¡14 de abril de 2013: hasta la Victoria Siempre, Comandante Presidente!

Querido Comandante-Presidente HUGO CHÁVEZ:

A dos días apenas para las nuevas elecciones presidenciales, en medio de una profunda congoja que desde tu ausencia física invade a mi corazón, te escribo estas líneas que son para ti y para el mundo entero. A los demás no sé si llegarán pues carezco de medios para ello; pero, si existen leyes no físicas (que necesariamente deben existir) que

permitan una comunicación directa con tu elevado y superior espíritu, mis modestas pero profundamente sinceras palabras llegarán a ti. No porque sean mías laspalabras, que no soy más que un grano de arena, sino porque son la expresión de la inmensa Humanidad que te acompaña, desde el mismo momento que pronunciaste tu inmortal frase que dividió nuestra historia latinoamericana: POR AHORA.

Sabíamos que sobre ti pesaba una espada de Damocles, una condena imperial, a partir del momento en que, con insólita valentía, dijiste al mundo la metáfora: aquí huele a azufre, y el mundo abrió los ojos porque entendió tu mensaje; y tú, maestro, conocedor de historia, lo sabías en lo profundo de tu corazón y no te amilanaste. Lo que no sospechamos fue que la mortal amenaza la cumplieran tan rápido los asesinos de siempre de la Humanidad entera, los que se creen los dueños del mundo y quienes jamás han tenido un ápice de sentimiento hacia los humanos: los imperiales. Lo que no esperamos fue que cumplieran tan rápido su mortal amenaza: ¡apenas catorce años! ¡Porque tú fuiste asesinado, Comandante-Presidente! ¡Los eternos brujos del aquelarre contra los pueblos prepararon el brebaje, valiéndose de una insospechada, oculta ciencia, siempre al servicio de la guerra, la muerte y la destrucción! No podían permitirte un nuevo período de gobierno, tus enseñanza estaban abriendo los ojo al mundo oprimido, al mundo que siempre han pisado con sus botas imperiales.

Y la culpa pesará no sólo sobre ellos, sino sobre los cipayos del imperio que, defendiendo sus mezquinos intereses, y los que por ignorancia no saben que ellos también son víctimas, se alegraron con tu desaparición física y celebraron y hoy apoyan a Enrique Capriles con vehemencia ciega, porque jamás han posado sus ojos en una página de la verdadera, real historia de los pueblos, o sea, la historia de si mismos.

¡Qué ceguera tan grande! ¡Qué desconocimiento tan absoluto de la Historia! ¡Son los mismos que pidieron la libertad de Barrabás a cambio de la crucifixión de Cristo! ¡Dos mil trece años no han podido borrar el verdadero mensaje de Cristo que hoy, tú mismo, Comandante, estás haciendo que se revise a profundidad y esa será otra de tus revoluciones, porque por allí también caminan tus enseñanzas que darán sus frutos en un tiempo que no será muy largo. Son los mismos que asesinaron al Ché Guevara, a Gaitán, al Presidente Allende, al padre Romero, a Sandino, a Fabricio Ojeda, a Jorge Rodríguez, a Alberto Lovera, a Solano y millares que mataron, torturaron, desparecieron las oprobiosas dictaduras impuestas en Latinoamérica por el Pentágono, sede norteamericana del esparcimiento de muerte y destrucción de los pueblos. Son los mismos que asesinan a niños palestinos y sirios, ante la indiferencia y negligencia de la ONU y el empuje del brazo imperial: La OTAN.

¡Apenas catorce años! ¡Qué digo apenas! ¡Fueron suficientes para cambiar la historia de Latinoamérica y también influir en el sentir de todos los pueblos oprimidos del mundo!

El Padre de la Patria, Simón Bolívar dijo que había arado en el mar. Pero no, no lo hizo.

Su semillas de liberación quedaron en los surcos que tú, Comandante-Presidente, has abierto, así como lo hicieron el Comandante Fidel Castro, el Ché, y Sandino, y de ahora en adelante, están recogiendo sus frutos. Frutos que también florecerán en la siembra de Evo, Rafael, Daniel, Cristina, Pepe, Lula, Dilma, Fernando, y muchos sembradores más de Latinoamérica y el mundo.

¡Apenas catorce años! ¡Y nos has dado tanto, Comandante Chávez! No solamente tu obra de gobierno que nadie puede negar, tan contundente, que hasta el mismo candidato a la presidencia, Enrique Capriles, representante de la rancia oligarquía y los grandes intereses económicos de aquí y de los capitales transnacionales, y la mal llamada Mesa de la Unidad, han tenido que copiar, para disfrazar su programa de gobierno, que no es otro que el dictado por el Fondo Monetario Internacional, el que no pueden presentar abiertamente a sus seguidores, esos pobres seres que, en medio de su ignorancia lo siguen, sin darse cuenta que ellos mismos, pueblo medio y llano, serán tan víctimas como los indignados de la Europa entera. No solamente tu obra, repito, sino que nos has devuelto la Patria que Bolívar lego, y nos habían quitado los que la vendieron desde Páez para acá, hasta que tú llegaste con tu Por ahora. Nos has devuelto el sentido de país, de dignidad propia, de pertenencia, de autoestima y nacionalidad, de valentía. En una semana asistí a dos actos que confirman estas palabras: el domingo pasado en la Sala José Félix Ribas del Teatro Teresa Carreño, se presentaron grupos culturales del interior del país con extraordinarias expresiones del auténtico arte popular nacional y de alto calibre artístico. Ayer, en la Sala Plenaria de Parque Central, agrupaciones políticas de auténticas raíces de pueblo, elevaron su voz en defensa del proceso revolucionario, que no deja duda alguna de que lo defenderán, como dice el poeta Miguel Hernández, con la boca con las uñas, como dos fusiles nuevos. Y hoy, Comandante Presidente Chávez ¿viste la marejada roja que acompaño a Nicolás? Nunca, ni en Venezuela y me atrevo a decir, en el mundo, hubo una concentración de apoyo de pueblo de tal tamaño y, sobre todo, de tan auténtico fervor. ¿Cómo pretende el Candidato de la oposición, cómo pretende Enrique Capriles y la Mesa de a Unidad y los imperialistas y proimperialistas que lo acompañan declarar que hubo fraude?

¿Con qué cara va a declarar a esa inmensa mayoría que hubo fraude? Se necesita ser un insensato, un cínico, un psicópata o un Judas que vendió a Cristo por unas treinta monedas, para declarar tamaña mentira, tamaña patraña politiquera, y pretenda llevar al país por riesgosos derroteros. ¡Pero no podrán! Porque NICOLÁS MADURO, QUE NO ES TÚ, SINO COMO TÚ, ganará el domingo la batalla, que es tu batalla y la batalla del pueblo que te acompañará por siempre. Que es y será nuestro Presidente, porque es tu hijo, tu alumno, porque es la garantía de tu Programa de la Patria, y porque es la garantía de tu presencia, de tu eterna presencia, y nadie lo impedirá.

Y hoy, luego de escuchar su extraordinario discurso ante la inmensa multitud en las siete avenidas de Caracas, que lo revelan como un gran líder, digno de tu legado, con mayor firmeza votaré por él. No te equivocaste, Comandante-Presidente. No podías equivocarte al elegirlo a él, porque estabas pensando en tu pueblo que tanto amaste, al hacerlo.

El pasado 7 de octubre, el camarada, mi amigo Héctor Bello me llamó a Maracay a las 6 de la mañana para recordarme que había que levantarse temprano para ir a votar, Y yo le contesté que ya estaba en la cola de los votantes. Este próximo domingo también madrugaré, yo que nunca he sido madrugadora, para votar por tu hijo, tu alumno, por NICOLÁS MADURO, para reafirmar tu amor a la PATRIA, A TU PATRIA QUERIDA, y con la inmensa congoja que me deja tu ausencia física, pero con la inmensa certeza de tu eterna presencia, con una boina roja, con el puño en alto, gritar muy fuerte para que tú me oigas: ¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE, COMANDANTE PRESIDENTE HUGO CHÁVEZ!

Tu camarada, por siempre

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