Para quienes perdieron la fe en el retorno de Hugo Chávez

Una vez efectuada su cuarta operación en año y medio para extirpar el cáncer, han transcurrido más de dos meses desde que el mundo pudiera ver y escuchar al Presidente venezolano Hugo Chávez, cuando en una conmovedora medianoche decembrina de 2012, el confirmó los rumores sobre el resurgimiento de su enfermedad cancerígena.

Lo que más duele a quienes apoyamos a Chávez, es que su padecimiento aparece debido al trabajo, es decir, lo que técnicamente se conoce como una "enfermedad de hábito". Se trata del mal que se adquiere por un indebido estilo de vida, que en el caso de nuestro Comandante fue una faena de catorce años, durmiendo muy poco, abusando de la ingesta del café, permanente estrés laboral, desordenada alimentación, exposición sistemática a la fatiga mental y física, etc.

Esa vida agotadora y voluntarista ejerciendo la presidencia, seguramente le ha pasado factura a la salud de Chávez; y si algo puede rescatarse de este desgraciado evento es que hoy no cabe duda de su amor por el pueblo venezolano y sobre todo hacia los más pobres. En efecto cuesta pensar en una prueba mayor de afecto hacia la patria que quien sacrifica su propia salud y su vida debido al exceso de trabajo para prestar servicio a la colectividad entera.

En el presente, el oposicionismo inescrupuloso menosprecia la victoria electoral de Chávez en octubre del pasado 2012, así como el gran triunfo en las regionales de diciembre. Vilmente se intenta hacer creer que Presidente de la República no tiene posibilidad de retorno y en pocas semana va a morir, por lo cual hay que convocar a nuevas elecciones presidenciales sin más lapso de espera.

Tal interpretación es groseramente leguleya, y aunque la Constitución venezolana en su artículo 235 que se le ha otorgado un permiso, tal como lo ratificó la Sala Constitucional del TSJ, el problema es más político que jurídico. Lo inmediato es que la oposición generará presión mediática para que se convoque a nuevas elecciones presidenciales, sea o no legítimo hacerlo de manera apresurada.

Muchos descartan la posibilidad de recuperación que tiene el hoy convaleciente Hugo Chávez. Otros nos aferramos a la idea de que mientras haya vida, hay esperanza. Lo fundamental es que cualquiera que sea el desenlace de este doloroso trance que vive el chavismo, recordemos lo mucho que el presidente ha hecho por Venezuela en materia de dignificación popular, inclusión social y elevación de la conciencia política colectiva.

No se debe contribuir al juego mediático de los cobardes que promueven la idea de que el presidente ya ha muerto o está impedido para retornar a su cargo.
Ya Chávez es más que un individuo, es historia de nuestro país y ojalá estemos a la altura del complejo reto de defender todo lo que la Revolución Bolivariana ha logrado en función del bienestar y a justicia.
Si mañana las circunstancias obligan a que el chavismo deba enfrentar nuevas elecciones presidenciales, deberemos defender el proyecto bolivariano de igualdad, justicia y paz, acudiendo a votar masivamente por el sucesor que el propio Chávez ha designado para sucederle en el cargo. Solamente unidos, venceremos.

El autor es: Constitucionalista. Profesor de estudios políticos e internacionales UCV

http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

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