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Por una alianza de los movimientos sociales en lucha y por candidatos populares a la Asamblea Nacional
Manifiesto de las Organizaciones Populares
Por: Asamblea de organizaciones populares (El Valle, Caracas)
Fecha de publicación: 05/09/05
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Este Manifiesto a ser refrendado definitivamente en próximas asambleas, ya ha sido aprobado en previas a sambleas de organizaciones populares y grupos políticos defensores del proceso revolucionario que no tienen ministros en el gobierno ni parlamentarios en la Asamblea Nacional. En su elaboración y discusión han participado miembros de organizaciones populares de distinto tipo, como Comités de Tierras Urbanas (CTU), Comités de Salud, Círculos Bolivarianos de distintas barriadas de Caracas, colectivos impulsores de la Contraloría Social, voluntarios de las misiones, miembros de la Asamblea Popular Revolucionaria de Coche, comunicadores populares de radios comunitarias afiliados a ANMCLA, comunicadores comunitarios de la Radio Alí Primera de El Valle, Antiescuálidos.com, miembros de Catia TVe, grupos de base de La Vega, Caricuao y Petare, UTOPIA, Tupamaros de El Valle, M13-PNA, Movimiento 13 de Abril Comuneros, Partido Revolución y Socialismo (PRS), participantes de Conexión Social, Red Venezolana Contra la Deuda, Anticorrupción e Interpelación Popular Organizada (AIPO), militantes de MOBARE, militantes del MDD, militantes de la Juventud MEP, miembros de la Asociación Bolivariana de Abogados, Corriente Marxista Revolucionaria, entre otros.

Ver noticia de convocatoria a asamblea: http://aporrea.org/dameverbo.php?docid=65577

MANIFIESTO DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES Y POPULARES

POR UNA GRAN ALIANZA DE LA CLASE TRABAJADORA
Y LOS MOVIMIENTOS SOCIALES EN LUCHA, PARA PROFUNDIZAR LA REVOLUCIÓN

POR CANDIDATURAS DE LUCHADORES POPULARES
A LA ASAMBLEA NACIONAL

EL PUEBLO SIENTE LA URGENCIA DE IMPULSAR Y CONSOLIDAR
LOS CAMBIOS REVOLUCIONARIOS

Después de la reafirmación del Presidente Chávez en el Referéndum Revocatorio del 15 de agosto de 2004, y superada toda una etapa de ofensiva de la oligarquía golpista y pro-imperialista, en una situación económica de bonanza, producto de los altos ingresos petroleros, las expectativas de las masas populares cobraron un renovado aliento, en pos de la concreción y efectivo disfrute de las anunciadas conquistas del proceso revolucionario, en el plano económico, social y político.

El propio Presidente Chávez respondió a esas expectativas con las consignas de: “Profundización de la Revolución”, de “Revolución dentro de la Revolución”, y con el planteamiento del “Salto Adelante”. Más recientemente, ha traído al debate la propuesta de superar el Capitalismo y avanzar rumbo al “socialismo de nuevo tipo”, hacia el “socialismo del siglo XXI”.

No obstante, la sensación del pueblo, palpable en sus ámbitos comunitarios y en sus lugares de trabajo, así como en la calle misma, es que a pesar de los importantes avances de las misiones y de las demás políticas de bienestar social, que está dispuesto a defender como lo hizo el 13 de abril de 2002, todo eso no es suficiente para resolver los principales problemas estructurales subyacentes a la pobreza, producto de la explotación capitalista que el pueblo sigue padeciendo.

La gente se queja de que los Ministros y los funcionarios de las instituciones del Estado, no aplican realmente las políticas y las medidas dictadas por el Presidente, no materializan los cambios sociales y económicos, los cambios contenidos en varias de las “Leyes Habilitantes”. Se observa resistencia a romper con el capitalismo. Empieza a haber frustración y desconfianza en cuanto al compromiso revolucionario del entorno que rodea al Jefe de Estado, y que él mismo pareciera no poder controlar.

CRECEN LAS LUCHAS QUE EXIGEN PROFUNDIZAR LA REVOLUCIÓN, CONTRA LAS TRABAS DEL BUROCRATISMO Y LA CORRUPCIÓN

Esto se expresa en la tendencia a un incremento de las protestas, las movilizaciones y las luchas de distintos sectores que reclaman cumplimiento y efectividad a los organismos gubernamentales. Los damnificados bloquean vías exigiendo viviendas; las comunidades toman hospitales reclamando las deficiencias de los servicios de salud; sectores laborales protestan ante los obstáculos interpuestos por los gerentes y “la tecno-burocracia parasitaria” a la aplicación “cogestión revolucionaria” con control obrero y social; los campesinos marcharon en Caracas contra el sicariato impune y por la Revolución Agraria, denunciando las trabas de la burocracia y de la corrupción frente a la aplicación de la Ley de Tierras; los Indígenas se han opuesto a la invasión y destrucción de su ambiente por las trasnacionales, autorizadas contra su voluntad por organismos del Estado, para la explotación del Carbón; los jóvenes han salido a reclamar levantando su voz frente a los crímenes y abusos de las viejas policías que no han sido depuradas…

El Presidente Chávez ha dado la razón a algunas de estas protestas y ha dicho que el pueblo organizado debe reclamar, que los “Funcionarios negligentes deben salir”. Pero, los partidos que cuentan con Ministros en el Gobierno y con representación parlamentaria, no han venido dando muestras de capacidad y voluntad política para resolver todo esto y garantizar el rumbo hacia el Socialismo del Siglo XXI. Esta debilidad interna del proceso revolucionario nos hace incluso más vulnerables frente a las amenazas del imperialismo, que continúa posicionado en importantes áreas del aparato productivo y financiero venezolano (petróleo, gas, minería, electricidad, telecomunicaciones, industria, etc.) y sigue alimentando la conspiración en el marco de una alarmante y prolongada impunidad golpista de la derecha, de sus medios de comunicación y de sus instrumentos de violencia. Y esto sucede en contradicción con el lenguaje y la política anti-imperialista, de defensa de la soberanía nacional, que ha asumido el Presidente Chávez frente a la América Latina y frente al mundo entero. Tenemos pues un enemigo interno enquistado en el proceso, un verdadero Caballo de Troya que le da paso a los intereses de la derecha, a la oligarquía capitalista, abriendo flancos que nos exponen al imperio.

UNIDAD DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES EN SUS LUCHAS,
PARA DESARROLLAR EL PODER POPULAR, POR EL “SALTO ADELANTE”
Y PARA LA TRANSICIÓN AL SOCIALISMO

Frente a esto viene reaccionando el pueblo, porque seguimos inmersos en un proceso revolucionario que es parte de una lucha de clases, entre explotados y explotadores, entre propietarios y desposeídos, entre pobres y ricos. Todas estas luchas apuntan hacia la profundización de la revolución y a la revolución dentro de la revolución. Son luchas que se vienen dando, por ahora, de manera dispersa y desarticulada, por lo que es urgente un gran esfuerzo unitario de las organizaciones sociales y políticas luchadoras. Ya se están dando los primeros pasos dirigidos a encauzar la pelea bajo las premisas de la unidad y la solidaridad por los intereses propios y comunes de los trabajadores, de los campesinos, de los sectores sociales oprimidos por el sistema capitalista, de las clases populares en general.

Es necesario un frente unido, una gran alianza de los movimientos sociales en lucha y de los factores consecuentemente revolucionarios, para que compartamos objetivos y acciones, reforzándonos mutuamente como hermanos de clase, en la movilización y en la construcción del Poder Popular, frente a la ofensiva que mantienen, dentro y fuera de nuestras fronteras, los agentes del capital. La unidad y el fortalecimiento de la lucha y la movilización popular es la principal palanca para seguir impulsando la revolución.

Esta es la única manera de garantizar el prometido “Salto Adelante” y de salvar el proceso revolucionario venezolano para ir verdaderamente hacia la “Revolución Socialista”, en lugar de quedar reducidos, como decía el Che, a una “caricatura de revolución”. En ello es fundamental el papel a jugar por la clase trabajadora como clase conductora del proceso revolucionario anticapitalista, en alianza con los campesinos y las comunidades populares organizadas, para conquistar de manera efectiva las herramientas del poder, ya que todavía no está directamente en nuestras manos la toma de las grandes decisiones que adoptan los organismos del Estado.

Así como necesitamos unificarnos en la lucha, es preciso que los movimientos sociales avancen en el desarrollo del poder popular en todos sus niveles, con asambleas de ciudadanos vinculantes, con los comités populares de distinto tipo (CTU, CS, MTA, etc.), con procesos populares constituyentes y transformadores en todos las áreas de la vida nacional, con los Consejos Comunales y Locales, y también en la conquista de representaciones genuinas, realmente sujetas y en consulta permanente con el movimiento popular, con los trabajadores, con los campesinos y con las bases revolucionarias, en el seno de los poderes del Estado y dentro de la Asamblea Nacional, abriendo paso al ejercicio directo del gobierno por los trabajadores y el pueblo. La vocería debe surgir desde abajo, estar estrechamente ligada a las luchas sociales y a los procesos organizativos que se están dando y reflejar las discusiones que se producen en la base. De otra manera seguiríamos cautivos del aparato burocrático, se congelaría y retrocedería la revolución como ha pasado anteriormente en otros países.


LOS DIPUTADOS DEBEN SER LUCHADORES POPULARES

En este momento, se acercan las elecciones de Diputados al Poder Legislativo, allí se ha logrado muchas veces derrotar la derecha e imponer democráticamente leyes progresivas al calor de las movilizaciones populares que han permitido al pueblo ir ampliando y consolidando sus derechos; pero también es un sentir general que la mayoría de los parlamentarios de los partidos que participan en el Gobierno, tienden a actuar despegados del pueblo que los eligió y suelen instrumentos exclusivos de sus respectivos partidos, de las maquinarias políticas o proceden a título individual, sin consultar a los electores que los llevaron a esa posición.

En ocasiones se han prestado para proponer o aprobar leyes y artículos retrógrados que contradicen los principios democráticos bolivarianos y revolucionarios, como cuando aprobaron aquella Ley Orgánica de la Hacienda Pública Estadal, que contemplaba ¡la privatización de las aguas! y que fue devuelta por el Ejecutivo Nacional tras oportunas denuncias. En ese momento los parlamentarios “revolucionarios” levantaron la mano para emitir un voto netamente neoliberal, no se sabe bajo qué influencias o presiones, evidentemente contrarias al proceso.

Recientemente, decidieron penalizar las protestas del pueblo y cercenar el derecho a huelga, incorporando artículos en la reforma al Código Penal, que le aplican a los métodos de lucha de los trabajadores y del pueblo sanciones que no se aplicaron jamás a los ejecutores del sabotaje petrolero y de las “guarimbas”. Es inconcebible que un diputado que se reclame del pueblo, no entienda que no tiene el mismo sentido una huelga patronal golpista que una huelga de los trabajadores para defender o conquistar lo que les corresponde en esta revolución.

Por eso el pueblo, aunque ha votado por las morochas del MVR y la UVE, lo ha hecho para enfrentar a la derecha, dando sentido a la utilidad de su voto y siguiendo las orientaciones de su máximo líder, el Presidente Chávez. Pero, ese voto no ha sido porque estén plenamente satisfechos con los diputados del Bloque del Cambio, sino a pesar de sus incomodidades e insatisfacciones. Y esto a tenido su expresión en un porcentaje nada despreciable de votos que se manifestaron a favor de otras fuerzas del campo revolucionario que no iban en las morochas por haber sino excluidas debido a los procedimientos antidemocráticos y las designaciones a dedos que se han impuesto en las listas de los grandes partidos.

El movimiento popular organizado, lamenta que muchos de los que en el pasado fueron impuestos en dichas listas hayan sido también tiempo después, primeros en la lista de conspiradores golpistas y contrarrevolucionarios salta-talanqueras, ese fue el caso de Alfredo Peña, Luis Miquilena, Leopoldo Puchi, de decenas de Parlamentarios oportunistas, entre ellos, los Alvarenga y los Farias, e incluso los militares traidores del 11 de abril de 2002 que estaban agazapados dentro del Gobierno y buena parte de los gerentes saboteadores de PDVSA incluido su ex presidente Guaicaipuro Lameda.

Por qué en lugar de postular a señores de ésta calaña, el Gobierno, los Partidos del Bloque del Cambio y el mismo Presidente Chávez, no postularon a los más destacados líderes y luchadores del movimientos sindical revolucionarios, de los campesinos que pelean por la tierra, de los comités de tierras urbanas, de los comités de salud, de los medios comunitarios y alternativos, de los grupos políticos de base que se la jugaron en la calle el 11-12-13 de abril, así como en el paro-sabotaje patronal de diciembre 2002 y enero 2003, y que continúan peleando por la profundización del proceso, en actitudes mucho más sobresalientes que renombrados políticos, eminencias “notables” y militares postulados oficialmente para ocupar curules en el Parlamento.

El reconocimiento merecido a este liderazgo popular sería una manera de acercar al pueblo al poder y reforzar las garantías de consecuencia revolucionaria en el ejercicio parlamentario.


LE PEDIMOS A CHÁVEZ QUE POSTULE A DIRIGENTES LUCHADORES POPULARES

Por eso, en reclamo de la aplicación verdadera de la democracia participativa y protagónica y en pro del desarrollo del poder popular, le planteamos al compatriota Presidente Hugo Chávez Frías, la necesidad de que brinde su apoyo a la participación de candidatos refrendados democráticamente por las organizaciones populares, los movimientos sociales y los colectivos políticos de activistas revolucionarios, en las venideras elecciones parlamentarias, sin que por ello declinemos en nuestra voluntad independiente de impulsar este tipo de candidaturas. Los dirigentes populares también son “notables”. Entendemos la necesidad de la unidad, pero más importante aún es la idoneidad.


EL PODER PARA EL PUEBLO Y EL SOCIALISMO YA

Llamamos entonces, a la articulación del movimiento popular comunitario, obrero, campesino, juvenil, indígena y a las distintas expresiones organizativas del pueblo en lucha, para que nos unamos en todos los terrenos, en las acciones de movilización por nuestras reivindicaciones y derechos, y en el combate por la profundización de la revolución, así como también en la disputa de los espacios que nos corresponden en los poderes públicos, como es el caso de la Asamblea Nacional, no para conformarnos con eso sino para avanzar hacia la plena conquista del poder.

Para luchar contra el Capitalismo y por el Socialismo del Siglo XXI, el poder debe estar en manos de los luchadores de las clases oprimidas, en lugar de dejar que las instancias de poder del Estado sigan penetradas o se mantengan mediatizadas por elementos capitalistas o pro-capitalistas, altos funcionarios que hayan estado vinculados a los viejos gobiernos y a grandes empresas o burócratas que actúan enmascarados como bolivarianos, así como por elementos corrompidos que arrebatan las oportunidades del pueblo.

La gobernabilidad revolucionaria no puede sostenerse en base a cuerdos entre los aparatos burocráticos de partidos o mediante acuerdos con el empresariado que otrora atentó contra el pueblo y contra el presidente Chávez, conjuntamente con el imperialismo. Frente a las amenazas de magnicidio y de intervención imperialista, nuestra respuesta debe ser la construcción del Socialismo, sin medias tintas o repetiremos los viejos tipos de pseudo socialismo que han fracasado. Porque la amenaza del imperialismo no sólo es externa, tenemos adentro sus empresas transnacionales y tiene un plan para infiltrar, socavar y corromper, para que al momento de “liquidar” a Chávez, aflore ese llamado “chavismo sin Chávez” para garantizar la supervivencia del capitalismo y el sometimiento al imperio. La gobernabilidad revolucionaria y el avance hacia el socialismo sólo son posibles potenciando las luchas sociales contra el sistema de explotación capitalista y de dominación imperial. Queremos que se deje de aplicar el capitalismo, y que impulsemos de una vez las soluciones socialistas, la propiedad colectiva sin explotación y el poder popular democrático y protagónico en la conducción del país.





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Asamblea de organizaciones populares (El Valle, Caracas)


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