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Resulta que hice los trámites pertinentes para obtener el pasaporte, y cuando acudí a la taquilla 12, en la Onidex El Silencio, para retirar el documento vinotinto, una joven me llamó aparte para decirme que aparecí en la pantalla con antecedentes policiales, y que por lo tanto debía acudir a otra sección para ser reseñado.
Rápidamente, mi disco duro se activó y me traslado a la década de los sesenta y setenta, cuando visité en cinco oportunidades los calabozos de la Digepol, ubicados en la residencia Las Brisas, de Los Chaguaramos, donde Luis Posada Carriles, Carlos Vega Delgado (El capitán Vega), J.J Patiño, Olimpo Armas, Atahualpa Montes, el cubano Orlando García, entre muchos, encarcelaron, torturaron, asesinaron y desaparecieron a miles de venezolanos y venezolanas.
La funcionaria de la Onidex se sorprendió cuando el dije, con orgullo, que era cierto, que tenía cinco entradas a la Digepol, pero por haber luchado por una causa justa, que hoy avanza por todo lo largo y ancho del país, con el comandante Hugo Chávez a la cabeza.
Este hecho es sólo una muestra de la clase de control que tenían los cuerpos represivos adeco-copeyanos de los venezolanos que no estaban de acuerdo con la forma de gobernar de los “demócratas” de esa época.
Es oportuno el caso, para denunciar que miles de venezolanos, pasaron meses y años entre rejas, por repartir en una esquina propaganda a favor de los presos políticos, o por participar en un desfile del Primero de mayo.
¿Cuántos venezolanos aparecen con antecedentes policiales por haber luchado contra la falsa democracia de Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Carlos Andrés Pérez, Rafael Caldera y Luís Herrera Campins?
Pero lo más lamentable es que venezolanos como Pompeyo Márquez, que junto a sus hijos, Iván, Tamara y Natacha, fue víctima de la represión adeco-copeyana, una hoy su voz a la de sus torturadores de ayer, para protestar contra “esta dictadura”. Da lástima.
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