No hay Patria Segura sin Control en nuestras Fronteras

Venezuela tiene 5.161 Km de fronteras terrestres que comparte con Brasil, Colombia y Guyana. De ellas, 2.219 Km comparte con el país neogranadino, siendo así la frontera más larga que poseen ambos países. Se extiende entre la Península de la Guajira y la Piedra del Cocuy en el Río Negro. Los estados que colindan con territorio colombiano son: Zulia, Táchira, Apure y Amazonas.

Esta franja fronteriza por demás extensa, es una de las más complejas. Pese a la presencia de contingentes de las Fuerzas Armadas Bolivariana (FAB), se observa fragilidad y permeabilidad a lo largo de ella. Contrabando de gasolina, alimentos, ganado, cemento, cabilla, vehículos, entre otros, pone en peligro la seguridad y defensa de la nación. De igual forma, secuestros, cobro de vacuna, asesinatos, tráfico de drogas y otras actividades ilícitas son una clara demostración de la anterior afirmación.

Ya el Representante Permanente de la República Bolivariana de Venezuela ante la Organización de los Estados Americanos, Roy Chaderton Matos, denunciaba el 22 de julio de 2010, esta problemática. Al respecto destacaba…“ El abigeato, robo de vehículos, el sicariato, la penetración de grupos irregulares en nuestro territorio, el secuestro, robo de aviones y barcos, el narcotráfico, etc., etc., son formas delictivas que han invadido el espacio soberano de Venezuela, porque el gobierno de Colombia irresponsablemente abandonó sus fronteras”. (Venezuela rompe con el Gobierno de Colombia, Publicación MinCI, Julio 2010)

Las fuerzas irregulares de Colombia penetran en nuestro territorio, ingresan sin problema alguno y se asientan a lo largo y ancho de la geografía nacional. Si bien es cierto lo señalado por Roy Chaderton sobre el abandono de las fronteras por parte de Colombia, no es menos cierto que nuestras Fuerzas Armadas deberían redoblarse, blindarse y plantarse con honestidad, firmeza y espíritu patriota para impedir este flagelo. Los Narco-paramilitares colombianos ven a Venezuela como un potencial país para realizar actividades ilegales, de hecho lavan dólares mediante inversiones en distintos negocios con fachada legal que florecen por doquier para encubrir todas sus operaciones, amén del comercio, distribución y exportación de drogas desde territorio venezolano.

El narcotraficante colombiano Hernando Gómez Bustamante, alias Rasguño, confesaba en el diario El Colombiano, el 23 de enero de 2007, que “Venezuela es el templo del narcotráfico: Hay conjugación de venezolanos, colombianos, brasileños. Es muy fácil traficar porque allá no consiguen a nadie. (Brito García, Luis; 27/04/ 2007, Últimas Noticias, columna Pare de Sufrir).

El noticiero digital el tiempo.com, destacaba que los narco-paramilitares lavan sus capitales en países vecinos mediante contrabando de gasolina, arroz, electrodomésticos y vehículos, transporte público (colectivo y mototaxi), juegos de azar (chance y casinos), confecciones, construcción y prostitución. (Brito, Luis; Idem, P.70).

Por su parte, el exgobernador del Estado Apure, el Capitán Aguilarte Gámez, en el año 2007, solicitó un derecho de palabra ante la Asamblea Nacional para denunciar la dramática situación de inseguridad en que se encontraba inmerso su Estado, pese a ser él la máxima autoridad regional. Aducía en ese entonces, que los narco-paramilitares colombianos habían comprado a los organismos de seguridad en la entidad, jueces, fiscales, así como también, se estaban apropiando de la economía apureña mediante compra de fincas, comercios, empresas, etc.

Señalaba que el fenómeno se estaba expandiendo por distintos estados del país, entre ellos, Zulia, Táchira, Mérida, Barinas, Amazonas y Apure. Advertía que los paramilitares podían llegar hasta el Palacio de Miraflores.

Habría que recordar que ya hubo un primer intento, el 09 de mayo de 2004, las autoridades nacionales detuvieron a 153 paramilitares en la Finca Daktari, en el Municipio Baruta, quienes pretendían aniquilar al presidente de la República, Hugo Chávez Frías y dar al traste con el proyecto bolivariano. El plan estuvo coordinado por dirigentes políticos de la oposición venezolana y el narco-gobierno presidido por Álvaro Uribe Vélez, según lo afirmó Rafael García, Director de Informática del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS).

Desde entonces hasta la fecha, la seguridad de la patria se ha visto amenazada. De hecho, en 2009 fueron detenidos 10 paramilitares en San Antonio del Táchira, responsable de la entrega de volantes subversivos con “amenazas de muerte” para impedir la apertura de comercios y ordenar el cierre de negocios en la entidad, entre los detenidos se encontraba, José Rojas Bolaño, Alias “El Enano”. (Informe 21.com, 04/11/2009).

Rodrigo Cabezas quien era directivo del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en el Estado Zulia denunciaba que el incremento del paramilitarismo en ese estado y en Táchira, se debía a la complacencia de los gobernadores de la oposición de ambas entidades (Pablo Pérez y Cesar Pérez Vivas) y a sus intenciones secesionistas. Acotaba que la Venezuela petrolera es apetitosa para los países imperiales, por ello “los problemas originados en la frontera son de problemas políticos y sociales” (Informe 21.com, 16/11/2009).

En Diciembre de 2011, con el plan de seguridad “Centinela 2011”, efectivos militares sorprendieron a 4 paramilitares del grupo “Los Rastrojos”, quienes se encontraban en el sector La Invasión 24 de Junio en el Barrio Las Américas, Estado Táchira, con posesión de armas de guerra, drogas, prendas militares, una moto y dinero en efectivo y solicitado por antecedentes policiales. (RNV, 16/12/2011).

En 2012, se le dio un nuevo golpe a “Los Rastrojos”, los organismos de inteligencia detuvieron a Diego Pérez Henao, Alias Diego Rastrojo, quien tenía a cuesta una investigación por 66 homicidios, cinco desapariciones forzadas, cinco desplazamientos forzados y cuatro secuestros extorsivos. Fue detenido en una finca de Barinas, donde aparentaba ser un capataz y los 10 escoltas que lo acompañaban simulaban ser trabajadores de campo. Por su captura, Estados Unidos ofrecía una recompensa de cinco millones de dólares, mientras Colombia tenía una recompensa de hasta 1.200 millones de pesos (unos 600.000 dólares) (Primicia, 01/08/2012).

Ese mismo año, en septiembre, los cuerpos de seguridad en el Estado Táchira, desmantelaron a la banda Los Paracos. El grupo delincuencial fue detenido en una vivienda de Las Mesas de Seboruco, donde se les incautó tres pistolas, tres granadas defensivas, un fusil automático mediano, municiones de escopeta, municiones 9 milímetros y medio kilo de presunta marihuana. (RNV, 10/09/2012).

Recientemente durante abril y mayo de 2013, se produjo la detención de numerosos paramilitares en distintas regiones del país, entre ellos, la del narcotraficante y líder paramilitar de 38 años de edad, Giraldo de Jesús Escalante Villegas, de la banda criminal Los Urabeños, capturado en estado Barinas y deportado a Colombia. (Aporrea, 27/05/2013)

Así mismo, fue aprehendido en Tucacas, Estado Falcón, Rigoberto Arias, Alias “Rigo”, responsable del principal centro de microtráfico de estupefacientes en Bogotá. También fue detenido Juan Carlos Peña Silva, código rojo de la Interpol, quién está al frente de una banda que opera en el norte de Santander y que perjudica a las localidades venezolanas limítrofes con Colombia. (Aporrea 27/05/2013)

En el estado Aragua, en las instalaciones de la 42 Brigada Blindada, en la zona del Polvorín, fueron capturado in fraganti dos paramilitares quienes al ser sorprendidos trataron de extorsionar a efectivos militares con 90 mil bolívares. (YVKE Mundial Radio, 8/04/2013). En tanto, en la Ciudad de Barquisimeto, capturaron a unos sujetos paramilitares con posesión de C-4 y numerosas armas de guerra. (La Iguana TV, 12/04/2013).

Nos preguntamos: ¿Qué pasa con los miles de paramilitares colombianos sembrados en nuestros barrios, caseríos y urbanizaciones, que tienen prontuario policial y trasladan el fenómeno de la violencia a Venezuela? ¿Debemos esperar acaso que el gobierno colombiano marque la pauta en la captura y deportaciones?

Como se puede apreciar el escenario no luce nada alentador. Si a eso le sumamos la cantidad inconmensurable de delincuentes comunes que ha traspasado nuestras fronteras y efectúan a diario en nuestras ciudades, robos, atracos, asesinatos, estafas, etc, la situación se torna más dramática. Con el añadido, que esos contingentes de delincuentes ante la ausencia de autoridad, y de control migratorio propician invasiones y conforman guetos donde colocan la bandera de su país y entonan el himno de su patria, violando nuestra soberanía.

Un país que no tenga control sobre sus fronteras y sobre los indocumentados que se desplazan sobre su territorio está condenado a ser invadido y agredido. Todos los países del mundo llevan un control migratorio sobre las personas extranjeras que entran y salen del país. Sin embargo, Venezuela pareciera erigirse como una tierra de nadie, donde quien entra y sale hace lo que mejor le plazca, sin que los servicios de inteligencia se activen, sin que se le pida la documentación debida y mucho menos se le deporte a su país de origen. Recordemos que la invasión es contraria a la integración.

Hasta tanto no se imponga el orden en la frontera, no podemos hablar de Patria Segura. Mientras nuestros barrios, urbanizaciones, caseríos sigan siendo tomados por narcotraficantes, paramilitares y delincuentes comunes, la seguridad de la patria se verá amenazada. Es hora de poner orden en nuestra frontera, en nuestro país.

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