La siembra del gran Hugo Chávez

Ayer 5 de marzo de 2013, se cumplían varios días de intenso calor en Caracas. Pero a las 4 de la tarde comenzó a llover y una suave brisa desalojaba el sopor reverberante de cada calle, de cada vereda, de cada rincón.

 Moría Hugo Chávez aproximadamente en ese mismo instante, luego de cinco horas de intensa agonía. Su fuerza cósmica, luego de su partida, continuó consintiendo a su pueblo amado y suavizó el clima para que la más trágica y desgarradora noticia fuera recibida con un poco de menos frustración. Los que estuvieron más tarde concentrados en la plaza Bolívar de la capital, confirmarán que extrañamente el cielo se puso rojo. Hugo Chávez estaba allí, se sentía su presencia.

La muerte nos hace esa vil jugada, nos golpea de cerca nuevamente,hace que el comandante deje inconclusa su obra de reconstruir nuestro país y convertirlo en una patria socialista. Estábamos bien claros que esa titánica tarea no podía ser obra de un sólo hombre sino de todo un pueblo en emancipación.


 Ahora nos toca evitar que los sátrapas del presente y los granujas del pasado trunquen nuestro máximo objetivo de vida, nuestro sustantivo, EL SOCIALISMO; que estamos lejos de alcanzarlo, sino expulsamos a los cretinos burócratas  que infiltran la débil institucionalidad  revolucionaria y si no superamos la relación mercantil que el gobierno fomentó con muchos de sus partidarios. No se crea militancia revolucionaria repartiendo plata.

Ingenuamente muchos vociferamos, declaramos,gritamos a los cuatro vientos: "que la oposición apátrida, fascista y derechista no se atreva a agredir a este pueblo y su revolución"; como si ya no lo hubiesen hecho. Carajo, el domingo 3 de marzo dos sicarios contratados por terratenientes asesinaban al digno cacique Yuckpa Sabino Romero, en Tokuko, comunidad de la sierra de Perijá. La impunidad manifiesta, permitió que los seudopropietarios de la tierra, latifundistas usurpadores, concretaran el asesinato del lider indígena, muchas veces anunciada la amenaza públicamente en meses anteriores. El cineasta Carlos Azpúrrua ha manifestado tener las pruebas audiovisuales de quiénes son los autores intelectuales de este horrendo y doloroso crimen.


Sabino se une a la lista de 272 campesinos e indígenas asesinados por latifundistas desde el 2001, año de promulgación de la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, hasta la fecha. Ningún terrateniente está preso por estos crimenes y por el contrario , los tribunales han imputado a más de 2000 campesinos por delitos falsos de invasión a la "propiedad privada". Lo preocupante es que casi nadie del alto gobierno se pronuncia al respecto, no le hacen seguimiento a los hechos para hacer justicia, no hay comisión de la verdad para estos casos, se invisibilizan en los medios públicos. Un pana dijo que no hay revolución si esa revolución no protege a sus hijos.  Los cretinos cuidadores de puestos le dejaban todo el trabajo a Chávez, que no descansaba, no dormía; por eso se enfermó. Ningún mortal aguanta tal ritmo.


Reventamos a Chávez pues, ahora por dignidad nos toca reventarnos para concluir lo que está a medio camino. No para martirizarnos como él, símbolo mundial de los pueblos en lucha, sino para agilizar los procesos descolonizadores y liberadores de nuestros pueblos.


La dimensión más extraordinaria de Hugo Chávez es que actuaba como un padre con extrema preocupación  por su pueblo. Protegía a todos, incluso a muchos traidores encubiertos. Sus inmensas alas acobijaron al campesino sin tierra, a las madres del barrio, a los excluídos de la calle, al anciano le devolvió la vista y le puso una pensión digna, nos regaló libros a todos, propició la comunicación popular y apoyó la creación de radios y tv comunitarias, levantó la dignidad de todos, nos dio fuerzas para no seguir pensándonos servidumbre ni esclavos de nadie, permitió que nos reconociéramos y nos uniéramos como pobres. Es interminable la lista de acciones revolucionarias  que el comandante hizo por nosotros.

Físicamente ya no estará acompañándonos, cósmicamente si. Políticamente también, porque hay miles de documentos testimoniales para estudiar su pensamiento. Chávez es nuestro líder, seguirá marcando nuestro camino al Sur, EL SOCIALISMO, a pesar de su muerte prematura.

Hoy marchamos más de siete horas al lado de su féretro llorando, con un dolor que lacerará nuestras almas siempre. Mañana jueves lloraremos más en su capilla ardiente.

Chávez somos todos unidos. Socialismo o nada es la consigna. Y eso no se logrará si cometemos el error nuevamente de creer que podemos conciliar con nuestros enemigos de clase, con la derecha, con el fascisco. No a los ricos, si a los pobres.
 


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