de variados tipos de inquietud; se apacigua la fantasia; éntrase a la elaboración sin plazo fijo de un Orden Colonial estrecho, acomodado a la digestión de la intrépida hazaña, auspiciadora ella de un mundo inédito.

En un momento tercero y culminante, Bolívar y los suyos impulsan el Proceso, se estructura el programa y se acomete el ingente esfuerzo de materializarlo: es la Revolución. La mentalidad de esta hora breve y excepcional es la tocante a la cción heroica, a los magnos eventos de la Justicia y la Epopeya.

Durante el cuarto período se retrocede; La desintegración ataca, niega y diluye el perfil a tan alto costo proyectado; se contrarían --sin dejar ni una en pie--todas las directrices revolucionarias. Propios de este siglo largo son el pesimismo y el desaliento; tal es la intensidad de semejante actitud, que impregna las almas hasta mucho más allá de concluido el trato histórico donde ella era natural y explicable; se continuará girando y resbalando sobre sus argumentos derrotistas incluso después de entrado el Nuevo Tiempo.

La etapa abierta en 1936 afirma, sin ninguna duda, la entusiasta primacía de la acción; en el curso de muy pocos lustros se dan saltos enormes en el desarrollo y se palpan sus frutos. Se adquiere la certidumbre de que el hombre de esta época, erguido sobre sus esfuersos, puede llenar su obligación a la medida de su ideal.

Corresponde al Nuevo Tiempo una actitud espiritual optimista, libre y amplia, confiada en la virtud de la incansable acción creadora. Si se ha podido acelerar la infraestructura, y si luchando contra la inercia y contra la adversidad que se obstina en persistir, se ha acumulado un saldo imponente que honra a cualquier pueblo, bien pueden enfrentrarse todos los retos con la absoluta convicción de que se coronará el esfuerzo.

Venezuela necesita la paz y la concordia. Sólo en la paz se obtiene la gloria que es la construcción y la definición, el robustecimiento y el progreso de los pueblos. Venezuela no es producto de un impetu egoísta, ni resultado de la acción excluyente de un grupo selecto ni de una hora estelar. La Patria es una verdad dinámica en la cual se conjuga la actividad plena de todos sus hijos y de todos los instantes de su vivir.

Unicamente la unión, y sólo ella, permite alcanzar los grandes objetivos, llámense 5 de Julio, Carabobo, 30 de Noviembre, 23 de Enero o 1° de Diciembre, así sea el año 1811, 1821, 1952, 1958, 1963. - 1999. Nuevo Tiempo. Hacer la Patria diariamente no es proeza menor, sobre todo cuando una disposición que debe ser permanente e ininterrumpida, se requiere para asestar el golpe noble de cada día, a este nudo de tradiciones abyectas---lastre de una mala herencia, que Venezuela está en su derecho de repudiar---, las cuales no desisten en su torvo prurito de envilecernos y aniquilarnos.

Acción y optimismo es el binomio del Nuevo Tiempo. Acción útil gobernada por la ciencia y la técnica, en el umbral de una Edad Cósmica, iluminada por la moral y la filosofía, sabiamente orientada, coordinada y programada. Esfuerzo serio y sano, fecundo, el que se inspira en valores positivos, el que no ceja y va rectamente y con diafanidad hacia su meta. Optimismo fundado en el vigor de una sociedad joven, cuyas jornadas fulgurantes han sido cumplidas bajo la conducción de jóvenes. La juventud por si no encarna ninguna virtud, pero cuando es movida por principios superiores, la frescura de sus fuerzas y su pureza acrecientan las posibilidades de éxito. El optimismo del Nuevo Tiempo de Venezuela, implica y exige lucidez, serena conciencia de los peligros que acechan a una actitud desprevenida, cándida y narcisista. Un equivocado cálculo, o el distraerse de un conformismo ingenuo, podrian llevar a la falencia, y tras ésta al suplicio del perpetuo recomenzar.

Aunque muy rara vez, en realidad, las circunstancias de los actos humanos son lo suficientemente parecidas de un momento a otro para que puedan las lecciones de la historia ser directamente aplicadas, no debe abandonarse la certidumbre de que la historia nos servirá apreciablemente para edificar el futuro. Debemos verificaren ella lo que somos, y pedirle el destello que ilumine---así sea de manera parcial---el porvenir que compromete la totalidad de nuestras energías, y el cual no será la obra fatal de ciegos factores determinantes sino de de nuestro desvelo y nuestro trabajo.

El movimiento antihistoricista de las postrimerías del siglo XIX que --encabezado por Nietzsche---sostenía ser inconveniente, desaconsejable y pernicioso el estudio de la Historia porque debilitaba la fuerza plasmante de la vida, se engañaba en lo principal. Historia y vida no son categorías antiestéticas, no se excluyen, se complementan y mutuamente se iluminan y sustentan.

Toda una sinfonía de sentimientos, uno para cada período: curiosidad, admiración, orgullo, verguenza, expectativa, se vive en el recorrido por los anales de Venezuela.


¿Qué seguirá? Un distinto horizonte histórico, tras el Nuevo Tiempo una etapa sin nombre, pero con tema: el hombre. La expectativa se madura y fructifica: es la esperanza de una nueva Venezuela para todos los venezolanos, sin distingo de raza o clase social.

Un Feliz año para todos, un abrazo muy fuerte y que el venidero año que está por llegar venga plasmado de PAZ, FE, ESPERANZA, IGUALDAD, por una Patria grande.

ALERTA - ALERTA - ALERTA QUE CAMINA LA ESPADA DE BOLIVAR POR AMERICA LATINA.




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Rosa Pérez


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