¡Gana Maduro, coño!

“Coño, ya basta de utilizar la prensa de manera amarillista”
Nicolás Maduro.
Presidente de la República Bolivariana de Venezuela


“Estamos pasando del Consenso de Washington al Consenso sin Washington”
Rafal Correa
Presidente de Ecuador



Dice Platón en la “Apología de Sócrates” que su sabio maestro solía escuchar voces provenientes de un espíritu (daimon) que le prohibía hacer determinadas cosas y le conminaba a realizar el bien. No obstante, ningún pensador ha osado jamás referirse a Sócrates como un esquizoide. Nietzsche lo llama apenas “el gran corruptor de la humanidad”, pero no más.

Dícese también que aparte de escuchar voces, Jesús caminaba sobre las aguas, y que las palabras más arrogantes que la humanidad conozca las pronunció precisamente el Nazareno: “Yo soy el camino y la verdad y la vida”. Lo propio les ha acontecido a grandes personajes de la historia mundial. Más cerca en el tiempo y en el espacio, en una de las citaciones a la Comisión de Absoluciones de la Cámara, el ex presidente Uribe se quejaba de escuchar voces, según su propia versión, que le gritaban “asesino”. Revisado el video y el audio nadie pronunció tan letal adjetivo. Dicho brevemente: en algunos habla la voz de la consciencia, otros son paranoicos, otros esquizoides, en fin.

Entonces, es lícito preguntarse: ¿Qué tiene de psicopatológico que Maduro escuche a Chávez en la versión de un pajarillo? ¿Qué de malo tiene que Chávez hable hoy al pueblo venezolano a través de señales y símbolos, como otrora los grandes iluminados? ¿Autoriza ello al cantante Willie Colón para vilipendiar a Chávez y luego a Maduro, cuya victoria será contundente el próximo 14 de abril? Una pelea entre el linaje de Bolívar (Maduro) y el invasor Colón (Capriles) es apenas obvio que la gane el Padre de la Patria.

Sabiéndose carente de discurso ---sólo ha aprendido a gritar, después de saber apenas gesticular--- y de formación política, Capriles ha recurrido nuevamente, a instancias de sus asesores J.J. Rendón y Posada Carriles, a la propaganda sucia, a la mezquindad y a la bajeza de alma, lo que redundará en una contundente derrota. Es ridículo, por ejemplo, que Capriles aduzca falta de garantías para aparecer en los medios estatales de comunicación, cuando todo el mundo sabe que en Venezuela los medios de comunicación privados están a su servicio. Más aún, Capriles es hijo, pero no tiene la culpa, de dos poderosas familias venezolanas que están a la cabeza de conglomerados industriales, inmobiliarios y mediáticos; y son propietarios del Circuito Nacional de Exhibiciones Cinex, segunda cadena de cines del país. Son igualmente dueños del cotidiano Últimas Noticias, el más difundido a nivel nacional, y de una cadena de televisión.

Mientras que Venezolana de Televisión (cadena estatal) tiene una sintonía que acaso llega al 5% de los venezolanos, la cadena Venevisión (del caprilista Grupo Cisneros) tiene certificados casi 8 millones de televidentes diarios. La pésima información que manejan los medios en Colombia hace creer a los colombianos que en Venezuela no hay medios de comunicación privados, cuando en verdad son mayoría.

De otro lado, ¿alguien ha leído u oído hablar del “Correo del Orinoco” (periódico que enhorabuena fundó El Libertador para contrarrestar la desinformación y el amarillismo de La Gaceta de Caracas al servicio de la Corona Española, y que resucitó Chávez 187 años después)? En cambio, es evidente que tanto en Venezuela como en el resto del continente los periódicos más leídos son El Universal y El Nacional (medios privados), y que las cadenas de televisión privadas monopolizan aún la información en dicho país a tal punto que expanden su ideología derechista por Latinoamérica. Los medios de comunicación colombianos también están al servicio del llamado majunche a tal extremo que durante las pasadas elecciones alguien llegó a asegurar que si Capriles no le ganaba a Chávez, podría perfectamente llegar a ser Presidente de Caracol o de RCN. La oferta se mantiene. Pero no sólo los medios de comunicación apoyan abiertamente a Capriles; también lo está haciendo Roy Barreras, presidente del Senado, quien luego de varias genuflexiones logró que la MUD recibiera en Caracas una delegación de congresistas colombianos que el próximo 14 de abril rogarán para que gane Capriles.

Por lo demás, recurrir a Juanes, a Alejandro Sanz, a Willie Colón, lejos de servirle al precoz candidato de la derecha venezolana para cautivar el voto juvenil, puede afectar incluso la imagen de los mencionados “artistas”, toda vez que no han mostrado su faceta humana, sino su faceta vil, en particular Juanes y Colón, quienes han enseñado su falta de cultura vía twitter. Si un cantante nunca lee, ¿cómo se atreve a escribir? Ya lo decía Voltaire: “lo que resulta muy estúpido para ser dicho es cantado”. Ahora bien, la confusión de Capriles y sus asesores es tal que osan colocar al lado de semejantes “productos del mercado” a un inmenso artista, músico, compositor, poeta y activista político como Alí Primera. ¡No hay derecho!

En los años 80’s el pequeño Capriles militó en el partido de extrema derecha “Tradición, Familia y Propiedad”, después en el COPEI. En el año 2000 fundó su propio partido Primero Justicia, y adhirió enseguida al International Republican Institute, rama internacional del Partido Republicano de USA. Gracias a ello, Bush le otorgó gran apoyo para realizar oposición sistemática contra Chávez a través de la National Endowment for Democracy (NED), de la cual el propio New York Times señaló que “fue creada para realizar públicamente lo que la CIA hizo subrepticiamente durante décadas”. En otras palabras, la NED se propone conspirar contra los gobiernos que no se dobleguen a los intereses gringos, apoyando partidos ultraderechistas en todo el continente. En abril de 2002, Primero Justicia, el partido de Capriles, fue el único partido político que apoyó la disolución de la Asamblea Nacional ordenada por la junta golpista de Pedro Carmona Estanga, hoy exiliado en Colombia.

Al pueblo venezolano, dueño hoy en día de una gran cultura política y social ---porque Chávez no sólo acabó con el analfabetismo a secas sino también con el analfabetismo político--- no se le olvida que tras su elección como Gobernador de Miranda, Capriles expulsó a los funcionarios encargados de los programas sociales puestos en marcha por el gobierno de Chávez. Si bien en su programa electoral prometió luchar contra la delincuencia, hoy en día Miranda es el estado más peligroso de Venezuela, habiendo aumentado la tasa de homicidios más del 15%. A esto se le suma algo sin precedentes y sin justificación alguna: ha cerrado decenas de bibliotecas. En el fondo es natural que lo haga, pues es consciente de que para ser de derecha el primer requisito es no saber leer.

El programa de Capriles, de esencia neoliberal, promete acelerar las privatizaciones, pese a que aún la economía venezolana está controlada en más del 50% por el sector privado. Si ganara Capriles ---cosa muy remota--- la empresa Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) sería privatizada y los recursos naturales entregados al capital transnacional, acabando con los programas sociales. Es curioso que en Colombia los grandes intelectuales y los políticos de profesión aún no entiendan el posicionamiento mundial que Chávez le dio a dicha empresa, gracias a su preponderante papel en la OPEP.

Debido a lo que algunos llaman el latifundismo mediático, no ha sido aún justipreciado ni ponderado el inmenso legado de Chávez no sólo para Venezuela sino para América Latina y el mundo. Y este legado será sin duda consolidado por Maduro, quien el pasado mes de marzo ratificó que se generará un mecanismo de intercambio y de complementariedad económica entre los países del ALBA y el Mercosur, acuerdo que deja abierta la posibilidad de ingreso de nuevos países. Se trata de una gran alianza económica, financiera, tecnológica y comercial que logrará acelerar la puesta en marcha del Banco del Sur, pues Venezuela asumirá el próximo 28 de junio la presidencia pro-témpore del Mercosur, tercer mercado mundial en la actualidad, con un PIB superior a 3.5 billones de dólares.

Con semejante riqueza, la estrategia que impulsa el secretario general de UNASUR, el también venezolano Alí Rodríguez Araque, consiste en la defensa de los recursos naturales de la región como eje de integración para contrarrestar el impulso que Washington está dando a la denominada Alianza del Pacífico, proyecto neoliberal y neo-colonizador.

No cabe duda que las elecciones en Venezuela son hoy en día un asunto que compete y paraliza a todo el continente. El dolor de cabeza para los estrategas del Pentágono, se localiza en el litoral atlántico de Suramérica, sede de las mayores reservas de petróleo del mundo (Venezuela), de la mayor economía de América Latina (Brasil) y de la tercera en importancia en la región (Argentina), y área en la cual el gobierno bolivariano de Venezuela ha encontrado importantísimos aliados para su proyecto anti-imperialista, cuyo clímax se alcanzó en Mar del Plata en noviembre de 2005 con la derrota del proyecto imperial del ALCA. Cuando el grueso de la prensa hablada y escrita; cuando los pensadores y analistas políticos, y aún los intelectuales colombianos, aseguran que Capriles puede ganar, --¡Y quieren que gane!-- hay que entender ese sesudo diagnóstico justamente al revés: el ganador indiscutible del próximo 14 de abril se llama Nicolás Maduro, o mejor, se llama ¡pueblo venezolano, pueblo bolivariano, coño!

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Filósofo U. Nacional

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