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Cuando los que guían a la oposición al Presidente
Chávez hablan de que hay una dictadura en Venezuela no
se equivocan... Por lo menos yo vivo en una dictadura
desde hace algún tiempo, tal y como mis padres me
comentaban de la época de Pérez Jiménez.
Resulta que vivo en una zona de clase media alta de
Caracas y he cometido el gran pecado de creer y
defender los principios y la gestión del Presidente
Hugo Chávez. Ahora me doy cuenta de verdad lo que es
una dictadura. No puedo decir lo que pienso porque
puedo ser agredido física y psicológicamente por mis
vecinos, personas con las que convivo desde hace unos
20 años pero que la irracionalidad y el "lavado
cerebral" de los medios de comunicación han despertado
sus más escondidos instintos animales donde la
racionalidad pasa a un segundo plano y la
irracionalidad comienza a dominar sus actos.
Tengo que decirle a mis hijos y hasta "amenazarlos"
que ni se les ocurra decir en sus colegios o a sus
amigos algo sobre Chávez o que yo lo apoyo porque
ellos mismo pueden ser victimas de sus propios
"compañeros" y/o de los padres de los mismos que más
de una vez han arremetido contra mis hijos
aprovechando su "madurez y conocimientos" para
hacerlos sentir mal por las ideas de sus padres y
hacerlos sentir también que no valen nada al ser hijos
de alguien que apoya a un asesino, lo que me convierte
además en un "individuo sospechoso".
No puedo expresar libremente mis pensamientos y
sentimientos hacia lo que pienso es justo con bandera,
pitos, etc., porque podría igualmente sufrir alguna
agresión (como de hecho ha sucedido). Hasta mi manera
de vestir ha cambiado, ya no puedo vestir de rojo y no
puedo escuchar música cuando hay cacerolazos de la
oposición porque eso me "delataría" como Chavista
corriendo con las consecuencias. Ni hablar de escuchar
alguna música que remotamente el Presidente haya
nombrado o cantado en alguna de sus alocuciones (léase
Alí Primera, etc...). Tengo que trabajar a escondidas
porque ellos llamaron a un paro y entonces si no lo
cumplo corro el riesgo ya nombrado. Mis vecinos ven de
reojos mis bolsas a la hora de hacer las compras para
saber dónde las hice y con ello descubrir si compré
sólo lo necesario o si contribuí con "los comerciantes
traidores" que no acataron el paro. También no puede
ser muy elocuente la compra en lugares del centro u
oeste de la ciudad porque también me delataría.
Está demás decir que cada vez que vengo de una
actividad a favor de Chávez tengo que inmediatamente
despojarme de cualquier artilugio que me pueda
identificar, fijarme bien que nadie me haya visto o
seguido desde algún punto y que pueda decir en mi
edificio que soy Chavista. Realmente la paranoia
comienza a jugar un papel preponderante en nuestras
vidas. Parecería una exageración pero no lo es, de
hecho ya han sucedido hechos muy desagradables y hasta
violentos en mi urbanización por alguno de los motivos
antes mencionados, además que ellos están "siempre
alertas", viven por y para ello pendientes sólo de lo
que sus dirigentes les ORDENAN hacer en sus casas y
urbanizaciones, mientras que uno lo que quiere es
vivir tranquilo y feliz, lo que me hace suponer que
más de uno debe estar armado y dispuesto a cualquier
cosa.
En las reuniones y conversaciones el hecho de no
insultar al Presidente y de no expresarme de la peor
manera de cualquiera de sus seguidores inmediatamente
me hace sospechoso o de una vez chavista por lo que ni
siquiera tenemos el derecho de ser "independientes" o
"del centro". El pensamiento tiene que ser unitario y
extremista para ser aceptado y no agredido en mi
urbanización (Fascismo puro y simple)
Pareciera la descripción de la peor de las dictaduras.
Eso era lo que yo me imaginaba cuando me hablaban de
Pérez Jiménez, Gómez, de los países con comunismos
recalcitrantes pero resulta que en Venezuela, con el
gobierno más democrático y legítimo de su historia yo
estoy viviendo sometido a una de las peores dictaduras
por el simple hecho de vivir en una urbanización de
clase media alta.
Estoy seguro que muchos, más de los que se piensa,
están en mi misma situación en mi edificio y en mi
urbanización, es más, me atrevo a decir que somos
mayoría, pero con la gran diferencia que no somos
violentos, que aceptamos las diferencias de
pensamientos, que cada quien puede escuchar la música
que desee y expresar lo que desee dentro de los
principios de convivencia humana y ciudadana, que
somos demócratas, que no queremos confrontaciones y
que estamos felices de tener al Presidente que
tenemos.
No sé cómo se va a desactivar esta bomba de miles de
potenciales delincuentes entre los jóvenes que están
siendo formados con la cultura de la intolerancia y el
fascismo como mentalidad y forma de vida por sus
mismos padres. Como bien decía el artículo de la
"Disociación Psicótica" que publiqué hace unos meses,
no sé cómo vamos a curar a tantas mentes enfermas y
desviadas del camino de la convivencia si ellos mismos
están plenamente convencidos que están salvando a la
Patria con su actitud y que están defendiendo el
futuro de sus hijos.
La manipulación mediática llega a tal grado que todos
ellos se sienten "próceres de la patria" ya que están
liberando nuevamente al país de la tiranía, pero luego
de cada marcha se toman un "wiskisito" y se sientan a
ver Globovisión hasta dormirse para recargar y saciar
su adición al estímulo disociador que está dominando
su comportamiento (a diferencia de nuestros
Próceres...)
Finalmente sólo deseo que este artículo sirva para la
reflexión y para comenzar a buscar alternativas y
soluciones porque al final somos todos venezolanos y
tendremos que convivir y crecer juntos y en paz, pero
por los momentos, esta dictadura en la que vivo no
piensa dimitir ni renunciar, por lo demás, cada vez es
más extremista, sobre todo al ver que sus objetivos no
se consiguen y que sus líderes les crean expectativas
que no se cumplen. La frustración será para ellos una
mala consejera en los próximos meses y tal vez años...
Saludos,
Jegauv
(utilizo un seudónimo para protegerme del régimen
dictatorial donde vivo)
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