La Comuna y el latifundio

Los males siempre crecientes que la monopolización de la tierra y la explotación latifundista acarrean para el que cultiva el suelo y para el pueblo en general no desaparecerán completamente más que en socialismo donde el suelo, así como los otros medios de producción, pertenezcan a la comunidad, que lo hará explotar para el interés común, empleando los procedimientos de cultivo más perfeccionados.

El modo de posesión de la propiedad y la división en categorías de la población agrícola en el país presentan demasiada diversidad para que sea posible adoptar una fórmula general que impondría a todos los consejos comunales los mismos medios de realización de su ideal común y que se aplicaría a todas las clases que tienen un interés en esa realización, pero hay para cada comuna una tarea esencial y primordial: la organización del pueblo contra los que le explotan.

Por consiguiente, los socialistas declaramos que hay motivo suficiente para dejar a los diferentes miembros comunales la responsabilidad de determinar los medios de acción más adaptados a la situación de cada región.

Deben establecerse relaciones entre los comuneros de estudios creados o por crear en las diferentes regiones, a fin de centralizar las estadísticas y otros trabajos que se refieren a la cuestión agraria y los medios de producción.

La organización entiende por acción política la lucha organizada, bajo todas sus formas, por la conquista del poder político y su utilización legislativa y administrativa, dentro del Estado, por la clase obrera y campesina, para su emancipación.

Los socialistas declaramos que la conquista del poder político es para el pueblo, el medio por excelencia con el cual puede llegar a su emancipación, a la liberación de todos los trabajadores, por el cual puedan establecer la República socialista. La comuna llama a todos los comuneros: La emancipación de la mujer es inseparable de la de todos los hombres y llamamos para que se organicen políticamente como nuevos comuneros(as).

Los comuneros, expresan su simpatía a los trabajadores de todo el país que padecen actualmente bajo el yugo del despotismo de la burguesía y de todo otro despotismo; y llama a la población para combatir al lado como comuneros y se organicen con ellos a fin de derribar a los burgueses, para establecer la democracia socialista.

Para hacer posible y para facilitar una acción económica eficaz, las organizaciones en consejos comunales deben reunirse en asociaciones extendidas por todo el país, Todo aislamiento de las fuerzas en pequeñas organizaciones particulares debe ser rechazado. En la lucha económica, la convicción política de los consejos comunales no debe constituir una razón de separación, sino que es el deber de todas las organizaciones —deber resultante de la lucha de clases— hacer de sus miembros socialistas convencidos.

La burguesía apátrida no tiene otro propósito que ampliar los beneficios de la clase capitalista y el mantenimiento del sistema capitalista, al mismo tiempo que agota la sangre y el dinero del pueblo productor y comete crímenes y crueldades sin nombre contra la raza indígena, el pueblo organizado debe usar todos los medios a su alcance para combatir la expansión rapaz de la burguesía y condenar, con toda su fuerza, las injusticias y las crueldades que, necesariamente, derivan de ella en todas las partes del país entregadas a las ambiciones de un capitalismo sin vergüenza y sin remordimiento.

Convencidos por nuestra parte, de la utilidad de las comunas, que nos dará a los socialistas sinceros el medio de entenderse y de afirmar nuestras ideas, al margen de toda presión de parte de esos “falsones socialistas” que la democracia burguesa encuentra útil poner de relieve en el día a día, nos hemos creemos en el deber de concertar con todo el pueblo la iniciativa para llevar a la práctica la constitución comunal.

Nadie puede por acumulación de todos los bienes, privar a otro de los insumos necesarios para su bienestar. El fin de la Revolución es destruir la desigualdad y restablecer la justicia social. La Revolución no estará terminada, porque los ricos consumen todos los bienes y mandan exclusivamente, mientras los pobres trabajamos como verdaderos esclavos, nos consumimos dentro de la miseria y no somos nada dentro del estado burgués. La explotación económica del trabajador por los detentadores de los medios de producción, es decir, de las fuerzas de la vida, es la causa primera de la servidumbre en todas sus formas: la miseria social, el envilecimiento intelectual, la dependencia política; por consecuencia, la emancipación económica del pueblo es el gran objetivo al cual todo movimiento político debe ser subordinado como medio. Por tal motivo, todos los esfuerzos tendientes a este objetivo han fracasado hasta aquí por falta de solidaridad entre los trabajadores de las diferentes profesiones.

La comuna debe llevarnos a la destrucción del Estado parásito, que se nutre a expensas del pueblo trabajador y entorpece su libre movimiento. La comuna es la forma, “descubierta, al fin, por la Revolución”, bajo la cual puede lograrse la emancipación económica del trabajo, y la forma política, “descubierta, al fin”, que puede y debe sustituir al estado burgués. La comuna debe ser una corporación de trabajo, legislativa y ejecutiva al mismo tiempo.

Todos tenemos que restablecer y defender, dentro de la Constitución de 1999, la voluntad y la felicidad de los venezolanos. Todos los poderes procedentes de la pretendida Constitución burguesa de 1961 son ilegales y contra-revolucionarios. Los que intentan ponerle la mano sobre la Constitución Bolivariana de 1999 son culpables de lesa majestad popular.

¡Gringos Go Home! Libertad para los cinco cubanos héroes de la Humanidad.

¡Ahora más que nunca con Chávez!

¡Bolívar Vive!

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