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En el curso de este año, en especial luego del 11 de abril, hemos leído con
vergüenza cómo grupos de opositores a este Proyecto no pueden encontrarse en
un avión con alguna personalidad ligada a la Revolución, sin que no sólo le
den un cacerolazo sino que lo insulten y maltraten, inclusive físicamente,
no importa si esta persona viaja con su esposa e hijos, ellos también
reciben. Cómo todo patotero, se aprovechan de su posible mayoría en
cualquier vuelo para exteriorizar su odio alentado por el veneno de los
medios. Puro fascismo, cobardía sin límites, me pregunto, por qué no
intentan lo mismo en el 23 de Enero, Catia o cualquier otra barriada de
Caracas. Es por estas reflexiones que sugiero las siguientes ideas:
En los vuelos nacionales:
Cuando se presente un caso como el de Tarek , (Y posiblemente como
el de otros muchos) mientras se dirigía con su familia rumbo a Margarita,
debe organizarse previamente una comunicación con los Revolucionarios de la
ciudad destino para que se reúnan en el aeropuerto y le regresen su
cacerolazo a estos cobardes cayaperos. Para que entiendan el mensaje: que
es posible que en un vuelo tengan mayoría, pero al tocar tierra son sólo una
minoría desesperada.
En los vuelos internacionales:
El Gobierno, a través del Ministerio respectivo, debe comunicarle a
todas las líneas aéreas que ellas son responsables de lo que ocurra durante
los viajes. En consecuencia deben informales a sus pasajeros que no están
dispuesta a permitir estas conductas y que, de ocurrir, pueden tomar
acciones contra los pasajeros infractores, tal como bajarlos en el primer
aeropuerto que toquen, no permitir el retorno en ese avión, inclusive de
entregarlos a las autoridades del país destino por violación a las normas
internacionales de tráfico aéreo.
No podemos permitir que las minorías se apoderen del país. Señoras que
dedicaron toda su vida al juego de canasta, al chisme, a los viajes y
disfrute de privilegios, mirando para otro lado para no ver si el pueblo
estaba pasando hambre, si los estudiantes eran masacrados, si pequeños
grupos se enriquecían con los dineros públicos, mientras su maridos
controlaban todos los hilos del Poder, encontraron en Chávez una razón de
existencia, se sienten vivas ¡al fin! Aunque para esta nueva diversión no
importa cuanto daño se le haga al país.
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