Xenofobia hoy y aquí

Es importante conocer la Historia a fin de que no se repitan errores y horrores ocurridos en otros lugares y en otros momentos. Es el caso del llamado FASCISMO, régimen vivido en algunos países de Europa en la primera mitad del siglo XX y que ha influido algunos regímenes en América Latina, situación que esperamos (y procuramos) no se repita.

Hay algunos elementos comunes en esos regímenes: son política y económicamente muy conservadores y profundamente totalitarios. Debe existir un pensamiento único, y quien no piense como ellos es discriminado. Suelen imponerse sobre la base del miedo a la mayoría de la población, pero apoyándose en un movimiento de masas principalmente manipulando y utilizando a sectores de la llamada clase media. Otro elemento que aparece en algunos casos es el uso, la fabricación y la alimentación del odio a algún enemigo al que acusan de todos los males,como los judíos en Alemania, pero también los gitanos, los negros en la Suráfrica del Apartheid, los republicanos en la España franquista o cualquier minoría que les sirva.

Así vemos cómo Patria y Libertad en Chile o Tradición, Familia y Propiedad en Brasil servían como impulsores de políticas de ultraderecha, vemos a las patotas de gente de clase media acompañando a la policía o militares cuando allanaban las casas de sus vecinos en Argentina y otras prácticas por el estilo.

Lamentablemente vemos esas conductas aquí en sectores de la oposición. No toda la oposición, por supuesto, pero quisiera advertir elementos muy preocupantes: Existe un movimiento en el que se ha impuesto un grupo de personas que hicieron su pasantía juvenil por Tradición Familia y Propiedad que, aunque hablan de democracia, participaron activa y violentamente en el golpe de estado de 2002 y en todas las guarimbas, no explican con claridad sus propuestas económicas y políticas al país, pero por sus juntas con la ultraderecha internacional (Partido PP, Uribe, Bush, etc.) se supone por donde vienen. Han armado un movimiento social en sectores sobre todo de juventud de clase media, alimentándolo, más que por razones, por sentimientos negativos de miedo (te van a quitar la casa, los hijos, el negocio) y el odio. Y aquí viene algo en extremo delicado: Consiguieron sus judíos a quienes culpar de todos sus males en los hermanos cubanos que nos acompañan en las misiones, principalmente de salud.

Los vimos en 2002 asaltando casas con violento odio, y los vimos esta semana de nuevo, con arrogancia y saña, asediando a quienes no piensan como ellos (pensamiento único) en patotas, como los camisas pardas o camisas negras y persiguiendo a los cubanos como los nazis a los judíos.

En Europa nadie frenó a los camisas pardas. Pongamos atención con estos camisas amarillas, antes que sea demasiado tarde.

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