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Para ser gente de petróleo primero se tiene que ser GENTE
¿Por qué en PDVSA el fin no justifica los medios?
Por: Luis Pulido
Fecha de publicación: 29/12/02
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Todos los días realizamos numerosas actividades y a muchas de ellas, por repetidas y rutinarias, no les prestamos la menor atención. Sin embargo, de todas, en sentido amplio, podríamos decir que son el fruto de alguna decisión, lo cual quiere decir que, si lo hacemos de una determinada manera, aunque ya sea por rutina, es porque en alguna ocasión reflexionamos sobre el tema y optamos. Pues bien, si esto ocurre en los niveles de acción más intrascendentes, tanto más sucede en aquellos actos que son importantes para nosotros, para quienes nos rodean y especialmente para la institución en la cual trabajamos. Pero, ¿en qué nos basamos a la hora de decidir?

A la hora de tomar una decisión o, como diría Kant, de determinar nuestra voluntad en uno u otro de los diferentes sentidos señalados por las opciones que se presentan ante nosotros, podemos actuar de dos formas distintas. O bien sólo tenemos en cuenta como fundamento de nuestra acción la posible consecución de algún objetivo, es decir, únicamente nos movemos para alcanzar un fin determinado, al cual la acción va encaminada y se supedita (Ej. Sacar a Chávez), o bien, antes de actuar, pensamos si la acción en sí misma es buena, correcta y, en consecuencia, debe llevarse a cabo. En este caso, lo que nos mueve sería, la bondad, adecuación o corrección de los medios con los que pretendemos conseguirlo.

Reflexionemos un momento sobre lo diferentes que son ambas posturas, pese a que, a primera vista, no lo parezca. Si actuamos interesados sólo por el objetivo final, nos moveremos exclusivamente por un criterio de eficacia haremos aquello que con mayor probabilidad nos garantice la consecución de nuestro objetivo, en los casos extremos, independientemente de lo que haya que hacer para lograrlo. Un ejemplo característico de este tipo comportamiento son los innumerables sabotajes hacia la Corporación Petrolera agresivos, ambiciosos y con afán de destruir, que no tiene reparos en perjudicar a los intereses de todo un colectivo, con tal de alcanzar el objetivo que se propone.

Sin embargo cuando, más que valorar la eficacia de nuestros actos, tomamos en consideración si los medios que vamos a emplear son o no «buenos», estamos rigiéndonos por un criterio de moralidad y valorando si merece o no la pena introducir en el mundo la novedad de nuestra acción.

Un medio eficaz para congraciarse con el dúo despótico de Carlos Ortega y Carlos Fernández, y Gente de Petróleo habría sido aceptar la invitación, pero, pese a que la gran mayoría de la nomina mayor y ejecutiva de PDVSA, esta involucrada en este tipo de acciones, muchos compañeros preferimos no recurrir a este medio por ir en contra de nuestras convicciones morales, principios y valores propios y de la Corporación.

Para ser gente de petróleo primero se tiene que ser GENTE

MORAL ES LO QUE NOS PERMITE SER FIELES A NOSOTROS MISMOS
EL ODIO ES UN MEDIO, EL AMOR UN FIN.
LEP
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Luis Pulido


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