Elecciones de segundo grado violan el artículo 63 de la Constitución Bolivariana

Aliados del PSUV deben hacer elecciones libres, universales, directas y secretas

Es vital que el Gran Polo Patriótico honre el legado del Comandante Hugo Chávez, partiendo de lo que plasmó en la Constitución. El artículo 67 reza que los partidos deben hacer elecciones internas para legitimar a sus directivos y candidatos a cargos de elección popular. Eso es exigencia válida para aliados que aun no han cumplido con este requisito.

Pero no se trata de una elección de cualquier tipo, esta debe ser de acuerdo a lo que la Carta Magna señala en su artículo 63: “El sufragio es un derecho. Se ejercerá mediante votaciones libres, universales, directas y secretas. La ley garantizará el principio de la personalización del sufragio y la representación proporcional.”

De ningún modo en nombre de su particular ideología, un partido político legal en Venezuela puede tener elecciones que vulneren el derecho del pueblo a elegir de forma libre, universal, directa y secreta, tal como sucede con aquellos cogollos que aplican elecciones de segundo grado (bases que no escogen directamente).

La militancia tiene el derecho constitucional a escoger directamente a sus representantes y voceros, de manera que quienes pretendan formar parte de la alianza chavista, deben cumplir con los mandatos de la Constitución o de lo contrario pueden irse a la MUD donde los jefes gozan de privilegios como el poder vitalicio, es decir, son privilegiados e inamovibles.

De ningún modo el Gobierno Bolivariano, ni el PSUV, ni la el bloque bolivariano de la Asamblea Nacional estarían dispuestos a deteriorar su propia imagen y credibilidad, avalando situaciones antidemocrática al interior de los partidos aliados. En consecuencia, como un acto de moral revolucionaria, es tiempo de exigirles que depuren sus estructuras y profundicen su democracia de manera concreta, más allá del uso de discursos y fraseología socialista o marxista.

Adicionalmente, como puntos de discusión para un Congreso unitario antes de las elecciones municipales, proponemos: A) Consolidación del Chavismo como doctrina; B) Vanguardia y sus nexos con las bases; C) La lucha de todo el pueblo contra el burocratismo, la ineficacia y la corrupción; D) Táctica y estrategia electoral.

El desafío previsto para el próximo 8 de diciembre sirve para que el chavismo se reorganice como primera fuerza nacional, luego de superar la compleja elección presidencial sobrevenida que produjo la heroica victoria del camarada Nicolás Maduro.

La participación electoral de opositores será reconocimiento a la democracia de Venezuela y la transparencia de los poderes públicos (TSJ, CNE, etc.), pues luego de tantas difamaciones mediáticas, las bases del antichavismo retornarán al escenario democrático y se apartarán de los capos ultraderechistas que sueñan con un Golpe de Estado.

Al lado del PSUV y sus aliados, deben también abrirse espacios para candidaturas que vengan del pueblo no militante que hace vida revolucionaria en las infinitas formas del Poder Popular que ha crecido desde el surgimiento de nuestra Constitución Bolivariana.

La fabricación de candidaturas revolucionarias paralelas a las de la alianza, debe ser denunciadas como divisionistas y contrarrevolucionarias ante el pueblo, para así evitar nefastas experiencias del pasado como la protagonizada por ciertos aliados ingratos en las últimas elecciones regionales.

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