El disposicionero

Así le decía su abuelita a Chávez cuando era chiquito. Y a mí me encanta el atributo.

Creo que describe esa mezcla de audacia y convicción con que el Presidente emprendía sus ideas, sin amilanamientos, sin dudas, porque le asistía la fuerza de su buena intención.

Creo que desde muy niño fijó en su espíritu ese calificativo y se sintió responsable de su “disposicionariedad” (con el respeto de la Real Academia y de Alexis Márquez) y durante toda su vida se dispuso a “disponer” de cualquier circunstancia para ponerla a favor de sus ideas, es decir a favor de los débiles, de los desposeídos, de los invisibles. Fue eso lo que me atrapó de su personalidad.

“El tiempo está a favor de los pequeños” dijo José Martí, y él tomó esa premisa como una sentencia ineludible y dedicó su “disposición” a través de su amor irrestricto a los pequeños seres.

Con el disposicionero aprendimos que no hay imposibles… pero hay deudas que saldar por él; ya que no creo que lo afectara fundamentalmente la agresión permanente de sus detractores de siempre, como no nos afectan a quienes lo acompañamos en sus genuinas intenciones de justicia social, porque sabía que simplemente nunca entenderían que su compromiso estaba por encima de consideraciones formales en su discurso tajante y definitivo. Creo en cambio que mermaron sus fuerzas en sus momentos críticos las decepciones, las traiciones, las inconsecuencias, de algunos que creyó sus aliados.

Tenemos entonces una tarea, saldar las deudas esenciales en su honor, las deudas de honestidad en la gestión pública, de eficiencia, de exceso de burocracia, de selección apropiada de los mejores para las mejores causas...

Nuestro disposicionero eterno no tuvo más remedio que sucumbir a las limitaciones biológicas de los seres humanos pero su fortaleza espiritual se quedó como legado. En alguna otra dimensión estará “disponiendo” como organizar un nuevo paraíso distinto con tantas otras figuras amigas. ¡Pobre San Pedro, lo que le viene es joropo!.

Los que quedamos (muchos, miles, millones, en el mundo) atraparemos su disposición, nos la apropiaremos, construiremos sus sueños, haciendo las cosas para el bien de las personas de buena voluntad de este planeta.

Myriam Anzola

Rectora UPTM “Kléber Ramírez”
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