Las tempestades de Capriles

Se que Nicolás nos pide que no caigamos en las provocaciones de la derecha. Pero yo que jamás me he podido quedar callado ante la infamia, no voy a guardar silencio ante la provocaciones de ese proxeneta de la política que es el tal Capriles. Yo le voy a responder como siempre lo hago: derechito y sin complejo.

Las declaraciones de este titere del la oligarquía criolla y del imperialismo yanqui, no son otra cosa que una bofetada al recuerdo de nuestro amado presidente. Bofetada que nunca se atrevió darle estando en vida, porque él lo que es un cobarde y los cobardes siempre actúan a escondidas o de espaldas. Su atrevimiento de llamar mentirosa a Doña Helena y a su familia, no solo es una infamia contra esta honorable familia, tambien es una canallada cometida contra su dolor y sus lagrimas. Demostrando de esta forma la bajeza de este "hombre" carcomido por la envidia, el odio y la maldad.

Si, la envidia. Envidia porque él cuando muera jamás será recordado por nadie, ni siquiera por sus familiares. Porque sus huesos serán echados en cualquier hueco de cualquier cementerio por muy oligarca que sea. En cambio los restos de nuestro querido comandante reposarán al lado de nuestro Libertador Simón Bolívar por voluntad de su pueblo y serán vistos por los siglos de los siglos por todos los ciudadanos de esta tierra, mientras los de él serán devorados por los gusanos perdidos en el más oscuro de los olvidos.

Si, odio, que es el único sentimiento (no tiene más) que anida en su podrido corazón. Este etnocida de todo lo bueno que hay en lo humano. Nos odia a todos, precisamente por ser humanos. Porque somos pobres. Porque conjugamos con el amor, la bondad, la solidaridad, la lealtad y la piedad. Atributos humanos de los cuales él carece.

Si, la maldad. Porque este pillo nació malo y morirá como el alacran. Toda su vida ha sido moldeada por el ocio, el vicio, el robo, el crimen (estoy seguro de que este rufian tiene algún muerto encima) la falsedad, la hipocresía, el cinismo y por sobre todo la cobardía.

LLevado por esas deformaciones humanas soltó injurias contra todas las instituciones del estado y contra Chávez y su familia. Su actitud era la de una personan bajo los efectos de sustancias tóxicas que lo envalentonaron y lo enajenaron. Su cara daba repugnancia y la bilis parecía brotarle de los ojos cocainizados. Tuvo que drogarse porque él no tiene el coraje de decir esas cosas con sus facultades mentales en buen estado. Al igual que un malandro se droga para cometer sus fechorías, Capriles hace lo mismo para cometer sus canalladas.

Pero a pesar de todo él no es un loquito que no tiene dueño. Al contrario, los tiene y son muchos. Y todos ellos tienen un plan bien planificado para estos próximos días para tratar de desestabilizar y llevarnos a la violencia. Eso se huele, se intuye. Ya conocemos al titere y sus titiriteros. Por lo tanto (perdonen que diga esto) es tiempo de parar el llanto. Perdone usted Doña Helena, pero viene a mi memoria aquella frase de Bolívar "Cuando el clarin de la patria llama hasta el llanto de la madre calla" Y, se que el comandante donde quiera que este, estará diciendo lo mismo.

La patria que Chávez tanto amó y defendió, por primera vez en estos catorce años de revolución siento que está en peligro. Todos tenemos que convertirnos en ojos y oídos del gobierno donde quiera que estemos. Tenemos que hacer lo que una vez la Negra Antonia, como cariñosamente la llamamos, le dijo al presidente; Candelita que se prende, candelita que se apaga. Los enemigos más peligrosos que tenemos están dentro de nuestras fronteras. Ellos responden las ordenes de Washington y enemigo es enemigo, sean yanquis o nacionales. Si tenemos que tomar las armas contra ellos para defender el legado de Chávez tendremos que hacerlo. Lo dijo mil veces
el comandante, ahora lo acaba de decir Nicolás.

Las declaraciones de Capriles es el inicio de una campaña para desconocer a las instituciones del estado y el triunfo de Nicolás. Nosotros no somos LIbia ni Siria y no estamos en el medio oriente, pero tenemos cerca un enemigo que es el gobierno Colombiano y estamos rodeados de paramilitares colombianos por todas partes y Daktari nos dice que no debenos descuidarnos. Capriles está sembrando vientos de violencia, pues tendrá que cosechar tempestades violentas.

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