El 24 de febrero de 2002, días después de presentar su renuncia a la presidencia de PDVSA, Guaicaipuro Lameda concedió una entrevista a El Universal donde reconoció que "no menos de 42% de los costos de operación son laborales. Esto representa un sobrecosto de 20% sobre el promedio mundial".
"En una empresa cuando la producción baja tienes que reducir personal. Si Pdvsa se manejara realmente como una sociedad mercantil estuviera la mitad cerrada", admitió el hombre con caebza de cono, aunque para él las causas reales estaban en el personal obrero y no en la nómina mayor. "Tenemos pozos de 40 barriles diarios y donde tienes pozos tienes que tener camiones, tubos y personal. Si los cierro, la gente se queda sin trabajo y si la gente se queda sin trabajo, los pueblos quiebran."
Lameda prefirió ocultar que personal cercano a él ganaba más de 900 millones de bolívares anuales. Para él, la culpa de los altos costos reside en el personal obrero: "un obrero venezolano cuesta por encima de $3 mil 500 mensuales (2.8 millones de bolívares mensuales en esa época) y entre las múltiples variables que engrosan este monto está la vigencia del antiguo sistema de prestaciones sociales en el contrato colectivo."
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