Papagayo, gallo cantor, pajarito, pájaro y flor

Que no muera la esperanza, ni el combate ni el amor. Así canta Alí y cantamos nosotros. En estos momentos en que somos atacados por todos los flancos debemos mantenernos más unidos que nunca. La histeria es cierta, es palpable. La desesperación realmente hace que lleguen a la obsesión. Trabajo en un sitio rodeada de puros escuálidos. Debo mantenerme callada para “no caer en provocaciones”, para “llevar el proceso en paz”, pero lo hago más que todo porque hablar con estos obsesos es lo mismo que hablar con un enfermo mental. No hay manera de hacerlos razonar. Y es que, lamentablemente, con el perdón de los enfermos mentales recluidos o no en los hospitales psiquiátricos, estos escuálidos pueden pasar hasta ocho horas SEGUIDAS maldiciendo y despotricando contra el chavismo y los chavistas.

En ocasiones les tengo lástima. Inclusive a mis propios familiares, quienes maldicen a los “chavistas de mierda” sabiendo que algunos en la familia lo somos de corazón. Después como si nada. Están enfermos, me digo, sobrellévalos. De verdad estamos en una situación de emergencia. Ya no es solamente la electricidad, o el agua, o la comida. Esta es una emergencia psiquiátrica. Hace quince minutos para oír algo diferente a las estupideces, mentiras y devaneos mentales de mis “compañeros de trabajo”, coloqué el video de Ska-P interpretando El Libertador, luego a la Orquesta Sinfónica Juvenil dirigida por Dudamel interpretando El Pajarillo y el Alma Llanera y luego a la Orquesta Sinfónica Infantil Montalbán interpretando el Himno Nacional completo con un maravilloso coro (por cierto a volumen muy moderado) y, al fin, se calmaron. Ya pusieron musiquita romántica. Parece que en el fondo sí nos temen. Bravucones de porquería. Yo sigo cantando la canción de Alí: “Baila brincando, bríncalo, al cascabel… Sabe sabrosa la fruta desgajada en su dulzor, ¡Ay bandera quién pudiera, llenarte de más sabor!”.

A luchar, camaradas, no desmayemos. Con lágrimas de alegría vamos a votar por Nicolás Maduro. Con lágrimas de alegría, compromiso total, nostalgia y amor por el Comandante Eterno debemos hacer todo lo posible para que se consolide la Victoria Perfecta que él siempre soñó. Así blindaremos esta Patria, Patria querida hasta que Dios y nosotros queramos. “Pero cabalgo en el Potro hermoso de la esperanza, y esa no me la quitarán, porque esa tiene sangre de Mara y de Bolívar la Libertad” y, yo le agrego, de nuestro Comandante Eterno y de nuestra Unidad y lealtad, también tiene la certeza de su realización. Bolívar, el Comandante Chávez y la Patria Grande cuentan con nosotros.

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