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El Frente Unitario Bolivariano es un grupo político recientemente constituido que se propone apoyar el proceso bolivariano y lucha contra la corrupción, el clientelismo y otros vicios de la cuarta república. Pero a pesar de la juventud de nuestro grupo, hemos sido gratamente sorprendidos en las últimas elecciones municipales pues llegamos en el tercer lugar entre los 16 partidos políticos que presentaron candidatos de Lista a Concejales en el Distrito Libertador, y un apoyo que supera a partidos que anteriormente ganaban las elecciones en este distrito (como es el caso de COPEI). Vaya nuestro agradecimiento a todos aquellos que nos dieron su apoyo en estas elecciones municipales y parroquiales. Queremos decirles que la tercera posición de ONDA en voto Lista y del Frente UB en Nominal nos anima a seguir en la lucha revolucionaria.
El Frente Unitario Bolivariano nace en el Municipio Libertador como un espacio para la discusión política e ideológica y para el compromiso y accionar social en nuestras comunidades. Pensamos que las grandes transformaciones que se aproximan (en lo político, social, cultural y económico) deben ser discutidas y acordadas en el seno popular; es decir en los barrios, en los asentamientos rurales y urbanos del sector obrero y en el movimiento estudiantil; en suma, en aquellos sectores que históricamente fueron excluidos.
Por eso asumimos, no el reto sino el compromiso de seguir en la lucha; por eso nuestro mensaje electoral decía VOTA Y SIGUE LUCHANDO. Pues somos conscientes de que sólo votando no solucionaremos nuestros problemas, de que el sólo votar es quedarnos en la democracia representativa y abrir la puerta a los usurpadores del poder popular que, en última instancia, representan sólo el interés del poder económico y del partido. No podemos delegar la construcción del socialismo. La construcción del socialismo no se reduce a la discusión teórica en grandes y fríos salones llenos de académicos, filósofos e intelectuales. La construcción del socialismo debe convertirse en una praxis cotidiana que impregne todos los espacios de la vida de nuestro país con el sujeto principal, el pueblo, profundamente involucrado.
Es importante incluso repensar el sistema electoral vigente. Entre otros problemas, hemos detectado algunos que conciernen a las decisiones del CNE y que será necesario evitar en el futuro. Por ejemplo, en varias oportunidades se modificaron las reglas del juego sin la debida consulta al poder popular, en este caso representado por los actores políticos que intervinieron en el proceso electoral; se modificó la composición tradicional de los circuitos desvinculando parroquias que tradicionalmente estaban en el mismo circuito por la afinidad social de sus habitantes; no se entiende por qué algunos circuitos cuentan con el doble de los electores que cuentan otros; se modificó el horario de finalización del comicio aunque, a diferencia de lo que ocurrió con el referéndum presidencial, no había necesidad de hacerlo.
En nuestra opinión, tanto el artilugio electoral de las “morochas” como la utilización del logo con el rostro de Chávez, son prácticas propias de un sistema electoral dominado por máquinas partidarias acorde con el capitalismo, no con la conciencia social. Tal artilugio le permitió al grupo mayoritario alzarse con el 100% de los cargos, a pesar de que no obtuvo más que el 49 % de los votos. Resulta evidente que al establecerse simultáneamente el voto por listas y nominal, no se mantuvo la proporcionalidad claramente consagrada en la Constitución Bolivariana, cuyo Art. 63 reza: “La ley garantizará... la representación proporcional”.
Si bien el proceder de la dirigencia del MVR es legal, consideramos poco ético aprovechar un error de la ley para violar el principio constitucional que establece la proporcionalidad como medio de asegurar que los representantes de los ciudadanos en los cuerpos legislativos reflejen las posiciones político-ideológicas de los distintos sectores que integran el total de la sociedad. Y es importante prestar atención a este punto, pues un grupo revolucionario que abandona la ética, más temprano que tarde dejará de ser revolucionario.
La madurez política de los electores contribuirá a que progresivamente reconozcan a quienes promueven la “revolución en la revolución” y se opongan a aquellos que se adhieren al partido de gobierno para obtener prebendas. Pues, fuerza es reconocerlo, los hay que se dicen bolivarianos pero siguen con las prácticas clientelares de la cuarta república, como aquella de entregar una comida o el bono para una rifa de un millón a cambio del voto, o la de llevar a votar como ganado a los ciudadanos favorecidos por las misiones promovidas por Chávez. Hemos criticado estas prácticas en repetidas oportunidades, pero en lugar de demostrarnos que estábamos equivocados o autocriticarse nos han tratado de contrarrevolucionarios.
En las últimas elecciones la abstención promedió el 70%, y superó el 80% en algunas parroquias y circunscripciones de municipios de nuestro estado, a pesar de las movilizaciones basadas, en buena medida, en el chantaje, las extorsiones, las manipulaciones y las recompensas económicas por el voto. Pero se impuso la apatía que genera un gobierno local corrupto y el desconocimiento del mecanismo de votación.
La tarea inmediata que deben encarar los sectores progresistas del municipio, del estado y del país, es llamar al encuentro, a la discusión profunda y transparente; y, sobre todo, al compromiso de seguir abriendo brecha en este camino revolucionario, secuestrado y desvirtuado por sectores oportunistas y corruptos enquistados en espacios de dirigencia y cargos públicos.
Es el momento de llamar a todas las fuerzas revolucionarias opuestas al facilismo del clientelismo y de la corrupción a formar un frente común para continuar denunciando los actos reñidos con la moral revolucionaria. Los postulados propuestos por nuestro comandante deben regir nuestra práctica cotidiana.
Asamblea del Frente Unitario Bolivariano
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