Auditórium

Chávez: ¿fanatismo desbordado?

¿Quien es libre? ¡Solo el que sabe dominar sus pasiones!

Horacio…


El fanatismo era relacionado con la religión en un principio; pero el término abarca hoy en día un campo semántico mayor.

El fanatismo es una pasión exacerbada, desmedida y tenaz, cuyo término muestra una semántica mayor exacerbada cuando es inclinada hacia una causa religiosa o política. Siempre motivada por una incondicional adhesión a una causa.

El fanático es un convencido de que su idea es la única, y la válida, por lo tanto excluye las ideas de los demás sin realizar un análisis objetivo y racional. La psicología define al fanatismo como la inseguridad en las personas que la practican. Es lo que hay entre esa inseguridad, y la fuerza que ofrecen sus creencias.

Pero además existe un límite entre obsesión y fanatismo. El fanático es una persona enceguecida, que ve en una autopista una gandola que se le viene encima, y en su obstinación no es capaz de apartarse de la vía, solamente por defender su creencia de que no viene ninguna gandola, y por lo tanto muere espaturrado.

Yo defiendo la revolución bolivariana, sin fanatismo, con ideas propositivas, por una nueva manera de vivir, por otra forma de pensar, donde en 14 años de gobierno bolivariano hay imperfecciones, y muchos errores, ya que por eso vía no construiremos el socialismo bolivariano del siglo XXI. Por eso es la critica permanente para impedir el regreso del modelo neoliberal salvaje que defienden nuestros detractores de la oposición.

Yo creo, tratando de convencer con argumentos bien fundamentados, cuando se pretende construir una sociedad socialista con tantos errores internos y externos: donde un increíble, y agobiante burocratismo, con planificaciones económicas pésimas, con una crisis económico-social en puertas, producto de una devaluación inexacta. Pero aun así el pueblo no ha claudicado, eso si defendiendo una manera de vivir mejor.

Un fanático político sin visión es un desastre para el futuro de la revolución bolivariana, y sobre todo para los que aspiran transformar Venezuela para el bien colectivo. Es una falta de entereza mental suponer que en Venezuela habrá un retroceso. Eso si tenemos que despertarnos, alejándonos de ese fanatismo idiotizado, cuando se defiende ideas absurdas sin fundamentos.

Hay que defender, el derecho de un pueblo a tener educación, y salud gratuita, con calidad de vida, apartándolos de vivir en la miseria.

Yo creo que todos queremos que el pueblo venezolano, avance en lo económico, en lo social, y en lo político, el asunto es como implementarlo sin contradicciones.

Ningún militante serio de una izquierda progresista, quiere en Venezuela un capitalismo neoliberal Salvaje, pero tampoco queremos un Socialismo Bolivariano Salvaje.

Esto es lo que tienen que “balancear” la actual nomenklatura del alto gobierno para que este barco no se vaya a pique, “con fanatismo” por cierto no resolvemos nada.

Tengo mucho tiempo ya analizando el concepto de que muchos venezolanos ‘electoralmente’ son ‘chavistas’, pero no revolucionarios, porqué la mayoría del pueblo venezolano no cree en el proceso revolucionario más allá de Hugo Chávez, y de los falsos paradigmas que algunos tratan de crear. El valor, de lo que representa Chávez para Venezuela es inmenso, no existe variante posible ‘por ahora’, de que algún militante crea que él no sea un revolucionario. La continuidad de la revolución bolivariana es un desafío, creer en ella no nos puede convertir en unos fanáticos.

Ser fanático hoy en este mundo moderno es negativo. El pueblo venezolano lo es única mente en el deporte, por lo del Caracas, y el Magallanes etc. Así muchos se molesten, pero en la revolución, la militancia no puede ser de una manera ciega e irracional, en las calles de Venezuela existe el cuestionamiento a la ineficiencia, a la corrupción, a las incoherencias en nuestra economía, por este desabasteciendo, la especulación, y la devaluación del 8F.

En la población venezolana se reconocen los matices de nuestro proceso, la época del oposicionismo con argumentos, desde hace muchísimo tiempo que no existen los fanáticos opositores. En Venezuela lo que existen hoy son esos fanáticos al dinero, que llaman conversos o salta talanqueras, y que realmente son unos mercenarios.

Por cierto, lo que si nunca debe existir en la Venezuela revolucionaria y bolivariana es el fanatismo exacerbado, con el regreso convaleciente del presidente Chávez, se ha disparado , ya que esto desemboca en la negación de la dignidad humana de los otros, que sufren de esa terrible enfermedad, algo muy perverso presente en el excesivo culto a la personalidad.

En la AN hay diputados que no saben lo que es el capitalismo, o el socialismo, por las definiciones muy sucintas que se observan.

Los líderes políticos no pueden ser considerados unos semidioses con poderes ilimitados, ni vitalicios. Donde muchos parlamentarios emplean términos incoherentes, que convierten la política en politiquería, haciéndola ver ante el pueblo que es el coco, el diablo de la biblia, convirtiéndola en un Tabú para asustar y amenazar.

Por eso siempre, en lo económico no se deben aplicar políticas de ajuste tan draconianas que harían enrojecer de vergüenza a los partidarios de la Escuela de los Chicagos Boys, a los creadores del Reaganomics, y a los tecnócratas del vilipendiado Fondo Monetario Internacional.

Tener confianza absoluta en cualquier político es síntoma de inmadurez política. Los políticos son gente como cualquier otra, y las muchas de las veces peores, que cualquier otra persona, por eso se acaban rápido.

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