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El objetivo de un ataque militar contra Irak era, supuestamente, el desarme del régimen de Hussein; sin embargo, el tema del petróleo nunca pasó desapercibido
Aunque siempre se manejó que el objetivo de un ataque militar en contra Irak, era el desarme de la nación árabe, el tema del petróleo siempre estuvo latente en esta nueva guerra. Bagdad aseguraba que el pretexto de un ataque por parte de la coalición, conformada por Estados Unidos y Gran Bretaña, era la hegemonía del crudo y de la economía en el lejano oriente.
A la voz de “el petróleo pertenece al pueblo de Irak”, Estados Unidos, como era de esperarse, rechazó esta idea; sin embargo tampoco lo negó. El gobierno de Bush reconoció que en caso de una eventual guerra, misma que inició el 20 de marzo de 2003, con los primeros bombardeos a Bagdad, Estados Unidos se encargaría de operar el crudo, “en beneficio del pueblo iraquí”.
Irak, por su parte, aseguró que no incendiaría sus pozos petroleros en caso de una guerra con Estados Unidos, como lo hizo durante la guerra del Golfo Pérsico, en 1991; sin embargo, el Pentágono estableció un plan para apagar los “eventuales” incendios de pozos petroleros de Irak, en caso de que Saddam Hussein repitiera su “hazaña”, durante aquella invasión a Irak.
El interés de Estados Unidos por controlar el crudo iraquí, no era, por demás, un fenómeno “absurdo”, al menos esa era la visión del gobierno de Irak. Las razones, eran por demás lógicas: si los iraquíes incendiaban los pozos petroleros o si hasta el mismo fuego cruzado de una anunciada guerra alcanzaba las instalaciones donde se almacena el crudo, las pérdidas de producción petrolera a nivel mundial, podrían alcanzar cerca de 2 millones de barriles diarios e incrementos de entre 70 y 90 dólares por barril.
Para el 14 de abril de 2003, casi un mes después de haberse iniciado la guerra contra el país árabe, todos los campos petroleros de Irak estaban ya controlados por la coalición, encabezada por Estados Unidos. Los pozos petroleros al sur de Irak, fueron asegurados por las fuerzas de la coalición; al norte, los aliados kurdos tomaron la ciudad petrolera de Kirkuk, el segundo centro productor del país, con una capacidad de hasta 900 mil barriles diarios.
Un par de meses después, el 22 de junio de 2003, Irak volvió a exportar petróleo. Un millón de barriles fueron comprados por una refinería turca. Las últimas exportaciones de crudo iraquí, se había realizado el 17 de marzo de 2003, dos días antes del inicio de la guerra en el país.
Actualmente, Irak produce 500 mil barriles diarios de petróleo, procedentes de la región de Kirkuk. De esta producción, 200 mil barriles son usados para el consumo interno y otros 300 mil son inyectado en los viejos pozos de petróleo, para mantenerlos en buenas condiciones. Antes de la guerra, Irak –sujeto a sanciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)- producía 2.4 millones de barriles diarios, de los cuales, 1.7 millones estaban destinados a la exportación, dentro de un programa humanitario llamado, petróleo por alimentos.
Irak posee las segundas reservas mundiales de petróleo, que llegan a 112 mil millones de barriles, por detrás de Arabia Saudita.
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