Artistas tarifados: Héctor Manrique


No suelo escribir sobre la oposición, ni sobre nadie vinculada a ella. Siempre me ha parecido una pérdida de tiempo. Me aburre… Sin embargo, he de admitir que siento una especial antipatía por el director y actor, de teatro y TV, Héctor Manrique. Lo he visto hablar y hablar de la ética a la cual se debe el arte y el artista, llenarse la boca y desgarrarse las vestiduras, hacer uso de su capacidad histriónica para pontificar sobre la honestidad y criticar, con nombres y apellidos, a otros artistas que carecen de lo que en él abunda. ¡Farsante! Y vienen a mi recuerdo, náuseas de tiempos remotos… Años 80. Taller de teatro, del Grupo Actoral 80. Instructores: el maestro Juan Carlos Gené, su mujer Verónica Oddo y el profesor Orlando Rodríguez. Los tres, de grato recuerdo. Sótano 1, edificio San Martín, Parque Central. A las 3 en punto de la tarde, a las 3 en todos los relojes, como diría Federico García Lorca, de lunes a viernes, porque a esa hora en punto de la tarde, Gené cerraba las puertas y nadie más entraba a clases. Ya, en ese entonces, Manrique, era uno de los principales actores del GA 80. Luego sería su director. Allí conocí a Manrique, más de vista que de trato…

Años 90. Yo alejado del teatro, una actriz y amiga que estuvo en el mismo taller, fue nombrada Directora de un núcleo de la Compañía Regional de Teatro. Con gran entusiasmo ella inició su trabajo, para recibir, al poco tiempo, un golpe terrible. Desde la Dirección de Teatro del CONAC le pedían una suerte de “mordida”. El inicio de una cadena de corrupción: al aceptar la “mordida”, con el resto del dinero, que le entregaban para un proyecto teatral, ella podía hacer uso discrecional. “A lo lejos ya viene la gangrena… las heridas quemaban como soles” (Lorca). Mi amiga buscó la solidaridad de Manrique. Creo, no lo recuerdo bien, que él era Director de otro de los núcleos regionales. El noble Héctor, “de padre comunista que recibiera en regalo un cenicero del propio Che”, le dijo que no hiciera nada, que dejara las cosas de ese tamaño, que ellos, la gente de teatro, “siempre se estaban comiendo un cable”… Mi amiga redactó una carta haciendo la denuncia correspondiente. A ella le revocaron su nombramiento, aunque también, meses después, fue destituido el Director de Teatro del CONAC. Nunca supimos si la carta tuvo algo que ver con eso…

Ese es el Héctor Manrique que yo conocí. El mismo que cuestiona a artistas que están apoyando la candidatura de Maduro, con expresiones, en “Buenas Noches” de Globovisión, como “se ha especulado que les dieron una plata por eso, si eso fue así es un hecho despreciable para un artista”, “el elemento ético del artista es fundamental en su obra y en todo lo que haga”, “las responsabilidades éticas para mí son esenciales”, “me importa que tengo dos hijas, y es mirarla a los ojos”… Y el sol a las 3 en punto de la tarde, en todos los relojes, cuando hizo referencia al “componente ético de Enrique que se conecta conmigo”, para luego afirmar, “yo no cobro un centavo por eso”. Y uno se pregunta: ¿No se aprovechan, personas como Héctor Manrique, del financiamiento privado que recibe por asumir ese tipo de posiciones que causan deleite en la burguesía? ¿No les está ofreciendo él, lo que ellos quieren escuchar, y esas posiciones, asumidas como inversiones, no le están dando inmensos dividendos?

Jamás afirmaré que los oportunistas están en un solo bando político, hay pillos y honestos en ambos bandos, pero da “cojonera” ver a un Héctor Manrique en rol de Cid Campeador de la honestidad, cuando mejor le queda el papel de Tartufo.

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